Davinia Sánchez: “En Kepler-Karst trabajamos en equilibrio e igualdad y lideramos con el ejemplo, con coherencia entre lo que decimos y hacemos”

“Creo que es fundamental que los equipos directivos combinen liderazgo femenino y masculino”
24 de agosto |
Por Heidi Maldonado

Hoy damos inicio a una serie de entrevistas especiales a mujeres líderes del sector legal, #mujeresyliderazgo busca visibilizar, desde todos los ángulos, a aquellas abogadas que con constancia, con una inquietud permanente por el aprendizaje y los retos y con sacrificio se han convertido en socias directoras de reconocidas firmas. Ellas son la prueba de que el cambio en el sector legal y la igualdad de género es posible.

En esta edición conversamos con Davinia Sánchez, quien es socia directora de Kepler Karst Law Firm. En la previa antes de adentrarnos en temas un tanto profundos, como el rol de la mujer en el sector legal y en la sociedad o sobre el papel de los líderes para impulsar el talento femenino, me contó que ha tenido que trabajar duro para llegar hasta donde ha llegado, no le han regalado nada, y que ha tenido un poco de suerte al haberse encontrado a gente maravillosa en el camino; también gente no tan buena. Se describió como una persona normal y real, trabajadora, exigente, familiar, amiga de sus amigos y muy Canariona (es de Gran Canaria), con sus defectos y sus virtudes, tanto en lo personal como en lo profesional.

Hace un año decidió tomar las riendas de su vida profesional y por eso montó su propio despacho de abogados, Kepler-Karst, junto con buenos amigos y compañeros.

¿Qué tanto te costó llegar a la posición en la que hoy te encuentras tomando en cuenta factores tan reales como la escasa presencia de mujeres en puestos de dirección o sociatura en España?

Me ha costado mucho, como a cualquier persona que quiere triunfar profesionalmente. Triunfar significa sacrificio, reuniones fuera del horario de trabajo, jornadas largas y fines de semana estando pendiente del ordenador, del teléfono… y eso supone que muchas veces te pierdes cosas de tu vida personal por priorizar tu faceta profesional. Es una elección que no todas las personas, sean hombres o mujeres, están dispuestas a hacer, y es perfectamente comprensible. En ese sentido, me ha costado mucho llegar hasta aquí. Por eso, ha sido muy importante haberme podido rodear de un gran equipo tanto en el trabajo como en lo personal, porque para que todo funcione, tienen que funcionar los dos equipos.

En el trabajo, mis compañeros entienden que es necesario balancear la carga laboral con otras cuestiones y nos ayudamos todos mutuamente, es algo recíproco. Y en casa, mi marido y yo compartimos la crianza de los hijos y el cuidado del hogar. Sin su ayuda no hubiera podido llegar hasta aquí, porque no se trata solo de una decisión personal, es algo familiar. Puedo decir que soy afortunada porque aún hay quien cree que esta tarea es primordialmente de las mujeres, cuando debe ser algo compartido.

¿Qué prácticas y políticas han puesto en marcha dentro del despacho para favorecer el crecimiento y retener el talento femenino?

Quiero hacer las cosas bien en este sentido, así que lo primero que hemos hecho es escuchar y aprender. Me he unido a Women in a Legal World (WLW) y a la Asociación Española de Mujeres Profesionales de la Insolvencia (AEMPI) para rodearme de grandes mujeres del sector legal que desean transformar el entorno en el que se desenvuelven y crear un espacio de igualdad, y así poder escuchar opciones, propuestas, ideas y aprender. Con todo esto, estamos trabajando en un plan de igualdad que esperamos tener listo pronto.

En el despacho apostamos por la diversidad y el talento femenino a través de colaboraciones con universidades públicas y privadas –para dar charlas, conferencias y acoger estudiantes en prácticas- y una clara apuesta por la formación técnica. Por supuesto, tenemos una fuerte política de no discriminación e igualdad salarial, partiendo de la meritocracia.

