Isabel Winkels: “Las mujeres deben luchar por sus derechos y por un cambio social que elimine las barreras de género”

“Para lograr pasar de la igualdad legal a la igualdad real existen, a mi juicio, tres aspectos fundamentales a abordar: avanzar en medidas de conciliación, visibilizar el talento femenino, e impartir formación para subvenir los sesgos históricos que todavía arrastramos”
8 de marzo de 2024 |
Por Heidi Maldonado

Es la vicedecana del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid y socia directora de Winkels Abogados. Es una mujer trabajadora e independiente, que estudió derecho, se especializó en derecho de familia de una manera bastante casual, y que inicia cruzadas en las que cree, tanto personales como profesionales.

Ahora les presentamos la historia de Isabel Winkels Arce, quien a propósito del Día Internacional de la Mujer aseveró que la existencia de igualdad legal no se traduce automáticamente en igualdad real debido a las persistentes barreras estructurales, culturales y socioeconómicas, barreras que perpetúan la discriminación y las desigualdades de género.

Está convencida de que a medida que vayamos normalizando la presencia de mujeres en puestos directivos les será más fácil a las demás acceder. Como abogada de familia reflexiona en la importancia de no ser económicamente dependientes de nadie. “La Igualdad va profundamente unida a la independencia, y la economía es una de las dependencias más dañinas que hay. Las mujeres dependientes económicamente de sus maridos son más débiles, y han vivido en una profunda desigualdad”.

Es enfática en comentar que hemos avanzado bastante para lograr una real igualdad, pero no lo suficiente. “En los despachos grandes hay tan solo un 22 % de socias, que frente al 9 % de hace unos años es un avance sustancial, pero es inferior al 30 % que tienen los despachos anglosajones, por ejemplo”.

¿Para lograr una verdadera paridad y el cambio se materialice se necesita tanto a hombres como a mujeres?

Para lograr una verdadera paridad, para alcanzar la igualdad real, es crucial la colaboración de hombres y mujeres. Los desequilibrios se asientan en sesgos históricos asentados en nuestra cultura y compete a todos superarlos, porque solo así alcanzaremos una sociedad igualitaria, equilibrada y más sana. Los puntos de vista femeninos y masculinos no solo no son incompatibles, sino que son absolutamente complementarios, y ese complemento hace que el resultado de cualquier tarea sea más completo, valga la redundancia. La colaboración entre géneros permite abordar las barreras sistémicas desde múltiples perspectivas. Es el enfoque que defiende y que comparte esta Junta de Gobierno del ICAM, dirigido a reformar estructuras existentes y a promover un entorno inclusivo que valore y aproveche las capacidades de todos por igual, reconociendo la diversidad de pensamiento y experiencia.

¿Las condiciones para todas las mujeres mejorarán cuando más mujeres accedan a puestos de liderazgo?

La representación femenina en niveles de decisión asegura que las experiencias y perspectivas de las mujeres se consideren en la formulación de políticas y estrategias. La representación femenina en estas posiciones permite abordar y visibilizar las necesidades específicas de las mujeres, fomentando prácticas que promuevan la igualdad, la equidad y, especialmente, la conciliación. Pero, además, el liderazgo femenino puede influir en la cultura organizacional, establecer precedentes para futuras generaciones y asegurar que las decisiones consideren una diversidad de perspectivas, contribuyendo así a un entorno más inclusivo y justo para todas.

¿Es de vital importancia el compromiso de todas las instituciones, de los poderes públicos y sociales para conseguir la igualdad real?

Sí, vital. Este compromiso colectivo asegura que se implementen políticas y prácticas que acaben infiltrándose en el tejido social, normalizando la presencia de mujeres en puestos en los que antes estaban ausentes.

¿Qué tanto hemos avanzado para lograr una real igualdad?

Bastante, pero no lo suficiente. En los despachos grandes hay tan solo un 22 % de socias, que frente al 9 % de hace unos años es un avance sustancial, pero es inferior al 30 % que tienen los despachos anglosajones, por ejemplo. Muchas mujeres encuentran todavía obstáculos a los que hacer frente y dificultades para explotar todo su potencial.

