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Natalia Martos, de Legal Army: “No se trata de ocupar espacios en el sector legal, sino de crear otros nuevos”

Fundadora y CEO de Legal Army, Natalia Martos decidió construir desde cero una firma pensada para la economía digital y para una nueva forma de ejercer el Derecho. En esta nueva conversación de nuestro especial por el Día Internacional de la Mujer, reflexiona sobre liderazgo, innovación y cómo el legaltech está abriendo espacios para que las abogadas lideren el sector sin reproducir las estructuras tradicionales de poder
Por Heidi Maldonado

El sector legal atraviesa un momento de transformación profunda. La tecnología, los nuevos modelos de negocio y la aparición de formas alternativas de prestación de servicios jurídicos están redefiniendo no solo cómo se ejerce el Derecho, sino también cómo se construyen los liderazgos dentro de la profesión.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, reunimos conversaciones con mujeres que están influyendo activamente en ese cambio. Desde la innovación jurídica hasta la estrategia de firma o la creación de nuevos modelos organizativos, estas profesionales aportan una mirada sobre el presente y el futuro del sector legal.

Tras la conversación con Sara Molina, socia de Legal Tech and Digital Transformation de Pérez-Llorca, continuamos este especial con la perspectiva de quien decidió construir una estructura jurídica completamente distinta.

Es el caso de Natalia Martos, CEO y fundadora de Legal Army, una firma legaltech especializada en asesoramiento a empresas tecnológicas y proyectos de economía digital. Su trayectoria combina experiencia como abogada in-house y en despacho tradicional, una doble perspectiva que terminaría marcando su visión sobre las limitaciones del modelo clásico de prestación de servicios jurídicos.

Diseñar una firma distinta desde el inicio

Cuando decidió crear Legal Army, Natalia Martos tenía una idea muy clara: no quería trasladar al mundo legaltech las dinámicas que había observado durante años en el despacho tradicional. Haber trabajado tanto dentro de empresas como en firmas de abogados le permitió comprender con claridad dónde se producían los desajustes entre el asesoramiento jurídico y las necesidades reales de las organizaciones.

Por eso, explica, las decisiones clave se tomaron desde el primer momento.

La primera fue estructural: diseñar la firma alrededor del talento y no de la jerarquía. En muchos despachos el valor profesional se mide por la antigüedad o por la facturación individual, mientras que en su modelo el criterio jurídico, la especialización y la capacidad de resolver problemas complejos son los verdaderos indicadores de valor.

Ese cambio altera profundamente la dinámica interna de una organización jurídica.

La segunda decisión fue organizativa: Martos quiso construir una firma ligera, eficiente y orientada al cliente, evitando los costes estructurales que muchas veces terminan alejando a las firmas tradicionales de las necesidades reales de las empresas. Esto implicó renunciar a estructuras sobredimensionadas, oficinas ostentosas o modelos organizativos diseñados más para sostener la propia organización que para resolver los problemas del cliente.

Ese mismo enfoque llevó también a abandonar el modelo clásico de facturación por horas. En su lugar, Legal Army trabaja con tarifas transparentes y precios cerrados, una decisión que responde tanto a una lógica de eficiencia como a una cuestión de transparencia.

“El sistema por horas desincentiva la agilidad y traslada al cliente costes que no tienen que ver con el asesoramiento que realmente necesita”.

Liderar en el nuevo ecosistema legal

Para Martos, el impacto del legaltech en el sector jurídico va mucho más allá de la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas. En realidad, explica, está transformando las reglas de acceso al liderazgo dentro de la profesión.

Durante décadas, el liderazgo en los despachos estuvo estrechamente vinculado a estructuras muy rígidas: jerarquías marcadas, modelos de carrera muy lineales y redes internas que condicionaban el acceso a posiciones de poder.

La tecnología está alterando ese equilibrio porque desplaza el foco desde la estructura hacia el valor real que aporta cada profesional. Hoy una abogada puede liderar proyectos, equipos o incluso crear su propia firma sin necesidad de reproducir esos modelos. El nuevo eje competitivo ya no es el tamaño ni la antigüedad, sino la especialización, la capacidad de comprender entornos complejos y la rapidez para ofrecer soluciones.

