Por Heidi Maldonado
En la primera entrega, María Arias Navarro, counsel de la Corte Española de Arbitraje (CEA) y del Centro Internacional de Arbitraje de Madrid (CIAM-CIAR) y directora Jurídica del Centro Español de Mediación (CEM); Cecilia O’Neill, árbitra en Lima y Madrid; Benito Zelaya, socio director de Lexincorp Honduras; y Mario Reggiardo, socio de Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados, realizaron un análisis exhaustivo del panorama actual del arbitraje en Iberoamérica en relación con los países que enfrentan más demandas ante el CIADI, así como de los sectores que presentan una mayor cantidad de arbitrajes, tanto comerciales como de inversiones. También se abordó, con los especialistas, el rol del arbitraje en la atracción de inversiones entre América Latina y España y se discutió el progreso que ha hecho Iberoamérica en la modernización de sus marcos legales para el arbitraje, especialmente en términos de regulaciones.
Hoy, en esta segunda entrega, vamos a entender cómo el arbitraje se ha convertido en un mecanismo crucial para resolver disputas y fomentar así un entorno favorable para las inversiones extranjeras en la región. Además, profundizaremos en la creciente relevancia entre la IA y el arbitraje internacional, abordaremos los desafíos que la comunidad arbitral deberá enfrentar en los próximos años, así como los avances en la representación femenina dentro de esta práctica.
La IA y su relevancia en el arbitraje internacional

El debate lo arrancó María Arias Navarro, quien dijo que la relación entre la IA y el arbitraje internacional es un tema complejo y de creciente relevancia en el ámbito legal. A medida que la IA continúa transformando diversas industrias, su impacto en el arbitraje internacional se hace cada vez más evidente. “La aparición de la IA está transformando significativamente la forma en que se llevan a cabo los procesos arbitrales.
Un hito notable, en este sentido, es el Proyecto de Directrices sobre el uso de la inteligencia artificial en el arbitraje internacional, publicado por el Centro de Arbitraje y Mediación de Silicon Valley (SVAMC) en agosto de 2023 para que los usuarios y las instituciones presentaran sus comentarios al respecto. Estas directrices representan un paso importante hacia la regulación de la IA en este ámbito, al establecer normas dirigidas a las partes, sus representantes legales y árbitros, diferenciando entre el uso conforme y no conforme de la IA.
Por su parte, la Ley de Inteligencia Artificial para 2024, aprobada por la Eurocámara el 22 de marzo, presenta aspectos relevantes que deben ser considerados en el Derecho Internacional Privado y en la resolución de conflictos a través del arbitraje internacional.
En este contexto, surge la necesidad imperativa de abordar la regulación de la IA en el arbitraje internacional. Si bien las instituciones arbitrales y organismos internacionales, como la IBA y la UNCITRAL, están llamadas a proponer normas especiales para abordar esta cuestión, es esencial que el arbitraje internacional no permanezca inactivo mientras se espera una normativa más amplia. La creciente influencia de la IA conlleva una gran responsabilidad por parte de las instituciones arbitrales, que deben responder a las demandas de control y regulación que surgen en este contexto”.
Cecilia O’Neill coincidió en que la relación entre la inteligencia artificial (IA) y el arbitraje internacional está en expansión. La IA se está utilizando para mejorar la eficiencia en la gestión de casos, la predicción de resultados y la automatización de ciertos procesos administrativos. Herramientas de IA están ayudando en la revisión de documentos y la identificación de patrones en grandes volúmenes de datos, lo que acelera el proceso arbitral. No obstante, existen desafíos éticos y de privacidad que deben ser abordados, especialmente en cuanto a la imparcialidad y la transparencia en el uso de estas tecnologías”.
Benito Zelaya cree que la inteligencia artificial está provocando una revolución en el arbitraje internacional, transformando tanto la administración del proceso como la resolución de disputas. “En términos generales, la IA ofrece una serie de beneficios que están redefiniendo la práctica arbitral.
