Clara Cerdán: “Buscamos tanto perfeccionismo en nosotras mismas, que no somos capaces de disfrutar de lo “perfectas” que somos”

“Las mujeres en cuanto tenemos la oportunidad de demostrar nuestra valía llegamos donde nos proponemos”
8 de marzo de 2024 |
Por Heidi Maldonado

Y ahora nuestra invitada es Clara Cerdán Molina, directora general de asesoría jurídica de Solarig.

Clara, en este 8M, nos revela que con tenacidad, ímpetu y determinación está abonando el camino para las próximas generaciones. Cree en las personas y en Dios, está segura de que “todo el mundo tiene un superpoder que no nos podemos quedar para nosotros, sino para ponerlo al servicio de los demás”.

Cree en la generosidad, en que se recibe más dando, “en que la familia es el proyecto más importante y frágil de nuestras vidas y, por ello, hay que cuidarlo con delicado esmero, con amor; creo en que hay que apasionarse con lo que se hace y, por encima de todo, creo en el amor como ingrediente fundamental para ser feliz en la vida. Creo que hay que vivir enamorado de la vida y de los demás para dar siempre nuestra mejor versión. Cuando creemos que la vida es un regalo damos las gracias varias veces al día por poderla vivir. Como ves, creo en muchas cosas…”

Nos cuenta que emplea a diario los valores del respeto, generosidad, perseverancia, empatía y cariño. Confiesa que estar en la posición en la que hoy se encuentra le ha supuesto no solo mucho estudio, sino también largas jornadas de trabajo y de renuncios personales.

¿Qué te llevó a convertirte en abogada in-house?

Estudié Derecho y Administración de Empresas porque me gustaba tanto el mundo jurídico como el mundo de la empresa. Comencé a trabajar en despachos pues entendía que era mi mejor escuela jurídica, pero sabía que acabaría trabajando como in-house para tener un único “cliente” con el que trabajar cada día.

¿Qué tanto te costó llegar a la posición en la que hoy te encuentras?

Llegar hasta donde estoy actualmente me ha supuesto muchas horas de estudio para ser una abogada solvente técnicamente, muchas horas de dedicación laboral y de renuncios personales y un alto desarrollo de las habilidades denominadas “soft” para ser capaz de comunicar correctamente y de gestionar equipos. He intentado liderar inspirando y aprender enseñando rodeándome siempre de los mejores.

¿Cuáles son esos retos y desafíos a los que te has enfrentado en estos últimos años?

Cada día me encuentro nuevos retos que contribuyen a que mi vida sea apasionante. El reto más importante de mi vida es conseguir la mejor versión de mis tres hijos y enseñarles a utilizar sus alas para volar muy alto: el cielo es el límite. Asimismo, conseguir liderar un equipo cohesionado y muy profesional que entienda que trabajamos al servicio del negocio y de la empresa, es otro de mis retos fundamentales, así como ser capaz de evangelizar en mi día a día transmitiendo la importancia de cumplir con las normas desde el convencimiento (compliance ad intra, es como lo denomino) para generar cultura de cumplimiento; lo cual sólo se consigue con ejemplaridad y coherencia.

¿Para lograr una verdadera paridad y el cambio se materialice se necesita tanto a hombres como a mujeres?

Por supuesto, nos necesitamos los unos a los otros, una mitad del mundo a la otra mitad. Para ello, hemos de emplear un tono constructivo, un diálogo basado en la meritocracia y despojado de victimismo y crispación. Lo positivo sumar y sólo si sumamos entre todos transformaremos las empresas, la sociedad.

¿Las condiciones para todas las mujeres mejorarán cuando más mujeres asuman puestos de liderazgo?

Indudablemente es importante que las mujeres merecedoras de asumir puestos de liderazgos puedan llegar a ellos para impulsar el cambio y para crear referentes que produzcan un efecto llamada, contribuyendo a reducir los sesgos que inexorablemente tenemos hombres y mujeres.

¿Es de vital importancia el compromiso de todas las instituciones, de los poderes públicos y sociales para conseguir la igualdad real?

Es de vital importancia creérselo para que se convierta en una realidad y para ello hemos de estar convencidos todos los agentes sociales: instituciones, poderes, empresas, dirigentes… Estamos ante una cuestión social que implica a todos.

¿Qué tanto hemos avanzado para lograr una real igualdad?

Hemos avanzado mucho puesto que tenemos un alto conocimiento introspectivo y cada vez somos más conscientes de que hemos de propiciar cambios en las empresas que reflejen que el mundo es de hombres y mujeres. No obstante, aún tenemos que trabajar en interiorizarlo mejor e impulsarlo. Avanzamos en positivo, pero tenemos mucho por delante.

¿Bajo tu liderazgo qué iniciativas de diversidad e inclusión has puesto en marcha?

Desde niña he creído en la inclusión social y ello se ha reflejado en mi manera de interactuar con los demás. La iniciativa concreta e institucionalizada que lo acredita es la asociación sin ánimo de lucro que he co-fundado junto con dos grandes juristas y personas que son Marlen Estévez y Ana Martínez: Women in a Legal World (WLW). En esta asociación impulsamos el liderazgo femenino entendido desde la meritocracia, la responsabilidad y la magnanimidad. Creemos en el liderazgo humanista.

