Por Heidi Maldonado
En un mundo cada vez más interconectado, las alianzas estratégicas entre firmas legales de diferentes continentes están transformando el panorama del derecho. La reciente integración de Garrigues y Sánchez Devanny no solo marca un hito en la colaboración entre una firma española y una mexicana, sino que también simboliza una respuesta a las demandas de un mercado legal en evolución. Esta fusión no surge únicamente de la necesidad de expandir la presencia geográfica, sino de la convicción de que un enfoque conjunto puede ofrecer un valor añadido a los clientes, facilitando un acceso más amplio a servicios legales integrales y especializados.
Tras la integración, Jaime Iglesias y Rafael Villamar, socios corresponsables de las oficinas de Garrigues en México, manifestaron que desde el inicio de las conversaciones, “una visión compartida” fue fundamental para que Garrigues y Sánchez Devanny decidieran unir fuerzas.
Ambas firmas han encontrado en su unión una oportunidad para capitalizar sus fortalezas individuales, combinando la experiencia y la tradición de Garrigues con la agilidad y el conocimiento local de Sánchez Devanny. “Coincidimos en nuestra estrategia centrada en el cliente” y en la forma de ejercer la práctica de la abogacía de los negocios, priorizando la excelencia en el servicio, el compromiso ético y la actitud innovadora. “Para los clientes, este acuerdo significa seguir recibiendo la misma calidad de servicio, pero con acceso a más áreas de práctica y equipos más robustos”.

Atracción por la cultura de Sánchez Devanny
Aunque la fusión se anunció en julio de 2024, no fue hasta febrero de 2025 que se concretó. Durante este tiempo, la “sintonía muy importante” entre ambas firmas facilitó las conversaciones, mientras que los meses transcurridos se debieron a la firma de acuerdos contractuales y la aprobación de las autoridades, procesos que requieren su tiempo.
La atracción del modelo de Sánchez Devanny fue notable. En palabras de Jaime Iglesias y Rafael Villamar, lo que llamó la atención de Garrigues fue “la fortaleza y empuje de un equipo joven, pero a la vez muy experimentado”. Esta combinación, que ha conformado uno de los mayores despachos de México, con cerca de 140 profesionales, junto con la fuerte presencia local en ciudades clave como Ciudad de México, Monterrey y Querétaro, permitió vislumbrar una complementariedad que generaría “importantes sinergias”. Al integrar una firma como Sánchez Devanny, Garrigues puede ofrecer un mejor servicio y ser más competitiva, mejorando su posicionamiento en Estados Unidos y Canadá.
La estrategia de Garrigues: crecimiento orgánico e integración de firmas
Los líderes de Garrigues enfatizaron que su estrategia se basa más en la identificación de oportunidades que en la presión del mercado. “En Latinoamérica, tras descartar hace tiempo el modelo de alianzas por considerar que no es el más adecuado para nosotros, hemos optado mayoritariamente por el crecimiento orgánico y por la integración de firmas en aquellos mercados en los que ha surgido una oportunidad que encajase de verdad en nuestra estrategia, con despachos de visión, valores y objetivos similares y la misma forma de ejercer la práctica de la abogacía de los negocios”. Este enfoque, cuentan, es el que llevó a la unión con Sánchez Devanny.
México, el segundo mercado más importante para Garrigues
“México es un eje trascendental en las relaciones del comercio mundial. Basta con tener presente los extraordinarios flujos de capital tanto hacia México (desde EE.UU. y desde Europa) como de México hacia Europa o Latinoamérica, para tomar conciencia de su importancia”.
En ese contexto, sus tres oficinas están llamadas a ejercer un rol fundamental en la prestación de servicios jurídicos dentro de su modelo “one-stop-shop”, que les “permite ofrecer asesoramiento local, regional e internacional a través de equipos organizados por líneas de servicio para coordinar proyectos y operaciones transfronterizas”.
En la actualidad, Garrigues México está codirigido por Jaime Iglesias y Rafael Villamar y bajo la coordinación de Javier Ybáñez, socio responsable de Garrigues en Latinoamérica, y está plenamente integrado en la estructura societaria de Garrigues. Los socios de Garrigues México son socios del holding Garrigues.
La presencia de Garrigues en México data desde el año 2014 y tras la integración con Sánchez Devanny, el país se convierte en el segundo mercado más importante para Garrigues, tras el español, lo que refuerza su posición en Latinoamérica, donde, además de México, está presente en Chile, Colombia y Perú.
“Con la posibilidad de acceder a un flujo significativo de capital entre EE.UU. y Europa, la operación permite al despacho consolidar su liderazgo en la región”.

Un despacho que apuesta al talento joven
Un aspecto clave de esta fusión es el futuro del talento joven de Sánchez Devanny. Desde Garrigues se comprometieron a ofrecer “planes de carrera y crecimiento profesional”, brindando a los jóvenes abogados oportunidades únicas de formación y acceso a una red internacional. Esta integración les permitirá aprovechar las ventajas de ser parte de una firma global.
En este sentido, desde el despacho español afirmaron que los “profesionales de Sánchez Devanny podrán aprovechar de inmediato las oportunidades que ofrece una firma como Garrigues en términos de formación, de acceso a cierto tipo de asunto y clientes, de formar parte de una red internacional, de herramientas tecnológicas y de innovación”.
A medida que se abordan las diferencias culturales y de liderazgo entre las firmas, los líderes aseguran que hay más coincidencias que diferencias. “Donde existen diferencias, hay un deseo mayor de convergencia”, lo que facilita la superación de los pequeños retos que surgen en el camino.
Una integración que refuerza el modelo ¨one-stop-shop¨ de Garrigues
“Es indiscutible que hemos ganado músculo y eso lo perciben todos los clientes (locales, regionales e internacionales) así como otras firmas de abogados”, comentaron desde Garrigues. La fusión ha fortalecido su posicionamiento frente a clientes locales e internacionales, permitiendo un “servicio transversal” y generando nuevas oportunidades en otros países, por lo que los socios mostraron optimismo respecto al futuro, a pesar de las incertidumbres del mercado.
La tendencia es hacia la integración de las firmas, “los movimientos revitalizan el sector”
En cuanto a la percepción del mercado legal mexicano, desde Garrigues afirmaron que “siempre habrá espacio para firmas locales independientes y boutiques, pero, sin duda, es importante la tendencia hacia la integración de firmas. Nuestro modelo es el de un despacho internacional con presencia y arraigo en las comunidades”.
Garrigues México ofrece asesoramiento a nivel local, claro, pero se diferencia de sus competidores en que cuenta con la ventaja de unos equipos fuertemente arraigados y con un amplio expertise en toda la región. Es una gran ventaja diferencial, sobre todo cuando hablamos de clientes u operaciones con mirada en diversas jurisdicciones.
Finalmente, al dirigirse a los jóvenes abogados que sienten incertidumbre ante estos cambios estratégicos, los socios de Garrigues explicaron que “los movimientos revitalizan el sector”. Esta integración, aseguraron, no solo beneficia a los clientes, sino que también abre nuevas oportunidades para ellos. Con esta fusión se aspira a “dejar un despacho mejor a las próximas generaciones”, buscando consolidar a Garrigues México como un referente en el mercado y contribuir al liderazgo de Garrigues en toda Latinoamérica.