Primero, la capacidad de la IA para analizar grandes volúmenes de datos y documentos está acelerando y colaborando con la revisión de casos. Herramientas avanzadas permiten una revisión más rápida y precisa de la evidencia, lo que no solo reduce el tiempo y los costos asociados, sino que también mejora la efectividad del análisis. Además, la automatización de tareas repetitivas y administrativas libera a los árbitros y abogados para centrarse en cuestiones más complejas y estratégicas.
Sin embargo, la integración de la IA en el arbitraje no está exenta de desafíos. La tecnología plantea preguntas sobre la ética y la responsabilidad, especialmente en cuanto a la transparencia en el uso de estas herramientas y el equilibrio entre la automatización y el juicio humano.
Por lo tanto, la IA está llevando el arbitraje internacional hacia un futuro más eficiente, preciso y transparente. A medida que la tecnología continúa avanzando, su papel en la resolución de disputas probablemente seguirá expandiéndose, ofreciendo nuevas oportunidades para mejorar la práctica arbitral en todo el mundo”.

Mario Reggiardo dijo que no hay un uso masivo de la IA en el arbitraje internacional, pero que vamos a llegar a eso. “Se están exponiendo posibles usos que se puede otorgar a la IA en la redacción de memoriales, búsqueda de jurisprudencia e incluso el reemplazo de los árbitros.
Usos actuales se dan con la selección de jurisprudencia con Jurimetría, selección de árbitros en AIQ y evaluación de testigos en Advokate. Es también interesante cómo la Superintendencia de Sociedades de Colombia implementó el Robot Siarelis para la resolución de conflictos societarios
Dentro de los posibles riesgos que pueden surgir a partir del uso de la IA se encuentran que las generadoras de IA son poco transparentes respecto de los procesos que utilizan para llegar a sus conclusiones. No explican cómo es que llegaron al resultado, lo que dificulta que la contraparte pueda oponerse a las conclusiones ya que no sabe cómo se formaron. También dificulta que el árbitro pueda estimar la prueba presentada. Debido al desconocimiento del origen de la respuesta, la herramienta puede ser poco confiable.
La información que aporta la IA es también criticada por sesgada y en algunos casos insuficiente. Cualquier información brindada a través de esta debe ser contrastada. La efectividad de la IA se limita al nivel de calidad de los datos que posee. Los datos que procesa pueden ser insuficientes si no accede a documentos confidenciales, desconocidos o no aprobados por el cliente para su carga en una plataforma. Por ello en el 2023 unos abogados fueron multados luego de utilizar Chat GPT para presentar jurisprudencia que la herramienta había generado a partir de casos inexistentes.
También hay preocupación en cuanto a la confidencialidad y la protección de datos, ya que podría cuestionarse quién podrá acceder a ellos y con qué objetivo. También el año pasado, empleados de Samsung vulneraron la confidencialidad al utilizar ChatGPT para resolver problemas técnicos internos. Compartieron sin autorización un código fuente sensible para elaborar un nuevo programa. Esto transfirió esos datos confidenciales a ChatGPT, que ahora podrán ser utilizados por cualquiera.
Estamos en un proceso de ensayo-error que puede devenir en beneficios como aligerar la carga y complementar el trabajo. La implementación de IA en el arbitraje puede reducir la carga de trabajo de árbitros y abogados al automatizar la revisión de documentos y la organización de información relevante. Esta tecnología no solo complementa el trabajo humano, sino que también optimiza el tiempo disponible, permitiendo a los profesionales concentrarse en aspectos estratégicos y analíticos del caso.
La IA en el arbitraje también puede contribuir al ahorro de costos, ya que reduce la necesidad de involucrar grandes equipos para tareas que pueden ser automatizadas. Además, el mejorar la predictibilidad de un arbitraje puede facilitar acuerdos que eviten los gastos en aquel.
