Leonardo Berrio es el general counsel de ESENTTIA, una de las petroquímicas más relevantes de América Latina, con más de 15 años en el sector Oil & Gas. En un solo rol concentra la Secretaría General y la Dirección Jurídica. En esta conversación con Líder Legal habla sobre la integración del gobierno corporativo y la función legal, el papel del área jurídica en la transición energética y los retos ESG, y por qué el legaltech ha dejado de ser una opción para convertirse en la columna vertebral de la gestión jurídica empresarial.

Ha desarrollado toda su carrera en el sector industrial y corporativo colombiano hasta llegar a la Secretaría General y la Dirección Jurídica de ESENTTIA. ¿Cuáles fueron los momentos de inflexión que definieron su perfil como abogado corporativo y qué lo llevó a apostar por la función in-house frente a la carrera en despacho?
A lo largo de mi carrera en el sector de Oil & Gas, que ya supera los 15 años, muchas personas suelen asumir que siempre he sido abogado in-house. Sin embargo, mis primeros años profesionales los viví en un despacho, durante aproximadamente un lustro, en donde tuve la oportunidad de desempeñarme tanto en asesoría como en litigio, especialmente en asuntos vinculados con entidades públicas. Eso fue afortunado porque me permitió desarrollar una visión integral, comprendí que la asesoría jurídica y la resolución de controversias están entrelazados ineludiblemente. Haber estado en ambos frentes me dio una sensibilidad particular para analizar los riesgos y anticipar escenarios, entendiendo desde el origen cómo las decisiones jurídicas pueden escalar hacia conflictos si no se gestionan adecuadamente.
Mi apuesta por migrar hacia el rol in-house es porque, como apasionado que soy por el derecho, quería entender cómo las distintas teorías jurídicas se transforman en realidad en cada una de las actividades que desarrolla el sector empresarial. En ese sentido, desde mi experiencia puedo corroborar que, como abogados in-house, tenemos el privilegio de ser testigos de cómo la norma cobra vida y se vuelve el catalizador que viabiliza la existencia de empresas y entidades.
“Haber estado en ambos frentes me dio una sensibilidad particular para analizar los riesgos y anticipar escenarios, entendiendo desde el origen cómo las decisiones jurídicas pueden escalar hacia conflictos si no se gestionan adecuadamente”.
En ESENTTIA usted concentra dos roles que en muchas compañías están separados: la Secretaría General y la Dirección Jurídica. ¿Cómo gestiona esa dualidad en la práctica y de qué manera enriquece -o tensiona- el ejercicio de cada función?
En la última década he presenciado como las principales sociedades colombianas han integrado en Vicepresidencias Corporativas Jurídicas, los roles que tradicionalmente habían estado divididos entre una Secretaría General enfocada en asuntos corporativos y por otro lado la Dirección Jurídica encargada de todos los asuntos legales exceptos aquellos de naturaleza corporativa. Este modelo es muy similar al de empresas anglosajonas en las que existe la figura del Chief Legal Officer (CLO) quien es el responsable de supervisar toda la estrategia legal de la organización, el riesgo legal, así como los asuntos regulatorios y corporativos.
En mi experiencia esto se debe a que ha migrado de forma clara el rol clásico del área legal de una función reactiva y aislada hacia el de un aliado estratégico de la compañía para la toma de decisiones, lo cual es un complemento perfecto en las prácticas de buen gobierno corporativo, pues el CEO de toda compañía y su Junta Directiva requiere de una posición jurídica estratégica consolidada, y no fragmentada en diversas áreas de la empresa.
Hay que tener siempre presente que el derecho societario que soporta la gestión corporativa, tradicionalmente a cargo de la Secretaría General, no es aislado a todos los efectos que las diferentes ramas del derecho a cargo de la Dirección Jurídica tienen respecto al gobierno corporativo de la sociedad. No debemos olvidar que ambas áreas tienen una base jurídica de la cual se derivan, y en consecuencia para la alta dirección de una empresa no resulta conveniente tener fracturado el criterio legal de la organización.
A manera de ejemplo, era usual encontrar compañías que tenían separadas las áreas de Gobierno Corporativo de la Dirección Jurídica con lideres que eran pares y reportaban directamente al CEO. Eso generaba inevitablemente que pudiesen presentarse diferencias de criterio jurídico al más alto nivel de la organización sin que hubiese una instancia adicional que dirimiera la diferencia conceptual entre ambos lideres jurídicos.
En ese sentido, actualmente existe la tendencia marcada en las empresas colombianas de buscar que su ejecutivo legal del más alto nivel no solo gestione el riesgo legal de la organización, sino que como aliado estratégico de la empresa tenga a cargo el manejo del gobierno corporativo de la sociedad, acompañado en muchos casos de actividades como Compliance, manejo de crisis, e incluso sostenibilidad, que tradicionalmente escapaban del manejo directo de la dirección jurídica.
