Ana Rumualdo y Federico Arroyo de Hogan Lovells: “debemos enfocarnos en los clientes y para ello es necesario adoptar el uso de tecnologías”

Los expertos concuerdan en que las nuevas tecnologías continuarán siendo un factor de evolución de "nuestra profesión como abogados y en la prestación de los servicios legales”
23 de junio |
Por Heidi Maldonado

Al día de hoy es indiscutible la importancia que tiene el hecho de que una firma de abogados tenga implementadas herramientas tecnológicas y las utilice de forma eficiente en beneficio de sus clientes. La realidad que vivimos supone abrirse a los cambios y tener mejor capacidad de adaptación.

Así lo han manifestado, por ejemplo, Sara Molina, del equipo de Legal Management Consulting (LMC) de Deloitte Legal, quien considera que la tecnología nos abre un mundo lleno de retos y aprendizajes. Y Laura Fauqueur, consultora en innovación y facilitadora de design thinking, quien afirma que la innovación ha dejado de ser una noción abstracta y facultativa en muchos despachos y asesorías internas para convertirse en una herramienta básica de supervivencia en una sociedad que se tiene que reinventar a marcha forzada.

Hoy conversamos con Ana Rumualdo, head de Tecnologías Digitales, y con Federico Hernández Arroyo, socio de la práctica de Telecomunicaciones, Medios y Tecnologías, ambos de la firma Hogan Lovells- México, quienes, desde sus roles y experiencia, nos dicen cómo la IA está cambiando la forma de pensar de los abogados, cuáles son esos problemas ya identificables en los que la tecnología ha intervenido y ha mejorado la práctica en las asesorías jurídicas, qué están buscando los clientes de ahora y cómo se están orientando los servicios legales.

¿Por qué se dice que la inteligencia artificial está cambiando la forma de pensar de los abogados?

Ana Rumualdo: “Porque una IA puede, en ocasiones, realizar o ayudarnos a realizar tareas que considerábamos exclusivamente humanas. Como abogados podíamos ser algo arrogantes respecto de nuestra labor, tal vez eso esté mezclado con algo de miedo a ser sustituidos, pero lo que los abogados tenemos que entender bien es que la IA es una herramienta que tenemos que saber utilizarla para mejorar nuestra forma de trabajar en beneficio de nuestra práctica y de nuestros clientes. Esa herramienta no va a crear una nueva teoría jurídica, pero puede ayudar a facilitar labores tediosas y repetitivas, además de que puede darte insights muy interesantes debido a la capacidad de procesamiento de datos que puede tener”.

¿Por qué es tan importante la transformación digital en el sector jurídico y cómo ven a este sector en el futuro?

Federico Hernández Arroyo: “La transformación digital es importante porque hubo y hay una migración acelerada hacia el entorno digital en todos los sectores, incluyendo el legal. Por ejemplo, desde hace algunos años ya existían compañías que empezaron a implementar planes para ser paperless y esa tendencia se ha incrementado de forma significativa con la pandemia. Lo mismo ha pasado con algunas autoridades que, de forma mucho más lenta han adoptado soluciones digitales. En el futuro, a mediano/largo plazo, tanto el sector público como el privado habrán migrado al entorno digital, así que es necesario no solo estar preparados y educados para ese cambio, sino también ser parte de dicho cambio. Un ejemplo paradigmático es Estonia donde han llevado a cabo una transformación digital sin precedentes en diversos trámites y procesos, por lo que esa será la tendencia hacia el futuro”.

¿Cómo los abogados pueden aprovechar las herramientas impulsadas por la IA para obtener mejores resultados?

Ana Rumualdo: “La utilización de estas herramientas puede tener varios beneficios, entre los que podemos encontrar eficiencia en tiempo y facilidad para allegarnos de datos que puedan ayudarnos a dar un mejor servicio a los clientes, por ejemplo, datos relativos a riesgos regulatorios o procesamiento de una gran cantidad de documentos en asuntos de litigio o auditorías. Si bien requiere una inversión en tiempo y en dinero para la utilización de herramientas de IA, a la larga los beneficios en ambos rubros tienden a ser superiores”.

¿Creen que la tecnología se ha convertido en un salvavidas del sector jurídico?

Federico Hernández Arroyo: “La tecnología en general, no solo la tecnología digital, ha sido un salvavidas para el sector jurídico. El impacto de la máquina de escribir en el trabajo legal fue enorme, lo mismo los programas de procesamiento de texto y el uso del fax, impresoras, computadoras y correo electrónico, entre otros. Las nuevas tecnologías continuarán siendo un factor de evolución de nuestra profesión como abogados y en la prestación de los servicios legales”.

¿Cómo creen que se adaptaron las firmas, desde la innovación y la tecnología, en este nuevo contexto?

