Martín Posada, director legal y de cumplimiento para el Norte de Sudamérica de Bureau Veritas, ejerce el cumplimiento desde una posición singular. Trabaja en una compañía cuyo negocio consiste en dar fe, mediante inspecciones y certificaciones, de lo que otras organizaciones afirman sobre sus operaciones. Desde esa óptica, Posada advierte que las crecientes exigencias de reporte en sostenibilidad ponen a las empresas de la región ante una prueba de madurez. Sus métricas y controles sobre información no financiera tendrán que alcanzar la consistencia y la trazabilidad de los procesos financieros, porque cada afirmación sin respaldo amplía la exposición a cuestionamientos por greenwashing. Para quien verifica, esa exigencia se aplica primero a sí mismo: “Acá la independencia, la imparcialidad y la integridad no son únicamente valores corporativos; son parte esencial de la propuesta de valor”.
En una compañía cuyo negocio se basa en la confianza que generan sus inspecciones y certificaciones, ¿qué papel desempeña la función de cumplimiento?
En Bureau Veritas, la ética es un absoluto y así esta definido de forma transversal. Eso se traduce en que para la compañía el cumplimiento es un elemento fundamental para proteger la credibilidad de nuestros servicios y la confianza que depositan en nosotros clientes, reguladores y demás grupos de interés. Acá la independencia, la imparcialidad y la integridad no son únicamente valores corporativos; son parte esencial de la propuesta de valor. La función de cumplimiento contribuye a asegurar que nuestras decisiones se adopten con objetividad, que los riesgos sean adecuadamente gestionados y que los más altos estándares éticos se mantengan en todas las operaciones. En ese sentido, compliance no solo protege a la compañía, sino que fortalece uno de sus activos más valiosos: la confianza.
Con el avance de las exigencias de reporte en sostenibilidad en la región, ¿qué retos legales plantea la verificación de esa información?
Estamos viendo una evolución natural en la forma en que las empresas gestionan la sostenibilidad. El reto consiste en desarrollar sistemas de control, métricas y procesos internos suficientemente maduros para soportar revisiones externas cada vez más exigentes. Muchas organizaciones todavía se encuentran en una fase de construcción de capacidades, por lo que el desafío será alcanzar niveles de consistencia, trazabilidad y confiabilidad comparables a los que existen en los procesos financieros tradicionales.
Vale mencionar también que uno de los mayores retos legales es evitar que exista una brecha entre lo que las organizaciones comunican y lo que realmente pueden demostrar. A medida que aumentan las exigencias regulatorias y las expectativas de los mercados, también crece la exposición a cuestionamientos relacionados con greenwashing o declaraciones engañosas. Por ello, las empresas deberán respaldar sus reportes con información sólida, metodologías consistentes y procesos de verificación independientes que permitan sustentar cada afirmación realizada.
De cara a 2027, ¿qué retos afrontarán los responsables de cumplimiento en el norte de Sudamérica?
Los responsables de cumplimiento tendrán que navegar un entorno regulatorio cada vez más complejo, dinámico e interconectado. Veremos mayores exigencias en materia de transparencia corporativa, protección de datos, sostenibilidad, prevención de corrupción, debida diligencia sobre terceros y gestión de riesgos en cadenas de suministro. Además, la expansión de herramientas de inteligencia artificial generará nuevos desafíos relacionados con gobernanza, ética y uso responsable de la tecnología. El reto no será únicamente cumplir con nuevas regulaciones, sino hacerlo de manera eficiente y alineada con la estrategia empresarial. Los programas de cumplimiento más exitosos serán aquellos capaces de combinar tecnología, análisis de datos y cultura organizacional para anticipar riesgos y generar valor para el negocio.
¿Qué etapa de su carrera fue decisiva para llegar a liderar las áreas legal y de cumplimiento a escala regional?
