Oportunidades y retos derivados de la pandemia

4 de octubre |
Por Alejandro Sainz Orantes, miembro del comité directivo de la RLI y socio de Sainz Abogados – México

La Red Legal Iberoamericana es una alianza formal que se conforma por firmas legales líderes en la región de Iberoamérica, que comparten una misma filosofía, visión y, en particular, una misión de servicio personal de valor agregado y altamente especializado.

No hay duda de que los efectos de la pandemia nos obligaron a replantear la forma en que las firmas de abogados trabajamos y nos interrelacionamos entre nuestros propios miembros y frente a autoridades y clientes, para poder continuar prestando un servicio oportuno y eficaz sin perder la calidad.

Se nos presentaron diversos retos, entre otros:

  • Necesidad de revisar y actualizar la infraestructura tecnológica y accesos remotos a sistemas virtuales, cuidando aspectos de confidencialidad y protección de datos;
  • Implementar protocolos eficaces de sanitización y aislamiento para evitar o minimizar riesgos de contagio, sin afectar el servicio constante a nuestros clientes;
  • Retrasos en el acceso e impartición de justicia, así como en la obtención de autorizaciones gubernamentales de carácter administrativo o regulatorio, debido a cierres de oficinas o deficiencias en la celeridad requerida en actos judiciales y gubernamentales a través de medios electrónicos (muchas veces deficientes o inexistentes);
  • Necesidad de continuar con el servicio ordinario en forma virtual, incluyendo negociaciones y documentación de transacciones complejas con contrapartes;
  • Adaptar espacios para trabajo remoto desde casa y cambiar nuestra visión anterior de que el servicio se debía prestar necesariamente desde las oficinas;
  • Falta de contacto personal entre miembros de la firma, en particular con asociados junior o pasantes de derecho (estudiantes), con la dificultad de dar un oportuno y eficaz seguimiento a su trabajo diario y disrupción en su continua capacitación legal, supervisión, desempeño, y seguimiento directo a análisis de productividad y desempeño; y
  • Calendarización y seguimiento a juntas virtuales con clientes, todos los días y horas, requiriendo en la mayoría de los casos la presencia directa de los socios de la firma en todo momento, con la problemática de coordinar agendas de múltiples participantes en tiempo real.

Por otro lado, también se presentaron otras oportunidades, incluyendo (enunciativamente):

  • Aumento en la demanda de servicios legales con motivo de los efectos de la pandemia en las actividades comerciales y contractuales;
  • Mejoras de eficiencia en la prestación de los servicios, al eliminarse “tiempos muertos” en traslado a juntas presenciales y viajes de negocio, y posibilidad de tener más tiempo con la familia;
  • Desarrollo de herramientas virtuales, eficaces y seguras, para estar en contacto oportuno con los clientes, autoridades y contrapartes en plataformas de videollamadas y trabajo remoto;
  • Flexibilidad en horarios y ubicaciones; todos hemos transformado nuestra visión de servicio hacia un trabajo flexible e ininterrumpido en el que comprobamos la posibilidad real de continuar siendo eficientes brindando servicio desde nuestros hogares o, incluso, desde cualquier lugar en el que nos encontráramos, pudiendo incluso trasladarnos a otras jurisdicciones sin afectar la continuidad, oportunidad y calidad del servicio a nuestros clientes;
  • Posibilidad de participar en múltiples conferencias y seminarios académicos, de gran relevancia y educación continua, sin necesidad de traslados y gastos innecesarios; y
  • Reducción de gastos y costos de oficina y mejoras en eficiencia de espacios laborales.

Igualmente se nos presentaron desafíos, y en ciertos momentos las oportunidades se transformaron en retos. Por ejemplo, lo que en un principio era una experiencia nueva, como poder trabajar eficientemente desde nuestras casas y tener más tiempo para estar con nuestras familias e, incluso, tiempo para nosotros mismos, considerando que la flexibilidad de los horarios nos permitía, inicialmente, “programarnos” para hacer ejercicio o realizar actividades personales, o participar en múltiples seminarios on-line, tal situación se convirtió en una demanda o exigencia constante de los clientes a que estuviéramos disponibles todo el tiempo, todos los días, ante el hecho de que supuestamente, para nuestros clientes, estábamos, y debíamos estar disponibles y conectados en todo momento.