La existencia de igualdad legal no se traduce automáticamente en igualdad real debido a las persistentes barreras estructurales, culturales y socioeconómicas, barreras que perpetúan la discriminación y las desigualdades de género.

Para lograr pasar de la igualdad legal a la igualdad real existen, a mi juicio, tres aspectos fundamentales a abordar: avanzar en medidas de conciliación, visibilizar el talento femenino, e impartir formación para subvenir los sesgos históricos que todavía arrastramos. Es necesario saber de dónde venimos para poder avanzar en materia de igualdad.

Como socia directora de Winkels Abogados y vicedecana del ICAM…¿Qué te has planteado como objetivos/metas en este 2024 en relación con temas de igualdad?

Dar un pasito más en el difícil camino de pasar de la igualdad legal a la igualdad real. En relación con los tres aspectos a los que he hecho referencia antes, el Colegio quiere incidir en la importancia de incluir la perspectiva de género en el ámbito de la abogacía, y visibilizar que aún existe la brecha salarial -pese a que hay negacionistas de esta realidad-, impulsar el liderazgo y emprendimiento femeninos, y la formación, mucha formación en los planes de estudio para acceder al ejercicio de la abogacía, que ponga de relieve de dónde venimos y cómo ha sido nuestra legislación reciente, para ayudarnos a superar sesgos que todavía todos arrastramos.

De hecho, nos encantaría que esta asignatura que empezamos a impartir desde el Centro de Estudios del ICAM, llamada Perspectiva histórica de género, sea también impartida en todos los restantes centros universitarios.

¿Bajo tu liderazgo, qué iniciativas de diversidad e inclusión has puesto en marcha?

Hemos puesto en marcha 8 mesas de trabajo, las ‘Mesas de Igualdad’ del ICAM, que suponen una nueva forma de enfocar la búsqueda de soluciones, basadas en la participación, en aprovechar experiencias de éxito y en sinergias. Contemplamos la igualdad sin sesgos de ningún tipo. Junto con la constitución de estas mesas hemos reinaugurado la Sección de Igualdad, cuya presidenta, Estela Martín, está impulsando acciones concretas para este cambio: pasar de la igualdad legal a la real. Finalmente, hemos puesto en marcha un nuevo Plan de Igualdad, mucho más ambicioso, participativo e integral, y que contempla las exigencias derivadas de la entrada en vigor del Convenio 190 de la OIT sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, así como lo establecido en la Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación.

¿Te consideras una embajadora de la igualdad de género?

Jajajaja, no. Una activista sí, pero de ahí a ser embajadora … eso lo dejo a mujeres como Amelia Valcarcel, por ejemplo.

¿Qué espera la sociedad actualmente de las mujeres?

Una sociedad avanzada y diversa como la actual debe esperar de las mujeres una participación activa y equitativa en todos los ámbitos, desde el liderazgo empresarial y político hasta las contribuciones en ciencia, arte, y educación. Se busca reconocer y valorar su capacidad, talento y potencial al mismo nivel que a los hombres, promoviendo la igualdad de oportunidades y derechos. Además, se espera que las mujeres continúen luchando por sus derechos y por un cambio social que elimine las barreras de género, desafiando los roles tradicionales y las expectativas limitantes.

¿Qué datos recientes manejas, por ejemplo, de mujeres que ocupan puestos directivos en entes públicos y que logran llegar a ser socias y socias directoras?

Son todavía pocas las mujeres que alcanzan la cima de sus profesiones. Son numerosas las investigaciones que han abordado esta problemática -porque lo considero un problema-, destacando un estudio reciente de la International Bar Association (IBA) que revela que solo el 31 % de los roles directivos en el ámbito legal son ocupados por mujeres, quienes a su vez son el 54 % de la profesión. Esta disparidad contribuye también a la disparidad salarial entre géneros. Además, nuestro “I Estudio Integral sobre la Situación de la Abogacía”, presentado hace apenas unos meses, indica que las mujeres enfrentan mayores obstáculos para equilibrar la vida profesional y personal, junto con una incidencia significativa de vulneraciones profesionales. Todo incide en un menor acceso a puestos de liderazgo y explica también la brecha salarial y los ingresos inferiores que, de media, reciben las mujeres en el sector.