En ese contexto, el legaltech permite construir organizaciones más horizontales, más eficientes y más meritocráticas, donde el liderazgo se legitima por el criterio y no por la posición formal.

Además, abre una oportunidad especialmente relevante para las mujeres.

“No se trata solo de que más mujeres lleguen a puestos de poder, sino de que puedan redefinir qué significa liderar en el sector legal”.

Detectar los límites del modelo tradicional

La decisión de apostar por el legaltech no surgió de forma repentina. Durante años, Martos había observado una serie de desajustes dentro del mercado jurídico que terminarían impulsándola a crear su propio proyecto.

Uno de ellos tenía que ver con la falta de alineación entre las firmas tradicionales y el ritmo de evolución de la economía digital. Las empresas tecnológicas crecían y se transformaban a gran velocidad, mientras que muchos modelos jurídicos seguían funcionando con parámetros pensados para otro tipo de industria.

El otro gran desajuste era económico. Muchas startups y compañías tecnológicas en fases de crecimiento no podían acceder al asesoramiento jurídico de las grandes firmas debido a sus estructuras de precios. Esto generaba una paradoja evidente: empresas con un enorme potencial de crecimiento quedaban fuera del alcance de los modelos tradicionales de asesoramiento.

En ese contexto, Martos percibió con claridad que el sector necesitaba un nuevo modelo de prestación de servicios jurídicos adaptado a la economía digital.

Y tomó una decisión que marcaría su trayectoria.

“Si no lo hacía ya, alguien acabaría construyendo ese modelo”.

Fue entonces cuando decidió abandonar el despacho tradicional y crear Legal Army desde cero.

Innovar desde dentro… o desde fuera

Desde su experiencia, Martos considera que la innovación real dentro de los despachos no depende tanto de las herramientas tecnológicas como de la cultura organizativa. Las señales más claras de que una organización no está preparada para transformarse no tienen que ver con la tecnología, sino con la mentalidad.

Si la tecnología se entiende solo como un soporte operativo y no como una oportunidad para cambiar la forma de trabajar, si las decisiones siguen tomándose dentro de jerarquías rígidas o si la eficiencia no se premia porque reduce horas facturables, es difícil que la innovación surja desde dentro.

“Cuando una estructura habla de transformación, pero protege sus inercias, sabes que probablemente tendrás que construir algo distinto fuera y no dentro”.

El nuevo liderazgo en la abogacía

Para las nuevas generaciones de abogadas que aspiran a liderar proyectos propios o a trabajar en entornos jurídicos altamente especializados, Martos cree que el liderazgo comienza mucho antes de ocupar una posición formal.

Su principal consejo es priorizar el criterio sobre la visibilidad y la especialización sobre la prisa. En entornos complejos, explica, lo que realmente diferencia a un profesional no es el cargo que ocupa, sino su capacidad de comprender problemas que otros no saben resolver.

También anima a las nuevas generaciones a no esperar a que las estructuras tradicionales otorguen permiso para liderar. El sector está cambiando y hoy existen más oportunidades para construir proyectos propios o impulsar modelos distintos de asesoramiento jurídico.

Porque, en su opinión, el liderazgo no comienza cuando llega un nombramiento.

“Empieza cuando empiezas a tomar decisiones con criterio”.

La trayectoria de Natalia Martos refleja una de las transformaciones más interesantes que está viviendo hoy la abogacía. Frente a un modelo tradicional construido durante décadas alrededor de estructuras jerárquicas muy consolidadas, el legaltech está abriendo espacio para nuevas formas de ejercer el Derecho y también para nuevas formas de liderar.

En ese contexto, cada vez más abogadas están encontrando en la innovación jurídica una oportunidad para construir proyectos propios, redefinir las reglas del sector y participar activamente en su transformación.

Porque, como resume Martos, el verdadero cambio no consiste únicamente en acceder a las estructuras existentes, sino en imaginar otras distintas.

“No se trata de ocupar espacios en el sector legal, sino de crear otros nuevos”.

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