Siempre he creído que quienes lo forman a uno en las distintas etapas de la vida, juegan un rol fundamental en la identidad de las personas. Y lo mismo pasa en el ámbito profesional y, es por ello que vivo profundamente agradecido con mi primer jefe, quien me enseñó las virtudes de ser un buen líder, aliado del negocio y no un obstáculo. Gracias a esa primera etapa de mi vida profesional, entendí que el rol legal genera mucho mas valor cuando deja de ser un área de soporte y se convierte en un verdadero socio estratégico del negocio. Por ello a lo largo de mi carrera he tenido la oportunidad de asumir responsabilidades cada vez más amplias, participando no solo en asuntos jurídicos tradicionales, sino también en temas de cumplimiento, gestión de riesgos, investigaciones internas, litigios complejos y expansión comercial en distintos países. Trabajar con equipos multiculturales y acompañar decisiones corporativas de alcance regional me permitió desarrollar una visión integral del negocio y comprender que el liderazgo jurídico consiste en encontrar soluciones que protejan a la organización sin perder de vista sus objetivos de crecimiento. Esa combinación entre criterio legal, gestión de riesgos y visión estratégica fue determinante para asumir responsabilidades regionales.
¿Qué ha aprendido sobre liderazgo al dirigir equipos legales en varios países del norte de Sudamérica?
He aprendido que la escucha, en la mayoría de los casos es mas importante que impartir dirección. Los distintos países de Latinoamérica y concretamente los que lidero hoy, como lo son Colombia, Perú, Ecuador y Panamá, comparten retos similares pero no dejan de tener regulaciones, culturas empresariales y formas distintas de abordar los problemas. El liderazgo efectivo consiste en construir una visión común a partir de las diferencias y buscar mantener al mismo tiempo la sensibilidad frente a las particularidades locales. También he comprobado que la confianza es un multiplicador de resultados. Cuando las personas entienden el propósito de lo que hacen y cuentan con autonomía para tomar decisiones, los equipos desarrollan una capacidad extraordinaria para generar soluciones. El liderazgo no debe centrarse en tener todas las respuestas, sino por el contrario en lograr desarrollar equipos capaces de encontrarlas bien sea individualmente o en conjutno.
Usted participa en el Foro Gerencias Legales Lima 2026. ¿Qué aporta a su visión regional el intercambio con los gerentes legales peruanos?
Perú cuenta con una comunidad jurídica corporativa muy sofisticada y con una gran capacidad para abordar desafíos complejos en sectores estratégicos como minería, infraestructura, energía y servicios. Participar en espacios como el Foro Gerencias Legales Lima permite contrastar experiencias, identificar tendencias regulatorias y compartir buenas prácticas que resultan valiosas para toda la región. Además, estos encuentros refuerzan una convicción que considero esencial: los departamentos legales modernos enfrentan desafíos muy similares, independientemente del país donde operen. El intercambio con colegas peruanos enriquece la perspectiva regional, genera oportunidades de aprendizaje mutuo y contribuye a fortalecer el rol de las áreas legales como habilitadoras del crecimiento sostenible y responsable de las organizaciones.
La trayectoria de Martín Posada explica buena parte de su forma de entender la función jurídica. La lección de su primer jefe, ser «aliado del negocio y no un obstáculo», reaparece en su manera de dirigir equipos en Colombia, Perú, Ecuador y Panamá, donde antepone la escucha y la autonomía a la instrucción vertical. Ese criterio también guía su diagnóstico para 2027. En un entorno que sumará exigencias en transparencia, datos personales, anticorrupción, terceros, cadenas de suministro e inteligencia artificial, Posada considera que la ventaja estará en los programas que anticipen riesgos combinando tecnología, datos y cultura organizacional. Su paso por el foro limeño completa esa lectura: la sofisticación de la comunidad jurídica corporativa peruana en minería, infraestructura y energía le confirma que los departamentos legales de la región comparten problemas y pueden afirmarse como habilitadores del crecimiento de sus organizaciones.