Ana Rumualdo: “Las firmas que no tenían confianza o comodidad con todo lo que implica el trabajo 100 % remoto tuvieron que adaptarse a la fuerza, mientras que las firmas que ya tenían camino avanzado en eso lo tuvieron un poco más fácil porque al menos ya conocían las herramientas. Hubo firmas que durante esta etapa tuvieron un primer acercamiento a un software distinto a Office o al uso continuo de sistemas de conferencias, eso fue un paso bastante grande. En este sentido, el impacto ha sido distinto dependiendo de la región y tamaños de las firmas, pero sin duda todas las firmas han tenido que implementar cambios tecnológicos y adaptarse a una realidad remota”.

“La necesidad de actualización tecnológica en el sector legal siempre ha existido y la pandemia lo que ha hecho es acelerar el requerimiento de esa innovación”… ¿Están de acuerdo con esta afirmación, qué opinan al respecto?

Federico Hernández Arroyo: “Definitivamente. Esa adaptación era urgente y la pandemia terminó por dar el empujón necesario. Pero la transformación y adopción tecnológica seguirá creciendo y expandiéndose”.

¿El legaltech es un mal necesario o por el contrario abre un mundo de posibilidades (y de negocios) a quienes lo sepan aprovechar?

Ana Rumualdo:Legaltech no es un mal necesario, es una herramienta que puede resultar bastante útil y ser un facilitador de procesos para quienes lo utilicen, tanto para firmas de abogados como para departamentos legales internos”.

¿Cuáles creen son esos problemas ya identificables en los que la tecnología ha intervenido y ha mejorado la práctica en las asesorías jurídicas?

Federico Hernández Arroyo: “Hay tareas manuales que pueden simplificarse y ser más atractivas para los clientes mediante el uso de legaltech, por ejemplo, el seguimiento tanto procesal como en costo de litigios complejos y largos puede facilitarse con el uso de software especializado. También el uso de legaltech facilita la revisión de una gran cantidad de contratos o documentos específicos en una investigación de compliance o auditorías”.

¿Desde sus experiencias cómo las firmas están orientando sus servicios legales?

Ana Rumualdo: “Justo como una experiencia. Eso se puede lograr cuando pones al cliente en el centro y buscas que esté en contacto con tus valores durante todo el tiempo que le prestes el servicio. Otro factor importante es conocer el negocio de tus clientes y ser aliados en la toma de decisiones, no solo ver el punto legal sino entender y hablar el mismo lenguaje”.

¿Qué seguirá como tendencia y buenas prácticas de 2020 y qué definitivamente no funcionó en este mundo marcado por una pandemia?

Federico Hernández Arroyo: “La adopción del trabajo remoto ha sido un cambio muy relevante y su impacto no solo se queda en las firmas, sino que impacta incluso a la ciudad en términos ambientales, como desplazamiento y polución. Algo que comenzó funcionando muy bien y luego se desvió un poco fue el uso de zoom, al punto de llegar a la fatiga de zoom. Pero la misma fatiga puede ocurrir con el teléfono y el correo, esto es parte del buen uso que tenemos que aprender a dar a estas herramientas. Otro aspecto importante es la digitalización de procesos frente al gobierno, el sector público debe fortalecer sus trámites en línea para no solo atender la situación de la pandemia sino aprovechar el momento para que sean procesos permanentes y de mejora continua en la interacción con la ciudadanía y las empresas”.

Si pudieran mencionar tres formas de cómo competir en el mercado legal, ¿cuáles serían?

Ana Rumualdo: “Adoptar el uso de tecnologías que hagan más fácil la experiencia del cliente, entender el negocio además de las leyes y tener una perspectiva enfocada en riesgos”.

¿Qué buscan los clientes de ahora?

Federico Hernández Arroyo: “Una de las tendencias más importantes ahora es enfocarse en la experiencia de los usuarios, o sea, los clientes. Entonces las firmas nos adaptamos no solo a lo que necesiten (que generalmente eso siempre se ha hecho), sino a que tengan una experiencia seamless en su trato con los abogados. Esto implica, por ejemplo, utilizar un lenguaje claro y entendible, entender a qué audiencia nos estamos refiriendo. Si a un cliente le hablas y le escribes como lo haces en un escrito a la autoridad puedes fastidiar la relación porque los abogados solemos hablar con un montón de tecnicismos y damos por sentado que quien nos escucha o lee lo entiende independientemente de su profesión o de la materia legal en la que se desempeñe. También implica saber comunicar más allá de textos planos, hay que darles a los clientes algo visual y para eso es necesario aplicar legal design. De la mano con lo anterior, la asesoría debe ser práctica, simple y resumida (tipo bullets) para que pueda ser socializada internamente a todos los stakeholders involucrados en la toma de decisión y que puedan captar en muy poco tiempo el asunto en cuestión y las implicaciones del mismo”.

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