¿Se han dado algunos cambios positivos o seguimos buscando la igualdad, la equidad y el reconocimiento?

Claro que se han registrado avances hacia la igualdad, la equidad y el reconocimiento, aunque aún queda mucho camino por recorrer. Los esfuerzos continuados y las iniciativas dirigidas a cerrar la brecha de género y promover la diversidad en el ámbito laboral, incluyendo el sector legal, están dando frutos. Sin embargo, hay que seguir trabajando y mantener el impulso para lograr cambios sustanciales y duraderos en la sociedad.

¿Crees que a mayor poder que alcancen las mujeres los techos de cristal se romperán?

¡Claro! En cuanto vayamos normalizando la presencia de mujeres en puestos directivos les será más fácil a las demás acceder. Y a medida que las mujeres obtengan más poder y ocupen puestos de liderazgo, los techos de cristal tienen mayor probabilidad de romperse. Este aumento de la representación femenina en posiciones de alta responsabilidad implica un desafío de las percepciones tradicionales y estereotipos de género, y abren el camino a las generaciones futuras, promoviendo un cambio estructural hacia la igualdad de género en todos los ámbitos profesionales. Este proceso es gradual y requiere un esfuerzo sostenido, pero ese esfuerzo sostenido será crítico para la eliminación de esas barreras invisibles que limitan el avance de las mujeres.

¿Qué influencia social positiva ejercen en la sociedad los profesionales del derecho?

¡Espero que sea una influencia positiva! Nuestro trabajo consiste en garantizar el acceso a la justicia, defender los derechos y libertades fundamentales, y contribuir a la creación y mantenimiento de un Estado de Derecho sólido. Nuestro papel en la sociedad incluye no solo la representación legal, sino también la promoción de cambios legislativos y sociales que reflejen valores de equidad y justicia. Además, a través de la asesoría legal, la educación o la intervención en modificaciones legislativa, los abogados podemos impulsar la conciencia social y promover reformas que beneficien a la sociedad en general.

¿En qué cree Isabel Winkels?

Uy, creo y tengo fe en muchas cosas, difíciles de resumir aquí. (sonríe)

En pocas palabras

¿Quién (para bien o para mal) ha sido la persona que más ha influido en tu carrera?

Mi madre ¿Por qué? Fue una de las 27 constituyentes de la Constitución de 1978. Fue una mujer que rompió moldes en su tiempo, contribuyó a lograr cambios legislativos esenciales, que coadyuvaron a que nuestra sociedad fuera democrática, y mucho más justa.

¿Cuáles son los valores éticos sobre los que trabajas a diario?

Integridad, profesionalidad y responsabilidad.

¿Qué te preocupa de la IA?

La irrupción de la Inteligencia Artificial presenta enormes desafíos y es fundamental abordar bien su utilización. En la Cumbre de Mujeres Juristas tenemos una mesa que aborda algo preocupante, detectado desde el mismo inicio: la IA tiene sesgos, que tienen que ser modificados desde el principio para evitar que se perpetúe la desigualdad.

¿Una canción?

Soy yo, de Marta Sánchez. Sé que es un tópico, pero descriptiva.

¿Un recuerdo de la infancia?

Las vacaciones en familia.

¿Una clave para el éxito?

Responsabilidad y perseverancia.

¿Qué te inspira?

Mi hija. Mi modelo fue mi madre, y me resulta inspirador ser yo su modelo.

¿Un mensaje a las nuevas generaciones?

Jamás seáis económicamente dependientes de nadie. La igualdad va profundamente unida a la independencia, y la economía es una de las dependencias más dañinas que hay. En los procedimientos de familia vivimos cómo las mujeres dependientes económicamente de sus maridos son más débiles, y han vivido en una profunda desigualdad.

Que jamás dejen de trabajar, y de mantener su autonomía. Esa es y será su tabla de salvación siempre, y su fuerza para mantener su igualdad vital.

www.winkelsabogados.com