Gillian Paredes, gerente legal de Luz del Sur, ejerce en un sector que, en sus palabras, opera en la intersección entre regulación, infraestructura crítica y servicio público. En ese terreno, el análisis jurídico incorpora la continuidad, la calidad y la seguridad del suministro como variables de cada decisión. Con ese criterio, forjado desde que dejó el ejercicio privado en 2019, lidera a su equipo, actúa como puente entre China Three Gorges y la realidad regulatoria peruana y anticipa la agenda legal de la transición energética: medición inteligente, gestión de datos, ciberseguridad y reglas estables para invertir en redes. “Desde la función legal, nuestro rol no es solo gestionar riesgos, sino también ayudar a que la compañía tome decisiones sólidas”, afirma.

Luz del Sur presta un servicio público esencial en Lima. ¿Cómo condiciona esa responsabilidad las decisiones del área legal?
La naturaleza de servicio público de la distribución eléctrica definitivamente influye en lo que hacemos. Una de las cosas que más me llamó la atención cuando me incorporé a Luz del Sur fue la dimensión de nuestra responsabilidad: detrás de cada decisión de negocio hay millones de personas, hogares, centros de salud, colegios y empresas que dependen de la continuidad y seguridad del suministro eléctrico.
Por ello, cada asunto debe analizarse con una mirada más amplia que la estrictamente jurídica. No basta con determinar qué es legalmente posible; también es necesario evaluar cuál es la decisión más responsable y sostenible considerando su impacto en la continuidad, calidad y seguridad del servicio, así como en los distintos grupos de interés involucrados, incluyendo usuarios, autoridades y comunidades.
Esto exige un equilibrio permanente entre la protección de los intereses de la empresa, el cumplimiento de nuestras obligaciones y la responsabilidad de contribuir a soluciones que sean compatibles con el interés público inherente a nuestra actividad. Desde la función legal, nuestro rol no es solo gestionar riesgos, sino también ayudar a que la compañía tome decisiones sólidas y alineadas con la importancia del servicio que presta.
¿Qué decisión de su carrera fue determinante para llegar a dirigir el área legal de una empresa de servicios públicos?
Sin duda, la decisión más determinante fue dejar el ejercicio privado de la profesión para asumir una posición ejecutiva dentro de una empresa.
Pasé prácticamente toda mi carrera en estudios de abogados y disfrutaba mucho ese rol. Sin embargo, en 2019 tomé una decisión que no fue sencilla: dejar la asesoría externa para convertirme en Gerente Legal de una empresa del sector hidrocarburos. Era salir de una zona de confort en la que me sentía muy segura para asumir una responsabilidad completamente distinta, donde ya no se trataba solo de dar una opinión legal, sino de participar directamente en la toma de decisiones del negocio.
Esa experiencia cambió mi perspectiva profesional. Me permitió entender de primera mano los desafíos de la gestión empresarial y el valor que puede aportar un área legal cuando participa activamente en la toma de decisiones del negocio. Después vinieron nuevos retos y oportunidades profesionales, hasta que surgió la posibilidad de incorporarme a Luz del Sur, una empresa que siempre había seguido con especial interés. Su historia me resultaba familiar, ya que su creación fue parte del proceso de privatización del sector eléctrico peruano de los años noventa, experiencia en la que participé al inicio de mi carrera profesional. Por ello, incorporarme a la compañía tuvo también un significado personal.
Mirando hacia atrás, hoy veo con claridad que aquella decisión que tomé en 2019 de dejar el ejercicio privado para asumir un rol corporativo fue la que realmente marcó el rumbo de mi carrera y terminó conduciéndome hasta aquí.
¿Cómo ha evolucionado su manera de liderar a medida que ha asumido mayores responsabilidades?
Al comienzo de mi carrera, asociaba el crecimiento profesional principalmente con el desarrollo de la solidez jurídica. Me formé en estudios de abogados, donde el valor de un profesional se construye sobre la calidad de su análisis, su criterio y su capacidad para ayudar a los clientes a resolver problemas complejos. Durante muchos años enfoqué mi desarrollo profesional en perfeccionar esas capacidades y en convertirme en una asesora confiable para mis clientes.
Con el tiempo entendí que el liderazgo tiene mucho menos que ver con tener todas las respuestas y mucho más con hacer las preguntas correctas, generar confianza y ayudar a que otras personas desarrollen su propio criterio. He pasado de concentrarme principalmente en mi aporte individual a enfocarme en construir equipos donde el talento de cada persona pueda desarrollarse y generar el mayor valor posible.
Hoy dedico gran parte de mi tiempo a escuchar, alinear al equipo con los objetivos del negocio y crear un entorno donde las personas se sientan valoradas, asuman responsabilidades y puedan crecer profesionalmente. También he aprendido que la cercanía, la empatía y la capacidad de entender distintas perspectivas son tan importantes como el rigor técnico.