Lo que tengo claro es que los errores que yo pude cometer en el pasado no quiero que los comentan otras compañeras.

¿Qué iniciativas has liderado, desde tu posición, a favor de la diversidad e inclusión no solo para ser aplicadas dentro del estudio sino fuera de él?

Ahora que soy socia y directora me llaman más que antes para dar entrevistas o escribir artículos, y también me piden más referencias de colegas. En estos casos, siempre que puedo, hablo de compañeras de profesión, las referencio y recomiendo. Es algo que deberíamos hacer todas las mujeres, ayudarnos entre nosotras para ser más visibles y reconocidas.

Además, dentro del despacho, hemos comenzado ciertas dinámicas en favor de la inclusión y el liderazgo femenino. Por ejemplo, a lo largo de mi carrera me he dado cuenta de que en las reuniones la voz de las mujeres se escucha menos, así que para evitarlo utilizamos la técnica Robin, que consiste en hacer rondas de palabra para que todos los asistentes puedan dar su opinión. O si veo que alguien quiere decir algo en una reunión, pero noto que le da miedo intervenir, tal vez por timidez, le doy la palabra amablemente. Desde una posición elevada como la mía es un pequeño gesto que para mucha gente marca la diferencia, y además creo que impulsa el liderazgo.

Y por supuesto, en el despacho existe un fuerte compañerismo que se traduce en flexibilidad a la hora de compaginar el trabajo con asuntos personales.

¿Cómo está el porcentaje de paridad dentro de la firma?

Soy la única socia, mis compañeros socios son hombres. Cuando creamos el despacho lo hicimos entre tres compañeros de trabajo y amigos. Fue esa relación, además de la calidad profesional tan alta de los tres, la que nos hizo dar el paso. Sin embargo, a nivel de asociados y staff de la firma, la mayoría son mujeres. Me gustaría que con el tiempo el número de socias creciera y espero que lo haga. Hay mujeres muy profesionales ahí afuera que se merecen la sociatura, no por el simple hecho de ser mujer, sino porque son extremadamente valiosas.

¿En qué momento dejará de ser excepcional ver a una mujer al frente de una firma de abogados?

Esa es una muy buena pregunta que yo también me hago. Cada vez somos más, vamos avanzando en materia de visibilidad, pero aún queda camino por hacer. Los estudios indican que la igualdad de género tardará como mínimo un siglo en alcanzarse, ¡un siglo! Fíjate sí hay camino por hacer.

Queremos tener referentes femeninos en todos los ámbitos y especialidades jurídicas, en las mesas de debate, en los medios de comunicación, en los claustros de las escuelas de negocios, en las cátedras y en los consejos… ¿Qué se necesita para que esto se dé?

Para empezar, debemos tenernos en cuenta entre nosotras mismas. Referenciarnos, hablar de los logros de compañeras, etc. Y después, los medios de comunicación deberían solicitar más la opinión de mujeres, así como las firmas deberían dar más visibilidad a su propio talento femenino. No me creo que no existan grandes mujeres involucradas en importantes casos, acuerdos comerciales, fusiones, adquisiciones… Lo que pasa es que, a la hora de hablar en público, las propias firmas son las que dan la palabra más a los hombres. También he escuchado a gente decir que es que a veces las mujeres rechazan oportunidades así porque no se sienten preparadas. Y yo digo que en esos casos hay que animar a que lo hagan, no conformarse con el primer “no” y ese sentimiento de duda. Es importante que el cambio también se dé dentro de los despachos.

El debate en muchos despachos está en si dejar que el tiempo vaya equilibrando la presencia de mujeres y hombres en sus cúpulas o si por el contrario deben adoptarse medidas que aceleren este proceso… ¿Cuál es tu opinión?

