“Niños víctimas del conflicto armado”, tema central del Children’s Rights Moot Court organizado por Baker McKenzie y la Universidad de Leiden

En su cuarta edición, la iniciativa que busca crear conciencia sobre la importancia de los derechos internacionales de los niños contará con 87 equipos distribuidos en Europa, África, América del Sur, Oriente Medio y Asia-Pacífico
Publicado el marzo 24, 2021, 8:41 am
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24 de marzo|
Por Heidi Maldonado

La firma Baker McKenzie copresentará junto con la Universidad de Leiden la cuarta edición del International Children’s Rights Moot Court, una competencia internacional cuyo objetivo es hacer crecer la comunidad de abogados que se interesen y comprometan con los derechos del niño. En la edición de este 2021 participarán 87 equipos distribuidos en Europa, África, América del Sur, Oriente Medio y Asia-Pacífico. “La problemática que se someterá al tribunal simulado será el caso de los niños que son víctimas del conflicto armado, cuyos derechos son vulnerados, al ser alejados de sus familias y obligados a vivir en campamentos liderados por grupos extremistas, en condiciones de alimentación, salud e higiene alarmantes”.

Para hablar de esta iniciativa y de qué manera esta competencia podría llevar a un mayor respeto y sensibilización por los derechos de los niños, conversamos con Jaime Trujillo, líder pro bono del Comité Ejecutivo de Baker McKenzie y presidente de Baker McKenzie para América Latina, con el profesor Ton Liefaard, UNICEF Chair in Children’s Rights, Leiden Law School, y con Laura Rincón Molano, asociada júnior en el área de derecho corporativo, sociedades y reorganizaciones de Baker McKenzie (Bogotá).

Esta es la cuarta edición del Children’s Rights Moot Court Competition 2021… ¿de qué trata esta iniciativa?

Jaime Trujillo: “El International Children’s Rights Moot Court es una competencia internacional que tiene como objetivo hacer crecer la comunidad de abogados interesados en los derechos de los niños. A través de la competencia en un tribunal simulado busca sensibilizar a la mayor cantidad de estudiantes de derecho en todo el mundo y poner en relieve los asuntos complejos y críticos para los derechos de los niños. El tribunal reúne a facultades de derecho cuyos planes de estudios incluyen clases o materias sobre derechos humanos y derechos de los niños, además de otras facultades de derecho que no ofrecen esta opción. Todas las facultades de derecho son bienvenidas, bajo el objetivo común de comenzar a sembrar e inspirar a las generaciones futuras de abogados para que se comprometan con esta importante área de los derechos humanos: los derechos de los niños.

Para la práctica pro bono de Baker McKenzie, los derechos de los niños siempre han sido una prioridad y nos honra poder unirnos a equipos e iniciativas como el Moot Court de la Universidad de Leiden, que están enfocados en resolver problemas reales, actuales y complejos en relación con los desafíos de la justicia social para los niños”.

La convocatoria se hizo como fecha límite de inscripción para el 15 de febrero, ¿cuántos estudiantes de derecho se inscribieron y de qué países son? ¿A esta fecha cuál es el balance?

Jaime Trujillo: “Este año 87 equipos participarán de la cuarta edición del Children’s Rights Moot Court. Se trata de una cantidad inédita respecto a años anteriores, en los que el Moot Court contó con la participación de alrededor de 25 equipos. Estamos muy orgullosos de ver que tantas universidades se inscribieran, lo cual fue posible, en parte, porque este año el evento será realizado de forma remota”.

La distribución geográfica de los equipos registrados es la siguiente:

  • Europa (Reino Unido, Rusia, Países Bajos, Turquía, Ucrania, Bulgaria, Irlanda, Italia y España).
  • África (Sudáfrica, Nigeria, Kenia, Malawi y Zimbabue).
  • América del Sur (Perú, Venezuela, Brasil, Chile y Colombia).
  • Oriente Medio / Asia Central (Emiratos Árabes Unidos y Kirguistán).
  • Asia-Pacífico (Australia, India, Hong Kong, Nepal, Filipinas y Japón).

¿De qué trata la intervención de Baker McKenzie en esta competencia y por qué se involucraron en este proyecto?

Jaime Trujillo: “Nuestra firma copresentará el International Children’s Rights Moot Court con la Universidad de Leiden. Baker McKenzie se involucró en este proyecto porque estamos comprometidos con los derechos de los niños y con encontrar soluciones creativas a los desafíos de la justicia social que vemos en todo el mundo. Estamos orgullosos del trabajo y compromiso de nuestros profesionales en casos pro bono y proyectos de políticas sobre los derechos de los niños a nivel mundial. Pero también vemos que la evolución de los sistemas legales para fortalecer y hacer realidad los derechos de los niños requerirán una verdadera transformación a futuro, y una forma de hacerlo es aplicar las disciplinas y el talento de los profesionales que tenemos en Baker McKenzie, para desarrollar nuevos caminos que favorezcan el crecimiento, la creatividad y la invención.

El Moot Court representa esa oportunidad para nosotros, junto con Leiden y la gran cantidad de facultades de derecho que se unen a este esfuerzo. En nuestra firma, ya contamos con más de 110 voluntarios en todas las disciplinas que están colaborando con la organización de la competencia, desde los aspectos técnicos y logísticos del evento, hasta el asesoramiento de nuestros abogados y equipos y, posteriormente, su participación como jurados en la instancia de evaluaciones finales, que se realizará en el mes de junio”.

¿Qué se ha logrado con las tres competencias anteriores y qué se busca con esta nueva edición?

Jaime Trujillo: “Para esta pregunta me gustaría invitar al profesor Ton Liefaard para que comente cómo ha sido la evolución del Moot Court desde su creación en 2014”.

