Cecilia O´Neill: “Dominar el idioma, la cultura y la historia me da versatilidad como árbitra en el entorno latinoamericano y español”

“Perú se ha vuelto una buena plaza para aquellos profesionales que quieren extender sus fronteras para arbitrar”
27 de junio de 2023 |
Por Heidi Maldonado

Es árbitra, profesora asociada de la Universidad Carlos III de Madrid, ex decana de la Facultad de Derecho de la Universidad del Pacífico y doctora en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Tiene intereses distintos por lo que trata de asignar a cada uno de ellos el espacio y el tiempo que se merecen, según las circunstancias. “Hago malabares con mi trabajo como árbitra, como profesora, como aficionada al deporte, a la música, a la lectura y a los viajes. El hilo conductor en mis proyectos de vida es siempre mi familia”. Su clave para el éxito es el trabajo duro, cree que un árbitro empático hace la diferencia y en su opinión el mayor potencial del arbitraje ahora es el efecto contagio que producen las mejores prácticas internacionales. 

Hoy conversamos con Cecilia O’Neill, árbitra en Lima y Madrid, para nuestro especial #mujeresyliderazgo sobre los desafíos del arbitraje en la región en los próximos años, conocimos su opinión sobre el avance del arbitraje en Latinoamérica y de los esfuerzos por implementar las prácticas más exigentes en materia de igualdad dentro del arbitraje.

Hay una creciente demanda de las multinacionales españolas -y europeas- con operaciones en Latam…¿De allí parte y se centra tu asesoramiento?

Latinoamérica en general, y en especial el Perú, es más que el origen de mi vida profesional. No sería la misma si no hubiera nacido allí. Mi vida profesional no solo parte del Perú, sino que el Perú explica lo que soy.

Y es que España no puede entenderse sin entender a Latinoamérica y Latinoamérica no puede entenderse sin entender España. Esto significa que yo soy una española de América, que ahora convive con muchos latinoamericanos nacidos en España.

Es cierto que hay muchas multinacionales españolas y europeas en general con operaciones en Latinoamérica, pero precisamente por los lazos culturales que acabo de mencionar, y además por la coyuntura de la región latinoamericana, se está produciendo en España un foco de atracción hacia capitales latinoamericanos que vienen a invertir en Europa. Las sinergias entre agentes económicos españoles y latinoamericanos es evidente.

¿Cómo podrías ser ese puente para la resolución de conflictos entre España y Latinoamérica?

La resolución de conflictos no solo requiere un elevado conocimiento técnico de las normas, que no son otra cosa que herramientas para dirimir las controversias. Pero son una herramienta más. Hay otras igual de importantes, como el dominio del idioma, los guiños culturales, la historia común y, sobre todo, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Todo esto me hace sentir cómoda en mi vida cotidiana en España, pero, además, me aporta versatilidad para mi trabajo como árbitra en ambos entornos, el latinoamericano y el español.

El arbitraje tiene un gran potencial en el contexto actual, ¿Cómo experta en arbitraje internacional, qué opinas?

Sí, tiene un gran potencial, siempre lo ha tenido y siempre lo tendrá. El arbitraje no es un mecanismo de solución de conflictos creado por el Estado e impuesto de arriba hacia abajo. Surgió espontáneamente por parte de los comerciantes, ante sus necesidades de generar negocios. Y es que hay una relación inversamente proporcional entre los conflictos y el desarrollo humano.

El mundo se ha vuelto más pequeño y las personas circulan por él con mayor comodidad que antes. Donde hay personas, lamentablemente hay conflictos, y por tanto, la necesidad de terminar con ellos tiene un componente internacional cada vez mayor. A mayor circulación internacional de los capitales, mayor “internacionalidad” del arbitraje.

El mayor potencial del arbitraje ahora es el efecto contagio que producen las mejores prácticas internacionales. Estas mejores prácticas permiten acercar más al árbitro y a las partes a través de una mayor transparencia, reducen el tiempo de espera para la obtención de una decisión final, y permiten aprovechar la tecnología para generar más eficiencia.

¿Qué tanto ha avanzado el arbitraje en Latinoamérica en los últimos años?

Muchísimo. Modestia aparte, la práctica arbitral peruana ha sido crucial en este avance. El arbitraje en el Perú funciona. Y lo hace porque tenemos una buena ley arbitral, tenemos empresarios que necesitan avanzar sus proyectos gestionando mejor los conflictos, tenemos buenos árbitros y buenos abogados, tenemos jueces amigables con el arbitraje, tenemos un Estado que ha decidido someter todas y cada una de sus controversias, grandes o pequeñas, a arbitraje. Y lo mejor de todo, necesitamos tantos árbitros, que el Perú se ha vuelto una buena plaza para aquellos profesionales que quieren extender sus fronteras para arbitrar en el Perú.

¿Cuáles son los desafíos del arbitraje en la región en los próximos años?

El arbitraje sufre constantes amenazas, pero afortunadamente éstas no penetran en el sistema de manera contundente. Un desafío es la construcción de un muro de contención frente a las amenazas al arbitraje, perpetradas no solo mediante proyectos de ley insensatos, sino además por agentes del arbitraje que tiñen de oscuridad sus prácticas arbitrales.