La IA puede apoyar en la elaboración de estrategias al brindar análisis detallados de precedentes, patrones y posibles resultados. Esta capacidad analítica permite a los abogados desarrollar enfoques más informados, aumentando la probabilidad de éxito. Al integrar datos y tendencias, la IA ayuda a anticipar escenarios y a diseñar estrategias que estén mejor alineadas con las realidades del caso, fortaleciendo así la posición de las partes.
La principal iniciativa de la comunidad jurídica de los últimos años en torno a la IA y el arbitraje han sido las “Guidelines on the use of the Artificial Intelligence in Arbitration” del Centro de Arbitraje y Mediación de Silicon Valley. Fue publicado en abril de este año. Recoge opiniones y recomendaciones de abogados y árbitros a nivel internacional, para brindar guías tanto a las partes como a los árbitros sobre el uso de IA”.
La adaptación a los cambios tecnológicos: un gran desafío para el arbitraje en los próximos años
La adaptación a los cambios tecnológicos se presenta como uno de los principales desafíos que enfrentará el arbitraje en los próximos años. A medida que la tecnología avanza a un ritmo acelerado, es fundamental que los profesionales del arbitraje se mantengan actualizados y adopten herramientas innovadoras que optimicen sus procesos y mejoren la eficiencia de sus procedimientos.
Este reto no solo implica la incorporación de nuevas tecnologías, sino también la capacitación continua de los árbitros y las partes involucradas, asegurando así que todos estén preparados para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la digitalización.
En este contexto y en opinión de María Arias Navarro, tres de los grandes retos a los que se tendrá que enfrentar la comunidad arbitral serán la IA y el metaverso; el derecho climático internacional; y la diversidad ampliamente considerada.
“La IA y el metaverso son tecnologías disruptivas que se abrirán paso en la práctica arbitral internacional. La combinación de ambas revolucionará los parámetros del mundo empresarial. Se espera que, en 2026, el mercado global del metaverso alcance los 750 millones de euros, lo que supone una enorme oportunidad para el arbitraje internacional. Estas tecnologías pueden ofrecer grandes oportunidades en el desarrollo del arbitraje internacional. Oportunidades que, lógicamente, conllevarán riesgos; por lo que, cómo abordar su uso, será uno de los principales retos de la comunidad arbitral.
En cuanto al derecho climático internacional, los conflictos derivados de, o relacionados con, los efectos del cambio climático y las nuevas políticas medioambientales seguirán creciendo en los próximos años sobre todo las dirigidas contra Estados en orden a provocar reformas legislativas dirigidas a luchar contra el cambio climático. Del mismo modo, el proceso de transición energética traerá consigo nuevos perfiles de riesgo para los proyectos de energía verde en todo el mundo.
Asimismo, la posición de desigualdad que provocará la retirada de la UE del Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE) entre inversores intracomunitarios e inversores extracomunitarios y los efectos de la cláusula de extinción (sunset clause) tendrá implicaciones significativas para el arbitraje internacional cuyo alcance empezaremos a vislumbrar en el próximo ejercicio. Además, el arbitraje no sólo debe contribuir a mitigar el impacto de la alteración climática global desde un punto de vista sustantivo, sino que también ha de ser un referente en la adaptación de sus prácticas y protocolos a la ambiciosa meta de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero. En esta línea, ha cobrado particular relevancia, por ejemplo, la campaña por los arbitrajes verdes lanzada en 2019 como iniciativa para reducir el impacto ambiental de los arbitrajes internacionales (The Green Pledge).
Por último, hay mucho margen de mejora en todo lo relativo a la diversidad no sólo de genero sino también a la geográfica, racial y de edad. La comunidad arbitral está llevando adelante iniciativas para abordar objetivos de diversidad. En este sentido, cabe mencionar el ERA Pledge, que ha establecido subcomités centrados en la promoción de mujeres árbitras de diferentes orígenes raciales y étnicos, incluyendo África, Asia, Medio Oriente e Iberoamérica y el GAR Pledge Award, que, en 2022, se expandió para reconocer y celebrar iniciativas de diversidad que transcienden al género.
