Esta entrevista se desprende del reportaje “Qué modelo de despacho se impone en Portugal: las apuestas de los managing partners en 2026”, un análisis que recoge la visión de varios líderes del sector sobre las transformaciones que están marcando la evolución del mercado jurídico portugués.
En ese contexto, Martim Krupenski, managing partner de Morais Leitão, introduce una reflexión especialmente matizada sobre el papel que desempeña la tecnología en la evolución del sector jurídico.
Frente a los discursos que anticipan una disrupción radical de la abogacía, Krupenski defiende una lectura más precisa: la tecnología está cambiando la forma en que los despachos organizan su conocimiento y prestan sus servicios, pero el núcleo del valor jurídico sigue estando en el juicio profesional del abogado.
“Para nosotros, la tecnología es un instrumento al servicio de la abogacía”.
A partir de esta premisa, el managing partner analiza cómo se está redefiniendo el modelo de despacho en Portugal, el impacto real de la inteligencia artificial en la práctica jurídica, la evolución del cliente corporativo y el papel que desempeñarán la internacionalización y el talento en la competitividad futura de las firmas.

Tecnología al servicio de la abogacía
En un mercado jurídico cada vez más competitivo, los despachos buscan nuevas formas de diferenciarse. Krupenski explica que la estrategia de Morais Leitão pasa por integrar tres dimensiones clave: excelencia jurídica, tecnología e internacionalización.
Según señala, el objetivo es consolidar un modelo que permita prestar asesoramiento jurídico de forma más eficiente y orientada a las necesidades concretas de los clientes.
“La principal apuesta estratégica de Morais Leitão para 2026 consiste en consolidar un modelo verdaderamente integrado entre excelencia jurídica, tecnología e internacionalización”.
El managing partner subraya que, en un entorno cada vez más sofisticado y abierto a la competencia internacional, la calidad técnica ya no basta por sí sola para diferenciar a una firma. “En un mercado sofisticado y altamente competitivo, con una gran apertura a firmas internacionales y consultoras globales, la diferenciación ya no se basa únicamente en la calidad técnica -que consideramos un requisito básico-, sino en la capacidad de estructurar ese conocimiento de forma más eficiente, previsible y orientada a resolver problemas concretos de los clientes”.
En este contexto, la tecnología desempeña un papel importante, aunque Krupenski insiste en que debe entenderse como una herramienta y no como un fin en sí mismo.
“Para nosotros, la tecnología es un instrumento al servicio de la abogacía. El objetivo es mejorar la forma en que prestamos el servicio jurídico, hacer más eficiente la entrega y crear soluciones con mayor valor añadido”.
Inteligencia artificial: eficiencia sin sustituir al abogado
El impacto de la inteligencia artificial en el sector jurídico es una de las cuestiones más debatidas en los últimos años. Krupenski reconoce que esta tecnología ya está produciendo cambios en la práctica legal, aunque matiza que su impacto real es distinto del que a veces se describe en el debate público. “La inteligencia artificial ya está impactando en el sector jurídico, aunque de una forma menos disruptiva de lo que sugieren algunas narrativas y más transformadora en aquello que realmente importa”.
En la práctica, explica, la tecnología está teniendo un impacto especialmente visible en la eficiencia interna de los despachos y en la forma en que se organiza el conocimiento jurídico. Según afirma, las herramientas digitales permiten acelerar procesos, reducir redundancias y mejorar la consistencia en la prestación del servicio.
Sin embargo, Krupenski insiste en que el valor esencial de la abogacía sigue estando en el juicio profesional del abogado.
“La inteligencia artificial es un acelerador de la eficiencia, pero no sustituye el juicio, la responsabilidad ni la creatividad humanas, que siguen siendo el núcleo de la abogacía”.
El abogado externo como parte de la estrategia empresarial
El perfil del cliente corporativo también ha evolucionado de forma significativa en los últimos años. Las grandes empresas cuentan hoy con departamentos jurídicos internos altamente cualificados y con una fuerte preocupación por el control de costes y la eficiencia.
“El cliente corporativo se ha vuelto significativamente más sofisticado y exigente”.
Krupenski explica que esta evolución ha transformado la relación entre el despacho y el cliente, que hoy es más estratégica y menos puramente técnica.