Cualquier esfuerzo que se haga para lograr el equilibrio merece la pena, ya sea a través de medidas obligatorias o a través de los procesos internos de cada despacho. Nosotros recibimos con mucha ilusión la ley en España que obliga a las empresas a tener un registro retributivo y a las grandes empresas a desarrollar planes de igualdad, porque demuestra que estamos empezando a dar grandes pasos en el país en ese sentido. Inmediatamente ofrecimos a nuestros clientes asesorarlos para lograr que esa transición se lleve a cabo de forma efectiva y rápida.

Adicionalmente, vemos el ejemplo de firmas grandes que se han puesto objetivos concretos y reales para lograr representatividad y eso lo aplaudimos y lo tomamos como ejemplo. Cuantos más despachos estemos comprometidos mucho mejor.

¿Cuál es el papel de los líderes para impulsar el talento femenino?

El papel de un líder es clave en todos los sectores. Los líderes tenemos que sentar las bases y asegurarnos de cumplir los objetivos. Debemos liderar con el ejemplo, con coherencia entre lo que decimos y hacemos. En Kepler-Karst trabajamos día a día por lograr nuestros objetivos siempre manteniendo el equilibrio y la igualdad. No podría estar hablando de estos temas si no creyera en ellos o si hubiera diferencias de género en nuestro despacho.

¿Cuál es el papel de la mujer en el sector legal y en nuestra sociedad en general?

Una vez leí que generamos la triple ganancia win-win-win, y estoy de acuerdo. Se refiere a la capacidad que tenemos gestionando personas y equipos de trabajo de forma eficaz y eficiente, gracias a la búsqueda de consensos y a una fuerte comunicación interpersonal. Ganas tú, gano yo, gana el equipo. También creo que las mujeres aportamos otros puntos de vista y otras vivencias. Por eso creo que es fundamental que los equipos directivos combinen liderazgo femenino y masculino.

¿Cómo logramos una sociedad más inclusiva y justa en términos de equidad, igualdad y diversidad de género?

Creo que la clave aquí está en la palabra justicia. Son necesarias políticas justas, es decir, políticas que ayuden a que el sistema ofrezca igualdad en el acceso a oportunidades, pero también a herramientas para alcanzar esas oportunidades. Hay políticas que sin quererlo son injustas, o que apuestan por la igualdad, pero no distribuyen bien las herramientas para alcanzar oportunidades.

Sin duda es algo complejo y para conseguirlo hay que empezar desde la base: la educación. Hay que educar en diversidad, igualdad e inclusión.

El cambio llegó a la industria legal y la está transformando, por lo que ahora los despachos no solo deben establecer objetivos firmes y compromisos en cuanto a diversidad e inclusión para el género, la raza, la etnia y la representación LGBTQ +, sino que además deben alinear sus estrategias a los criterios ESG… ¿Qué papel juega Kepler-Karst en estos desafíos que están marcando el futuro de los servicios legales?

En este momento nos estamos enfocando en temas de igualdad con nuestra participación activa en WWL y mi reciente inclusión en AEMPI. El siguiente paso, ahora que ya llevamos un año trabajando juntos y somos un equipo cohesionado, será desarrollar proyectos pensando en ‘environmental, social and governance’ (ESG). Tenemos sobre la mesa varias ideas relativas a RSC que esperamos empezar a trabajar el año que viene. Como despacho boutique nos gusta ir despacito y con buena letra, no queremos precipitarnos por intentar abarcar más de lo que somos capaces de procesar.

¿A qué apuesta Kepler-Karst en los próximos años?

A ser líder en reestructuraciones e insolvencias. Somos un despacho boutique con un alto expertise técnico y gracias a nuestro tamaño podemos ofrecer un trato muy personalizado y cercano que nos permite diferenciarnos. Además, vamos a impulsar algunas de las áreas complementarias como Derecho Penal Económico y Derecho Laboral, para reforzar el asesoramiento integral que ofrecemos a las empresas.