En la CEA y en CIAM-CIAR realizamos continuos esfuerzos por implementar las prácticas más exigentes en materia de igualdad y de diversidad y por eso nos hemos sumado a la iniciativa internacional Equal Representation in Arbitration (ERA Pledge), que tiene como objetivo general mejorar el perfil de las mujeres árbitras e incrementar su representación y al Compromiso CEIA-CINDA para la Inclusión de la Discapacidad en el Arbitraje, al objeto de promover y facilitar la incorporación de personas con discapacidad en el arbitraje, sin discriminación de ningún tipo y de eliminar todo tipo de barreras físicas para facilitar esa plena incorporación. También tenemos firmado un acuerdo de colaboración con Women Way in Arbitration WWA LATAM, al objeto, entre otros, de promover el reconocimiento, el trato equitativo y la igualdad de oportunidades para las mujeres en el desarrollo de los diversos roles profesionales vinculados con la práctica arbitral.
Sin perjuicio de todo lo anterior, es cierto que estas iniciativas resultan insuficientes y que la diversidad es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el arbitraje internacional si queremos que sea percibido como un mecanismo equitativo y adaptado al siglo XXI».

Cecilia O’Neill también piensa que los principales retos del arbitraje para los próximos años comprenden la necesidad de adaptarse a los cambios tecnológicos, mejorar la accesibilidad y eficiencia del proceso, y enfrentar la creciente preocupación sobre la transparencia y la imparcialidad. Adicionalmente, “hay otros problemas que deben solucionarse para mejorar la accesibilidad del arbitraje y la calidad de los procesos. Entre estos se encuentran el aumento en el costo de los procesos, la litigiosidad que caracteriza a los abogados, lo que prolonga la duración del arbitraje, y los diversos conflictos de intereses que se presentan respecto a los árbitros”.
Benito Zelaya resalta que, en los próximos años, el arbitraje internacional enfrentara varios desafíos significativos que reflejan tanto cambios globales como evoluciones internas en la práctica arbitral.
Estos retos incluirán:
- Geopolítica, Tensiones Económicas y Cambios Legislativos: las disputas internacionales derivadas de conflictos geopolíticos, como la guerra entre Rusia y Ucrania, y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, seguirán afectando el panorama del arbitraje. Estas situaciones generan un aumento en las demandas de arbitraje, especialmente en sectores sensibles como la energía y las materias primas. Así mismo, los cambios legislativos en países de iberoamericanos continuaran generando arbitrajes en materia de inversión ante el CIADI.
- Tecnología y AI: la integración de tecnologías avanzadas, incluyendo la inteligencia artificial, plantea tanto oportunidades como desafíos. Mientras que estas tecnologías pueden mejorar la eficiencia y accesibilidad del arbitraje, también plantean preguntas sobre la seguridad de los datos, la equidad en el acceso a la tecnología, y la capacidad de los árbitros para manejar cuestiones técnicas complejas
- Cambio Climático y ESG (Environmental, Social, and Governance: la creciente importancia de las cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza está generando nuevas áreas de disputa. Las empresas deben adaptarse a las normativas y expectativas cambiantes, y las controversias relacionadas con el cambio climático y las prácticas sostenibles están en aumento. Esto requiere que los profesionales del arbitraje estén bien informados y preparados para manejar estas nuevas dinámicas.
A lo anterior, Mario Reggiardo agregó que el “reto es reducir tres situaciones: la corrupción en el arbitraje doméstico, conflictos de intereses a través de mayor transparencia y los costos que genera el excesivo uso de recursos en el arbitraje internacional. El uso de inteligencia artificial es algo que también empezaremos a ver en la práctica arbitral”.