El siguiente desafío es adoptar con mayor contundencia los estándares de gestión establecidos por los más importantes centros arbitrales internacionales, que permitan actuar con mayor transparencia y reducir los tiempos y costos del proceso. La justicia que tarda no es justicia.

Muchos son los temas que son parte del mundo actual, entre ellos los criptoactivos y el metaverso, ¿es posibles que ambos, por separado, generen nuevas normas en los arbitrajes?

El Derecho no suele ir a la vanguardia del desarrollo humano, sino que lo acompaña. Hace siglos, los comerciantes crearon medios de pago diferido y el Derecho Comercial tuvo que adaptarse. Lo mismo pasó ante la creación de nociones que ahora son cotidianas para nosotros, como la personalidad jurídica, la propiedad intelectual, el internet … y ahora los criptoactivos y el metaverso.

El arbitraje, como el derecho en general, se irá adaptando, como siempre lo ha hecho, frente a desafíos conceptuales creados por personas geniales, como los científicos o los ingenieros para acompañar el crecimiento de las distintas industrias.

¿Por qué es el arbitraje un método recomendable de resolución de disputas?

La respuesta filosófica es porque el arbitraje emana de la voluntad y libertad de las partes. La respuesta jurídica es porque el arbitraje contiene reglas que permiten a las partes ser oídas y tratadas con igualdad, para encontrar la verdad del caso concreto. La respuesta práctica es porque la designación privada de los árbitros y las mejores prácticas arbitrales, generan reducción de tiempo y de costes, aportando además mayor predictibilidad al resultado.

Estableciendo un punto de comparación entre España y Latam, ¿qué sectores han mostrado un notable incremento?

Me quiero referir más bien a los sectores que podrían generar una mayor cantidad de disputas en el corto y mediano plazo. De un lado, las interrupciones de las cadenas de suministro generadas por el contexto geopolítico, van a activar a nivel arbitral las cláusulas de ajuste de precio o en general los asuntos vinculados con la teoría de la imprevisión (fuerza mayor, etc.). De otro lado, los planes de transición energética en América Latina y el desarrollo del sector farmacéutico y de biotecnología pueden desencadenar controversias arbitrales interesantes.

¿Qué aptitudes o valores crees que deben definir a los profesionales del arbitraje?

No menciono las capacidades técnicas, porque saber derecho es indispensable para cualquier abogado, juez o árbitro. Lo que además necesitan los árbitros es un buen nivel de organización, pues un arbitraje mal gestionado por falta de tiempo o por falta de un buen diseño de las reglas del proceso, puede ser una pesadilla para las partes. Sin una buena organización del arbitraje, la lavada puede salir más cara que la camisa.

Tampoco menciono la honestidad como un valor particular del árbitro, pues cualquier profesional debe ser honesto. Lo que sí necesita un árbitro es un buen estándar para deslindar posibles conflictos de interés, lo que supone estar en condiciones de decir un contundente “no” ante un nombramiento interesante.

Finalmente, un árbitro empático hace la diferencia. Un árbitro empático es quien entiende que su relación con las partes no es una de jerarquía sino de colaboración; un árbitro empático es quien actúa con cordialidad y firmeza; un árbitro empático es el que se pone siempre en el lugar de las partes o de sus abogados.

¿Cuáles son los retos y desafíos para los próximos años en el arbitraje?

En Latinoamérica, seguir mejorando los estándares arbitrales, para que quede claro que una de las diferencias sustanciales con el proceso judicial es el tiempo que toma resolver los conflictos.

En España, seguir trabajando para demostrar que estamos en una plaza segura y cosmopolita para el arbitraje, que puede servir de hub para atraer arbitrajes latinoamericanos y que tiene un sistema de justicia amigable con el desarrollo arbitral.

La Corte Española de Arbitraje (CEA) recientemente reveló que ha habido un crecimiento del número de mujeres árbitro, para la fecha alcanza el 35 % del total… ¿Cuál es tu percepción con respecto a este tema? ¿Se han hecho esfuerzos por implementar las prácticas más exigentes en materia de igualdad?

Mi percepción es muy positiva. Estamos avanzando en materia de diversidad. Cambios medulares no ocurren de un día para el otro, pero vamos por buen camino.

En pocas palabras…

¿Qué es lo más inteligente que te han dicho nunca (y quién lo dijo)?

“Si las personas fueran perfectas, no aprenderían nada” (Mariano, mi hijo, cuando tenía 5 años; hoy tiene 13).

¿Quién (para bien o para mal) ha sido la persona que más ha influido en tu carrera? Por qué?

Jorge Avendaño Valdez, mi profesor, mi mentor y mi socio. Fue mi maestro.

¿Un deporte?

Buceo con tanque.

¿Una canción?

“Lágrimas Negras”, cantada por Compay Segundo.

¿Un recuerdo de la infancia?

Mi abuela y yo recogiendo cerezas en el jardín de mi casa; yo tenía 6 años.

¿Una clave para el éxito?

Trabajar duro.

¿Qué le recomiendas a las nuevas generaciones?

Trabajar duro.