“Las grandes empresas cuentan hoy con departamentos jurídicos altamente cualificados, que en muchos casos incorporan profesionales procedentes de las propias firmas de abogados”.
En este nuevo contexto, asegura, el abogado externo participa cada vez más en la estrategia empresarial.
“El abogado externo participa cada vez más en la estrategia empresarial, siendo llamado a contribuir en la reflexión sobre riesgos, estructuración de negocios y anticipación regulatoria, dejando de ser únicamente un ejecutor técnico”.
Rainmakers y liderazgo en organizaciones complejas
La evolución del mercado también está transformando el papel de los socios con capacidad de desarrollo de negocio dentro de las firmas. Krupenski explica que, aunque muchas decisiones de contratación se toman hoy mediante concursos o beauty parades, estos socios siguen desempeñando un papel clave en la relación con los clientes.
“Estos socios pueden desempeñar un papel distinto en la relación con los clientes, construyendo una confianza institucional basada en el conocimiento integral del negocio del cliente y aportando un valor que va mucho más allá del derecho y del asesoramiento jurídico tradicional”.
Según afirma, las nuevas lideranzas deberán combinar excelencia técnica con habilidades relacionales y visión estratégica. El managing partner subraya, además, que el liderazgo en un despacho tiene características particulares.
“En una firma de abogados -donde los socios son simultáneamente propietarios y profesionales- el liderazgo es menos jerárquico y más persuasivo”.
Sectores con mayor potencial de crecimiento
En cuanto a las áreas que concentrarán las principales oportunidades de crecimiento en los próximos años, Krupenski identifica varios sectores con fuerte dinamismo.
“Veo oportunidades claras en áreas vinculadas a la tecnología, la inteligencia artificial, el fintech, el software regulatorio y el compliance con un enfoque cada vez más preventivo”.
También prevé actividad sostenida en private equity, consolidación empresarial y litigio complejo, así como en sectores como life sciences y el tratamiento de datos.
Al mismo tiempo, la internacionalización seguirá siendo un factor clave para el crecimiento de las firmas portuguesas.
“El mercado portugués tiene una dimensión limitada y el crecimiento futuro dependerá en gran medida de nuestra capacidad para consolidar una presencia internacional sólida”.
Talento y liderazgo en un negocio de personas
A pesar de los avances tecnológicos, Krupenski recuerda que la abogacía sigue siendo, en esencia, un negocio de personas. “El talento es el verdadero activo estratégico de una firma de abogados”, sentencia.
El managing partner explica que la estrategia de Morais Leitão se basa en mantener altos niveles de exigencia técnica y ofrecer trabajo jurídicamente desafiante, combinado con un entorno profesional que permita desarrollar el talento. La preparación de nuevas lideranzas también requiere un esfuerzo deliberado.
Según afirma, no puede dejarse al azar y exige programas estructurados de formación y acompañamiento.

Un liderazgo basado en movilizar a las personas
Krupenski reflexiona sobre el papel del liderazgo en los despachos de abogados. El reto, explica, consiste en equilibrar altos niveles de exigencia profesional con la preservación de la dimensión humana de la organización.
“El papel del managing partner consiste en crear las condiciones para que la evolución sea asumida como un proyecto colectivo”.
En su opinión, el liderazgo en los despachos evolucionará hacia modelos menos jerárquicos y más basados en la capacidad de movilizar a los profesionales.
“Creo que el liderazgo en los próximos años será menos dependiente de la autoridad formal y más basado en la capacidad de movilizar a las personas; menos orientado al control y más centrado en la construcción de sentido”.
En un mercado jurídico cada vez más competitivo y sofisticado, Martim Krupenski defiende un modelo de despacho que combine innovación con una comprensión clara de la esencia de la profesión.
La tecnología seguirá transformando la forma en que trabajan los abogados y mejorará la eficiencia en la prestación de los servicios jurídicos. Sin embargo, el núcleo del valor seguirá estando en el juicio profesional, la creatividad y la responsabilidad del abogado.
Porque, como resume el propio Krupenski: “Para nosotros, la tecnología es un instrumento al servicio de la abogacía”.