Si hay algo que he comprobado a lo largo de estos años es que los mejores resultados rara vez son el producto del esfuerzo individual. Surgen de equipos comprometidos, que entienden el propósito de lo que hacen, confían unos en otros y se sienten parte de las decisiones. Para mí, esa es la verdadera medida del liderazgo.
Desde 2020, Luz del Sur forma parte del grupo China Three Gorges. ¿Qué ha cambiado en el trabajo del área legal con la llegada de un accionista internacional?
Luz del Sur ha tenido históricamente la experiencia de formar parte de grupos empresariales internacionales, por lo que el principal cambio no ha sido la presencia de un accionista extranjero en sí misma, sino la oportunidad de integrarnos a una organización con una trayectoria, cultura y visión distintas, como China Three Gorges.
Para el área legal, ello ha significado desarrollar una interacción más estrecha con equipos ubicados en China y fortalecer nuestra capacidad para actuar en entornos multiculturales. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, porque nos ha permitido conocer nuevas formas de abordar temas de gobierno corporativo, cumplimiento y gestión de riesgos, incorporando perspectivas que complementan nuestra experiencia local.
Personalmente, uno de los aspectos que más valoro es haber comprobado que, más allá de las diferencias culturales, compartimos una visión común sobre la importancia de construir una empresa sólida y comprometida con la prestación de un servicio esencial para millones de personas. Ese intercambio permanente ha enriquecido nuestra forma de analizar los desafíos legales y corporativos.
Al mismo tiempo, el área legal cumple un rol importante como puente entre los estándares y expectativas del grupo y la realidad regulatoria, social y operativa del Perú. Creo que esa combinación de experiencia global y conocimiento local ha fortalecido nuestra capacidad para aportar valor al negocio y acompañar el crecimiento de la compañía.
En definitiva, la experiencia con China Three Gorges nos ha demostrado que la diversidad de perspectivas es una fortaleza. Las mejores soluciones suelen surgir cuando se combinan las mejores prácticas internacionales con un profundo entendimiento de la realidad local y un propósito compartido de largo plazo.
De cara a 2027, ¿qué retos jurídicos plantea la transición energética para las empresas de distribución eléctrica en Perú?
La transición energética presenta importantes desafíos regulatorios y contractuales para las empresas distribuidoras. La incorporación progresiva de recursos energéticos distribuidos, la electrificación de nuevos consumos, el desarrollo de la movilidad eléctrica y la digitalización de las redes requerirán marcos normativos cada vez más modernos y flexibles.
En el caso de la distribución eléctrica, uno de los retos más relevantes será acompañar la modernización tecnológica de las redes. La expansión de la medición inteligente, la gestión de grandes volúmenes de datos, la automatización de la operación y la interacción cada vez más activa de los usuarios con el sistema plantearán nuevos desafíos en materia regulatoria, protección de datos, ciberseguridad, contratación y asignación de responsabilidades.
Asimismo, será fundamental generar señales regulatorias que faciliten la inversión en infraestructura y permitan mantener la confiabilidad, resiliencia y calidad del servicio. La transición energética exige importantes inversiones de largo plazo y reglas estables que permitan desarrollar estas iniciativas con predictibilidad.
Desde el ámbito legal, el reto consiste en acompañar esa transformación garantizando seguridad jurídica, promoviendo la innovación y contribuyendo a que los cambios regulatorios permitan una transición energética ordenada, sostenible y centrada en los usuarios, sin comprometer la continuidad de un servicio esencial para el desarrollo del país.

Participará en el Foro Gerencias Legales Lima 2026, que reúne a gerentes legales de distintos sectores. ¿Qué espera aportar a ese diálogo desde la experiencia del sector eléctrico?
Espero aportar la perspectiva de una industria que opera en la intersección entre regulación, infraestructura crítica y servicio público. En el sector eléctrico, las decisiones legales rara vez tienen un impacto exclusivamente corporativo; con frecuencia inciden también en la continuidad de servicios de los que dependen millones de personas.
Esa realidad nos obliga a desarrollar una mirada estratégica que combine cumplimiento, gestión de riesgos y comprensión del negocio. Creo que la experiencia del sector eléctrico puede aportar reflexiones valiosas sobre cómo las áreas legales pueden generar valor más allá de la gestión de contingencias, participando activamente en la toma de decisiones y en la construcción de soluciones sostenibles para las organizaciones.
Personalmente, me interesa intercambiar experiencias con colegas de otros sectores porque muchos de los desafíos actuales son comunes: la transformación digital, el fortalecimiento de las culturas de cumplimiento, la gestión reputacional y la necesidad de que las áreas legales actúen como verdaderos socios estratégicos del negocio. Ese diálogo siempre enriquece y nos ayuda a encontrar mejores formas de enfrentar los retos que tenemos por delante.