“Para la alta dirección de una empresa no resulta conveniente tener fracturado el criterio legal de la organización”.
ESENTTIA opera en un sector sometido a una presión regulatoria y reputacional creciente en materia ambiental, de economía circular y transición energética. ¿Cómo está respondiendo la función jurídica a esos desafíos y qué papel juega el área legal en la estrategia ESG de la compañía?
En el Sector Oil & Gas y la industria Petroquímica he podido compartir y trabajar de la mano con grandes mentes que impulsan la innovación a niveles que parecían hasta hace poco imposibles, y que hoy son una realidad gracias a la consciencia que existe de que se puede realizar una operación segura minimizando o incluso anulando sus principales impactos en materia ambiental. El área legal tiene una especial importancia que podría sintetizar en tres componentes:
El primero es que, ante un entorno regulatorio sujeto a constantes cambios, que incluso pueden conllevar a paralizar una operación si son de imposible cumplimiento en el corto plazo, es nuestro deber el poder contar con una estrategia de gestión regulatoria que permita anticiparnos y dar los debates pertinentes ante las autoridades regulatorias, con el soporte necesario de los expertos técnicos, para lograr que la regulación refleje lo que la realidad tecnológica, técnica así como la ambiental requiere y permite.
El segundo componente está asociado al hecho de que Colombia, así como muchos países latinoamericanos, posee un sistema jurídico altamente positivizado, es decir, tenemos un convencimiento de que la realidad solo existe si se encuentra en una norma escrita. La industria no escapa de ese entorno, y en consecuencia entre más especializada sea la actividad económica, pues entonces más alta es la regulación y normatividad aplicable. Por eso, uno de los principales retos que tenemos los lideres legales de estas organizaciones es lograr identificar el universo de normas que rigen nuestra actividad, para posteriormente asignar encargados que respondan por el cumplimiento de estas, ya que de lo contrario la organización queda expuesta a una miríada de sanciones que pueden incluso llevar a la suspensión de operaciones. Para esto se requieren herramientas vivas, no bastando los normogramas típicos de vieja data que solo entendíamos y consultábamos los abogados, por el contrario, se requieren de herramientas tecnológicas al servicio de la empresa que hagan viva la gestión regulatoria y normativa de la sociedad.
El tercer y último componente lo voy a ejemplificar. En la Refinería de Cartagena en el 2022 se generó la primera molécula de hidrógeno verde del país, lo cual implicó desde lo legal el tener que diseñar desde cero la estrategia legal del proyecto, en un entorno regulatorio inexistente en la época. Esto hace que el área legal debe acompañar y diseñar el marco contractual, regulatorio y de gobierno corporativo requerido para impulsar las iniciativas de innovación y transición energética, especialmente cuando en muchos casos no existe un marco previo porque no se ha hecho antes en el país o Latinoamérica.
En conjunto, el área jurídica es un actor clave en la estrategia ESG, no solo desde la perspectiva de cumplimiento, sino como facilitador de la transformación sostenible de la compañía.
“El área legal debe acompañar y diseñar el marco contractual, regulatorio y de gobierno corporativo requerido para impulsar las iniciativas de innovación y transición energética, especialmente cuando no existe un marco previo porque no se ha hecho antes en el país o Latinoamérica”.
La conversación sobre el rol del GC en Latinoamérica ha evolucionado: de guardián del cumplimiento a socio estratégico de la alta dirección. ¿Cómo vive usted ese cambio de paradigma en ESENTTIA y cuáles siguen siendo los límites o resistencias que enfrenta?
Recordemos que se ha concebido en el pasado a las áreas jurídicas como gestoras del riesgo legal de la empresa, siendo eminentemente reactivas y aisladas del entorno estratégico corporativo, participando en la mayoría de las ocasiones luego de que las decisiones ya habían sido tomadas, actuando en consecuencia como un área de contención o porque no decirlo, como el área que recogía las piezas que quedaban producto de una decisión que dejaba expuesta a la entidad.
Es así como desde hace varios años he sido impulsor de un modelo de gestión y visión del área legal, al que se le ha denominado de diversas maneras, pero que finalmente se encuadra en lo que los anglosajones llaman el modelo Legal Business Partner (LBP), el cual propende por la generación de valor agregado para la empresa desde la gestión jurídica, lo que significa un cambio de filosofía en la manera como vemos al abogado in-house.