La participación femenina en la comunidad arbitral sigue siendo insuficiente
María Arias Navarro arrancó su intervención señalando que “los avances sociales de las mujeres en todos los ámbitos resultan evidentes, pero, a pesar de la aparente igualdad de oportunidades, entre hombres y mujeres, siguen existiendo obstáculos que dificultan la igualdad efectiva. La comunidad arbitral no resulta ajena a esta realidad”, dijo.
Para la abogada y árbitra, la presencia femenina en la práctica arbitral ha experimentado notables avances en las últimas décadas, tanto en la esfera doméstica como en la internacional.
“Afortunadamente, ya no genera extrañeza que una mujer presida un tribunal arbitral, o actúe como árbitra en un tribunal unipersonal, o que ocupe cargos relevantes en los órganos de gobierno de las Instituciones arbitrales. A pesar de ello, lo cierto es que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en este sector y todavía falta camino por recorrer para lograr la paridad de género a nivel global. El impacto del sesgo inconsciente, las dificultades existentes para la retención de las mujeres en la profesión legal o la falta de información sobre candidatas cualificadas son algunas de las barreras que dificultan el acceso de las mujeres a los tribunales arbitrales.
En cualquier caso, es obligado reconocer y celebrar el esfuerzo de las Instituciones arbitrales en general y de organizaciones como el ERA Pledge, Arbitral Women, WWA LATAM, o el CEIA Mujeres, que luchan día a día por acortar el camino para alcanzar la igualdad efectiva en todas sus facetas.
En este sentido, siempre me gusta poner en alza que la Corte Española de Arbitraje (CEA) fue la primera Institución arbitral española en ser presidida por una mujer y cuenta con una de las tasas más altas de representación femenina en sus órganos de gobierno: un 40 %. Aunque queda camino por recorrer, nos enorgullecemos mucho, además, del esfuerzo realizado para implementar las mejores prácticas, y más exigentes, en materia de igualdad de género”.
Entretanto, Cecilia O’Neill expuso que la presencia femenina en la práctica arbitral ha mejorado en los últimos años, pero aún enfrenta desafíos. “Aunque se ha observado un incremento en el número de mujeres árbitras y abogadas en el campo del arbitraje, las estadísticas aún muestran una representación desigual en comparación con sus colegas masculinos. Por ejemplo, en el 2023, la confirmación y los nombramientos de mujeres árbitras representaron el 29,7 % del total. Si bien esto es una mejora en comparación con la cifra del 2022, aún hay una notoria mayor participación masculina. Ante esto, las iniciativas para promover la igualdad de género, como las redes de mujeres en el arbitraje y los programas de mentoría, están contribuyendo a aumentar la visibilidad y las oportunidades para las mujeres en esta área”.

Benito Zelaya coincidió con sus pares al afirmar que la presencia femenina en la práctica arbitral ha experimentado un avance significativo, pero aún queda camino por recorrer. “Estamos viendo a más mujeres asumir roles de liderazgo en el arbitraje, desde árbitros hasta expertas en resolución de disputas. Este crecimiento es fruto del esfuerzo colectivo y de iniciativas globales que promueven la participación activa de mujeres en el arbitraje, que han sido cruciales para abrir puertas y promover la equidad en un campo históricamente dominado por hombres.
La Cámara de Comercio Internacional reporta, en su informe anual más reciente de 2023, que, en Iberoamérica, la participación femenina en los paneles de árbitros es de aproximadamente el 28 % indicando una tendencia creciente hacia una mayor inclusión femenina en el arbitraje”.
Finalmente, Mario Reggiardo asevera que está aumentando cada vez más. “En los últimos 20 años Latinoamérica ha pasado de una actividad donde la presencia femenina era marginal, excepcional, a tener abogadas y árbitros mujeres en situaciones de liderazgo, prestigio e influencia. Ya no es raro ver equipos de solo abogadas o tribunales arbitrales integrados solo por mujeres. Pero aún existe en la región un machismo que lleva a que, por ejemplo, algunos abogados o clientes se admiren o hasta cuestionen situaciones donde la presencia de mujeres en el arbitraje sea mayoritaria”.