También queremos reforzar nuestros lazos con Latinoamérica y posicionarnos como un despacho vanguardista en materia de igualdad gracias a nuestra involucración en los proyectos de WLW y AEMPI y otras asociaciones con la que esperamos colaborar. Como ves, vamos a estar ocupados.

¿Cómo están viviendo dentro de la firma esta crisis sanitaria en las áreas y especialidades que lidera?

No podemos negar que está siendo duro. Estamos viendo muchas personas que se declaran insolventes en lo que se conoce como “concursos de persona física”, y muchas pequeñas empresas en situación de insolvencia o con grandes dificultades económicas. Estamos intentando ayudar a mucha gente que ya no puede hacer frente a las deudas a través del mecanismo legal que permite exonerarlas, pero son procedimientos largos que acarrean mucha carga emocional. Hay días en que se te parte el alma.

Flexibilidad, innovación, poner en el centro al cliente y a sus necesidades, empatía, un abogado más humano y un cambio de cultura son las tendencias muy marcadas y los ejes en los que debería trabajar el sector legal… ¿Qué opinas al respecto?

Que nadie puede estar en contra de eso. Lo que me sorprende es que el sector se haya dado cuenta ahora de que poner el cliente en el centro, tener empatía o ser más humano sea lo que hay que hacer. La abogacía es una profesión donde la confianza es clave, pero, sin esas tres cosas, ¿cómo podemos generar confianza? Cuando decidimos crear Kepler-Karst tuvimos seguro que el despacho giraría en torno a las premisas de valentía, honestidad, cercanía y mucha expertise. No es que sea una tendencia, es que es lo mínimo que la profesión exige.

En cuanto a la flexibilidad e innovación, creo que es lógico que se pida. Todos los sectores deben innovar para adaptarse a las nuevas realidades, y la abogacía no iba a ser diferente.

En pocas palabras…

¿Qué es lo más inteligente que te han dicho nunca (y quién lo dijo)?

“La susceptibilidad de los 18 se queda en casa”, un socio de Landwell en mis comienzos como abogada.

¿Quién (para bien o para mal) ha sido la persona que más ha influido en tu carrera? Por qué?

Estrella Martín, abogada y economista, amiga de mi familia de toda la vida. Hice las prácticas con ella y me inculcó el amor por la profesión, la independencia y la capacidad de trabajo y el amor por la familia

Y no puedo no nombrar a Armando Betancor, compañero de trabajo. Una persona generosa, organizada y que siempre va un paso por delante de los demás. Trabajar con él es un privilegio.

Ha habido otra gente que me ha enseñado lo que no se debe hacer en la profesión, pero sus nombres me los reservo.

¿Un deporte?

Yoga y pilates.

¿Una canción?

“We are the Champions”, la canción estrella de la familia Rodríguez-Sánchez.

¿Se te da la cocina, cuál es tu platillo estrella?

Fajitas o sopa de pollo como la de mi madre.

¿Un recuerdo de la infancia?

No puedo elegir solo uno, me quedo con todos los viajes familiares que hicimos, y los veranos en Pozo Izquierdo.

¿Una clave para el éxito?

Rodéate de un buen equipo en lo profesional, pero también en lo personal. Debe haber equilibrio entre los dos equipos, si no, la cosa no funciona.

¿Qué te inspira?

Un banco en un parque y ver a mis niños jugar. También el mar embravecido.

¿Una frase inspiradora?

Mejor dos, jeje.

“Yo solamente intento hacer el buen trabajo que tengo con mis mejores capacidades y realmente no pienso si sirvo de inspiración. Yo simplemente hago lo mejor que puedo”, Ruth Bader Gingsburg.

“Mujeres: no se preocupen por su apariencia. Lo que te hace diferente o extraña, esa es tu fuerza”, Meryl Streep.

¿Qué lección te ha enseñado la pandemia?

Que con trabajo, dedicación, paciencia y entusiasmo, todo se consigue. Kepler-Karst nació en pleno confinamiento en España, y si lo hicimos posible, es gracias a todo lo anterior.

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