¿Te consideras una embajadora de la igualdad de género?

Me considero una persona creyente en la igualdad ontológica de las personas y la complementariedad de los géneros. En mi opinión, cada uno es único y diferente a los demás y ello es lo que resulta enriquecedor y lo que nos complementa, nos hace crecer. Si entendemos la igualdad de género desde esta perspectiva, me considero una embajadora de la igualdad ante la desigualdad de cada único.

¿Qué espera la sociedad actualmente de las mujeres?

No sé lo que espera la sociedad, pero las mujeres esperamos mucho de nosotras. En ocasiones demasiado porque somos exigentes con nosotras mismas en exceso por naturaleza… seguramente este es nuestra arma de doble filo: buscamos tanto perfeccionismo en nosotras mismas que nos somos capaces de disfrutar de lo “perfectas” que somos. Es el llamado síndrome del impostor que llevamos a flor de piel.

Las mujeres no están alcanzando la cima de sus profesiones en ningún lugar y ello incluye a España. Esto es una realidad innegable también en nuestro sector, las mujeres juristas no están asumiendo posiciones de liderazgo en proporción a su número.

¿Qué datos recientes manejas, por ejemplo, de mujeres que ocupan puestos directivos en entes públicos y que logran ser socias y socias directoras?

Como decía, queda un largo camino por recorrer, pero mi visión es mucho más optimista en cuanto vamos llegando a importantes puestos, pero las cifras aún distan mucho de los ratios masculinos porque hemos empezado más tarde. No obstante, estamos tomando velocidad de crucero y en cuanto tenemos la oportunidad de demostrar nuestra valía llegamos donde nos proponemos.

Precisamente este es el problema, por encima de todo tenemos que proponernos objetivos ambiciosos y propiciar las condiciones necesarias para conseguirlos. Por otro lado, el modelo de crear referentes femeninos férreos se convierte en una fuente de inspiración para el cambio que influye en que los hombres estén receptivos a dar más oportunidades a las mujeres que lo merecen. En fin, como decía al principio, es cosa de dos: hombres y mujeres.

¿Se han dado algunos cambios positivos o seguimos buscando la igualdad, la equidad y el reconocimiento?

Se han dado muchos cambios positivos y también negativos porque el feminismo se ha utilizado en muchas ocasiones por algunas mujeres y políticos como una herramienta muy útil para generar crispación social, victimismo y odio. Sin duda, ello ha producido una involución sobre el papel de la mujer en la sociedad. El triunfo de la meritocracia y la magnanimidad para lleguen los mejores a los puestos de alta dirección no tiene género, ni atiende a colores políticos; es una cuestión de justicia y de necesario progreso social.

¿Crees que a mayor poder que alcancen las mujeres los techos de cristal se romperán?

Creo que cuanta más diversidad haya en los puestos de alta dirección, iremos superando sesgos limitadores, crearemos empresas e instituciones más robustas y eficaces y ayudarán a que no tengamos que estar hablando de cómo romper los techos de cristal.

¿Cuál es el real y verdadero papel de la abogacía dentro de la sociedad actual?

La abogacía tiene un papel estratégico. Los juristas son los que crean, aplican e interpretan las normas siendo los abogados una pieza clave. Es importante dignificar nuestra profesión asumiendo la enorme responsabilidad social que nuestro trabajo supone por tener un alto impacto en la justicia.

Somos los “influencers” de las reglas del juego de la sociedad, de ahí nuestra responsabilidad como guardines de la justicia social.

En pocas palabras…

¿Qué es lo más inteligente que te han dicho nunca (y quién lo dijo)?

De lo que se siembra se recoge es lo que siempre me han dicho mis padres.

¿Quién (para bien o para mal) ha sido la persona que más ha influido en tu carrera? ¿Por qué?

Mi padre es un pilar fundamental en mi vida por ser una fuente inagotable de inspiración tanto en lo personal como en lo profesional. Es un referente de energía positiva, de liderazgo responsable, de bondad, de flexibilidad, de respeto a los demás, de superación, de resiliencia, de ejemplaridad. Mi padre es amor.

¿Cuáles son los valores éticos sobre los que trabajas a diario?

Los valores que me enseñaron mis padres: respeto, generosidad, perseverancia, empatía y cariño.

¿Qué te preocupa de la IA?

Que no se haga un uso ético de la misma.

¿Una canción?

Ojos de hielo (me recuerda a mis hijos).

¿Se te da la cocina, cuál es tu plato estrella?

Me gusta cocinar, especialmente la repostería. En casa dicen que mi tarta de chocolate es la mejor… (amor de familia).

¿Un recuerdo de la infancia?

Tengo muchos y muy buenos… Las comidas familiares en el campo los domingos.

¿Una clave para el éxito?

Creer en ti, ser coherente y no cruzar nunca las líneas rojas. Ser fiel a ti mismo.

¿Qué te inspira?

La bondad, la generosidad, la dulzura, el carisma…, la belleza. Todas las cosas bonitas son una fuente inagotable de inspiración.

¿Un mensaje a las nuevas generaciones de abogados?

El cielo es el límite; volad alto y liderar inspirando, aprender enseñando.