Esta nueva necesidad de nuestros clientes en dar por un hecho nuestra disponibilidad provocó que la exigencia de un servicio oportuno se tradujera en programar videoconferencias todos los días, lo que se tradujo en horarios muy largos e intensos de trabajo, todos los días de la semana.

Las generaciones jóvenes de abogados, algunos con hijos pequeños, empezaron a experimentar complicaciones para dividir su tiempo en trabajo y cumplir las necesidades propias del hogar y requerimientos de sus hijos, al estar toda la familia junta en los hogares sin ir a la escuela. Sin duda, se volvió un verdadero reto el cumplir con los requerimientos escolares y de trabajo frente a actividades y compromisos familiares y personales, y buscar balancear nuestro día a día.

La vacunación sin duda nos ha permitido regresar, poco a poco y aún con muchas limitaciones, a ciertas actividades y, algunos, hemos podido regresar a nuestras oficinas. Se empiezan a reactivar juntas presenciales y algunos viajes. Sin embargo, la forma en la que antes trabajábamos y nos interrelacionamos no regresará a lo que era antes de esta pandemia. Todos debimos de haber aprendido una gran lección de cómo queremos vernos como firmas, como personas y como integrantes de una familia. ¿Qué calidad de vida y flexibilidades queremos que nuestros colaboradores tengan? ¿Cómo seguirnos constantemente adaptando y transformando para satisfacer los requerimientos cambiantes de nuestros clientes?

Sin duda esta terrible pandemia nos transformó como personas y prestadores de servicios profesionales independientes. Hemos tenido, y seguiremos experimentando, retos y desafíos, pero también muchas oportunidades. Tenemos que estar abiertos a una constante evolución y a autocriticarnos para consolidar los logros y cambiar los errores que detectemos en el camino. En fin, tenemos que darnos pausas y concientizarnos que antes que nada somos seres humanos, y debemos interrelacionarnos a través de formas más personalizadas y eficientes.

La transformación e innovación de la forma en que prestamos servicios legales no tiene precedentes y en varios aspectos llegó para quedarse; no tenemos duda de que se seguirá dando prioridad a continuar sosteniendo sesiones virtuales frente a personales y reducir traslados internos y viajes de negocios, salvo lo estrictamente necesario. Igualmente serán menos los seminarios, conferencias y reuniones presenciales de asociaciones, así como seminarios y presentaciones a clientes, continuando con webinars en horarios flexibles y la posibilidad de grabar presentaciones para ser analizadas cuando le convenga al destinatario.

En pocas palabras, el mundo es todavía más plano y accesible ahora que antes de la pandemia. Por ello, las firmas miembros de la Red Legal Iberoamericana vemos esta nueva realidad como un aprendizaje –duro y no deseado– que se tradujo en una oportunidad para (i) acercarnos más entre las firmas miembro y los distintos grupos de práctica, (ii) tener una relación más eficaz a través del desarrollo y uso de herramientas tecnológicas y reuniones virtuales y (iii) dar acceso a nuestros clientes, presentes y futuros, a mayores oportunidades de negocio en la región de Iberoamérica, a un menor costo pero con mayor eficiencia operativa y uso de recursos.

Esto es, la Red Legal Iberoamericana se ha transformado para dar acceso eficaz y oportuno a nuestros clientes a una plataforma personal y virtual de servicios legales altamente especializados y de valor agregado en la región de Iberoamérica.

El acceso eficaz e inmediato a nuestros abogados, en las jurisdicciones de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Salvador y Uruguay, hace realmente posible poner a la efectiva e inmediata disposición de todos nuestros clientes una Red formal de abogados reconocidos y altamente calificados y especializados en los respectivos países, para garantizar una cobertura legal integral, que actúa en perfecta sintonía y comunión de objetivos, facilitando, supervisando y protegiendo los negocios y oportunidades de nuestros clientes en las distintas jurisdicciones.

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