Prof. Ton Liefaard: “Los objetivos del Children’s Rights Moot Court, creado en 2014 por la Facultad de Derecho de la Universidad de Leiden, son múltiples. Brinda a los estudiantes de todo el mundo una oportunidad emocionante y desafiante para desarrollar sus habilidades legales, profesionales y para calificar para una carrera profesional en el ámbito legal. El Children’s Rights Moot Court también es un evento social: los participantes y los expertos en voluntariado podrán conocerse y construir una red. Uno de los objetivos generales es el de mejorar la vida de los niños en todo el mundo mediante la promoción de sus derechos, además de que nos permite invertir en los futuros profesionales del derecho. El evento tiene como objetivo crear conciencia entre los estudiantes (es decir, los futuros abogados) sobre la importancia de los derechos internacionales de los niños como un campo importante para proteger sus derechos e intereses.

Aunque el Children’s Rights Moot Court ha sido un éxito desde el principio, ya que les dio la oportunidad a estudiantes de todo el mundo para entrenar sus habilidades y construir redes, la asociación con Baker McKenzie nos permite llevar la competencia al siguiente nivel. Ahora podemos llegar a muchos más países del mundo y logramos eliminar algunas barreras para la participación, incluidas las restricciones presupuestarias y las restricciones de viaje. Tenemos 87 equipos registrados. El alcance ampliado aumenta las oportunidades para estudiantes y profesionales, así como la conciencia de los derechos de los niños en general. Por lo tanto, esperamos captar a un nuevo grupo de estudiantes, profesores y profesionales legales comprometidos con la causa de los derechos de los niños”.

¿Desde tu punto de vista, qué importancia tiene este concurso y cómo podría llevar a un mayor respeto por los derechos de los niños?

Jaime Trujillo: “Cuantas más discusiones sobre derechos humanos incluyan los derechos de los niños, más sistemas (estatales, regionales y universales) se transformarán para incluir en sus leyes principios de derechos humanos que contemplen los derechos de los niños. En este sentido, el caso que será sometido al tribunal simulado de este año es un ejemplo perfecto: se trata de la problemática de los niños que son víctimas del conflicto armado, cuyos derechos son profundamente vulnerados, al ser alejados de sus familias y obligados a vivir en campamentos liderados por grupos extremistas, en condiciones de alimentación, salud e higiene alarmantes. En este caso ficticio, los diferentes grupos de estudiantes representarán a cada una de las partes involucradas en la disputa: los niños y los estados. A través de sus defensas podrán reflexionar y, eventualmente, contribuir a pensar soluciones para los desafíos de la protección de los derechos de los niños en el contexto más amplio de la vulneración de los derechos humanos a raíz de los conflictos armados”.

¿Qué actividades pro bono lleva a cabo Baker, en América Latina, relacionadas con la defensa de los derechos del niño?

Jaime Trujillo: “Baker McKenzie ha participado y participa en varias iniciativas en nuestra región, muchas de ellas en un esfuerzo conjunto con el resto de los colegas de nuestra firma a nivel global. Entre algunas de las más relevantes, nuestro despacho colaboró con Terre des Hommes Foundation, una organización internacional de derechos de los niños, para crear un recurso que tiene como objetivo acelerar la liberación de niños detenidos en todo el mundo durante la pandemia del Covid-19. En 2019, lanzamos un atlas legal para jóvenes de la calle en conjunto con Consortium for Street Children. El atlas es una base de datos digital que documenta el estado de las leyes que protegen a niños de la calle en todo el mundo. En 2020, también nos asociamos a varias organizaciones para crear el Youth Rights Resource Compass, un sitio en línea que pone a disposición de los jóvenes y a sus defensores información valiosa acerca de las entidades, organizaciones, dependencias gubernamentales y otras agencias que están abiertas y disponibles para ellos durante la pandemia. También estamos trabajando junto con Accenture, en un proyecto para ayudar a los niños migrantes a obtener sus documentos e identificación”.

Laura Rincón Molano, el “Children’s Rights Moot Court es un evento en el que es posible obtener mucho aprendizaje, involucrarse con muchas culturas y con muchas formas de ver el derecho y la vida”

“Actualmente soy parte del equipo central de la organización. Tengo la función de ser el punto de contacto entre el grupo que está diseñando la competencia y quienes tienen a su cargo otros aspectos relacionados con la misma, con el propósito de que todo se esté organizando de forma coherente y ordenada. Adicionalmente, participo en el equipo que está esquematizando el funcionamiento del concurso desde el punto de vista de tecnología. Finalmente, estoy trabajando en el diseño del rol de “host”, quien hará las veces de asistente de los jueces y maestro de ceremonias, y prestando apoyo a todos los participantes para el normal desarrollo de las audiencias”.

¿Por qué es importante para ti participar? ¿Por qué donas tu tiempo para contribuir con esta iniciativa?

Laura Rincón Molano: “Siempre he pensado que la educación también se encuentra en lugares fuera del aula de clase. Los concursos de derecho brindan este tipo de espacios, donde los estudiantes logran aprender derecho sustancial, y adicionalmente, adquieren habilidades necesarias para el desarrollo de su profesión como la oralidad, la capacidad de ordenar un argumento y expresarlo de forma clara y coherente. Adicionalmente, este tipo de espacios no solo se prestan para el aprendizaje de los estudiantes, sino de todas las personas que participan e interactúan de una u otra forma. En este año, gracias al mundo digital se dio la ocasión para invitar a universidades de todo el mundo y, por lo tanto, el Children’s Rights Moot Court es un evento en el que es posible obtener mucho aprendizaje, involucrarse con muchas culturas y con muchas formas de ver el derecho y la vida, lo que es enriquecedor para todas las personas que participan en el concurso”.

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