Lógicamente que este cambio de filosofía debe venir acompasado de una estrategia legal clara para la organización, que incluya pilares estratégicos que se encuentren en conexidad con los indicadores estratégicos financieros y operativos que pretende alcanzar la empresa. De esa manera el área legal: (i) se involucra desde etapas tempranas en la planeación de iniciativas y proyectos, (ii) los riesgos legales se anticipan adecuadamente, (iii) hay una mayor velocidad en la ejecución y toma de decisiones, (iv) existen menos litigios y contingencias, y (v) se logra lo más importante que es apalancar los resultados a los que aspiran nuestros grupos de interés.
En mi rol, he contado con la fortuna de trabajar con presidentes que respaldan y cobijan al área legal bajo esta concepción, convirtiéndose en patrocinadores de este modelo de gestión, lo que es crucial para permear en la cultura organizacional a todos los niveles, cambiando la percepción tradicional hacia una en la que las personas entienden que nuestro rol es ser un socio estratégico del negocio, orientado en habilitar decisiones, gestionar riesgos e impulsar un modelo de gobierno corporativo sostenible.
“El modelo Legal Business Partner propende por la generación de valor agregado para la empresa desde la gestión jurídica: esto significa un cambio de filosofía en la manera como vemos al abogado in-house”.
Usted participará en el Foro Gerencias Legales de Miami 2026, organizado por Gericó Associates. ¿Qué lo motiva a estar presente y cuál es el debate que no puede faltar en la agenda de los GCs latinoamericanos hoy?
Siempre ha sido un privilegio el poder participar en eventos como el Foro de Gerencias Legales de Miami que organiza Gericó Associates, el cual reúne a grandes líderes jurídicos con quienes compartimos el mismo interés de impulsar la evolución de la gestión jurídica in-house corporativa. De los aspectos que más valoro de estos espacios, es el poder compartir experiencias, saber cómo otros resuelven los mismos problemas o retos a los que me enfrento, y conocer las últimas tendencias en gestión jurídica empresarial. Tengo la plena convicción de que el capítulo 2026 en Miami será un gran espacio de reflexión, con debates jurídicos que muestren como se vive de forma practica el derecho corporativo.
De la agenda que se ha diseñado, todos los paneles me parecen relevantes para los grandes análisis que estamos realizando en el mundo del derecho empresarial y corporativo, aunque tengo que confesar que es de especial interés para mí el panel de Transformación Digital y Gobernanza Corporativa, debido a que soy un convencido de que los temas asociados a legal tech son la columna vertebral transversal a nuestra gestión, es decir, no son accesorios sino un componente estructural, y si no estamos a la vanguardia de estos cambios corremos el riesgo de quedar relegados frente a la tecnología, la cual es una herramienta estratégica para el presente y el futuro de nuestra profesión.
“Soy un convencido de que los temas asociados a legal tech son la columna vertebral transversal a nuestra gestión: no son accesorios sino un componente estructural”.
Colombia, el sector industrial, más de 15 años acumulando criterio. ¿Qué queda de Leonardo Berrio cuando cierra el portátil? ¿Y qué le diría hoy a un abogado recién egresado que quiere llegar a liderar la función jurídica de una empresa de la envergadura de ESENTTIA?
Soy apasionado por vivir la vida al máximo. Por eso, cuando se cierra el portátil intento volver a aquellas cosas que además de mi pasión por el derecho, le dan sentido a mi existencia.
El mar ocupa un lugar especial en mi vida. Apenas tengo la oportunidad, me gusta bucear con mi hija o surfear con mi hijo en el mar de mi Cartagena de Indias. En esos instantes mi mente logra trasladarse a otro universo, rodeado de calma, sosiego y belleza. También, aprovecho cada ocasión que puedo para jugar baloncesto con mis esos amigos con los que desde niño he recorrido todas las canchas de mi ciudad.
Lógicamente no todo es adrenalina pura, también me apasiona leer, siendo de mi especial interés la novela histórica, ocupando un lugar primordial aquella ambientada en la antigua Roma. Me atrae el transportarme, a través de sus páginas, a esa época que cimentó muchas de las bases de nuestro derecho.
Por último, para aquellos abogados que inician el sendero arduo, pero altamente reconfortante que es el derecho corporativo, les recomiendo que sean conscientes los grandes cambios que ha tenido el ejercicio profesional y que no lo enseñan en las universidades. Es así como resulta indispensable desarrollar habilidades que les den un valor agregado a la labor que desempeñen, tales como pensamiento estratégico, análisis financiero y contable, inteligencia artificial aplicada a derecho, ESG, legal design, entre otros. Lo más importante es que si son unos apasionados del derecho como yo, no permitan que esa llama se apague jamás por las vicisitudes que indefectiblemente enfrentaran en este sendero, cuando ello ocurra vuelvan a lo básico y recuerden ese sentido de justicia que los impulso a dedicarse a este gran y noble profesión.