Martha Rentería no construyó su liderazgo desde un cargo, sino desde una crisis personal que la obligó a preguntarse quién era sin el título. Hoy, al frente del Capítulo AbogadasMx en Nuevo León, México, su apuesta no es simbólica ni discursiva: es estructural. En un sector donde cada vez más mujeres estudian Derecho, pero pocas alcanzan posiciones de decisión, Rentería plantea una pregunta incómoda -y necesaria-: ¿qué estamos haciendo mal en el diseño del sistema?

Liderar sin título
Cuando mira su trayectoria con perspectiva, Martha Rentería no habla primero de logros, ni de posiciones, ni de jerarquías. “Soy simplemente una mujer como tantas otras, malabareando entre roles y tratando de desempeñar cada uno de ellos desde la consciencia y la congruencia hacia mis valores y principios”.
Hubo un momento que redefinió su forma de entender el liderazgo: decidió pausar su carrera y salir de Monterrey por razones familiares. Dejó atrás el reconocimiento profesional, el respaldo institucional, la identidad asociada al cargo.
“Me hizo cuestionarme quién era yo sin el título de ‘Director Jurídico’ ni el cobijo de una multinacional o despacho. Comprendí que el puesto que uno ocupa es irrelevante para demostrar un verdadero liderazgo en el sector legal y que el mismo se puede ejercer desde cualquier lugar y de diferentes maneras”.
Ese episodio le enseñó que el liderazgo no es una posición, es una práctica. No depende del organigrama, sino del criterio, del ejemplo y de la capacidad de abrir espacios.
En el camino también observó lo que no funciona. Conoció liderazgos que cerraban puertas. Pero también tuvo referentes claros. Cecilia Rodríguez Valdés y Claudia Jañez marcaron su forma de entender el poder.
“Cada vez que podía me invitaba a tener un asiento en la mesa. Esas acciones me hicieron entender que los grandes liderazgos predican con el ejemplo y cumplen sus objetivos acompañadas, no en solitario”.
Ahí aprendió que liderar es incluir.
Del discurso a la estructura
Su decisión de involucrarse en AbogadasMx no nació de una consigna ideológica, sino de una contradicción evidente.
“En organizaciones, reuniones y talleres se hablaba incansablemente del tema, pero no se concretaba nada. Vi mujeres muy capaces no obtener posiciones para las que estaban plenamente calificadas, mientras se nombraba a hombres cercanos a los jefes. Vi compañeras renunciar tras convertirse en madres porque les negaron alternativas para compaginar responsabilidades”.
El problema no era la conversación. Era la falta de consecuencia.
“Sentí que si no me involucraba activamente no tenía derecho a quejarme”.
Cuando se le pregunta dónde están hoy los principales obstáculos -si en la cultura, en los modelos de promoción o en la falta de métricas-, responde sin rodeos:
“Pienso que los principales obstáculos se componen con la suma de los tres factores. Sin embargo, el factor cultural en nuestro país sigue teniendo un peso muy grande sobre los avances de la mujer en la profesión legal”.
La cultura pesa. Pesa en quién promueve, en quién recomienda, en quién decide. Y pesa también en las renuncias silenciosas.
Por eso insiste en que no basta con celebrar avances aislados. Hay que medir. Después de años de trabajo, AbogadasMx diseñó LIDERA, una herramienta de autodiagnóstico que permitirá evaluar con datos qué está ocurriendo dentro del sector jurídico y por qué.
“No puede haber representación si no existe un plan de carrera. No se trata solo de contabilizar cuántas llegan, sino cómo llegan, a qué llegan y cuántas se quedan en el camino”.
Su liderazgo, entonces, no se centra en la visibilidad, sino en el rediseño.
Comunidad, no confrontación
Rentería se aleja deliberadamente de la narrativa polarizada. Para ella, la transformación no puede construirse desde la exclusión. “Considero que para realmente transformar es necesario generar una comunidad sólida de mujeres, pero también de hombres aliados comprometidos con un cambio a largo plazo. Esto no se trata de mujeres contra hombres, o de ser un espacio exclusivo para mujeres”.
No se trata de sustituir un poder por otro. Se trata de revisar las reglas que lo sostienen.
“Si de manera genuina logramos que más hombres se unan a la causa estaremos generando una conversación muy nutrida donde ambos puntos de vista den como resultado un verdadero acompañamiento y cambio en la cultura”.
Dentro de AbogadasMx, esa visión se traduce en estructura. El rol de la Líder de Capítulo y el de las Embajadoras está claramente institucionalizado. No es voluntarismo disperso; es trabajo organizado. “Trabajamos de manera voluntaria convencidas de que si unimos esfuerzos en nuestro gremio lograremos una sociedad neolonesa mucho más competitiva y justa”.
Aquí el voluntariado no es accesorio. Es convicción. Es dedicar tiempo profesional a construir algo que no genera honorarios, pero sí impacto sistémico.
“Ir sembrando esta semilla cobijada de AbogadasMX, la cual es una organización que consistentemente ha demostrado impactar de manera positiva al sector legal, nos ayudará a potenciar y acelerar el cambio en nuestro Estado”.
Lo que plantea no es networking. Es arquitectura cultural.
La pregunta incómoda que Nuevo León debe hacerse
En el Foro Gerencias Legales Monterrey 2026, organizado por Gericó Associates,, Rentería quiere provocar algo más que aplausos.
Quiere preguntas.
“¿Qué está sucediendo en una entidad como Nuevo León, donde hay más mujeres que hombres en la universidad estudiando Derecho frente a la realidad del número de socias en despachos y directoras jurídicas? ¿Qué hay que hacer para verlas llegar y mantenerse en esos puestos de forma exitosa?”.
La contradicción es evidente: el talento existe. La formación también. Lo que falla es la transición hacia el poder.
Y ahí radica su mensaje más contundente: la equidad no es una estadística de entrada, es una decisión estructural de permanencia.

Martha Rentería no habla de igualdad como consigna ni de liderazgo como etiqueta. Habla de diseño institucional, de cultura organizacional y de corresponsabilidad.
Su tesis es clara: el sector jurídico no necesita más discursos sobre diversidad, necesita sistemas que sostengan trayectorias. Necesita métricas, planes de carrera y líderes dispuestos a revisar cómo toman decisiones.
Para ella, el liderazgo no se ejerce desde el cargo, sino desde la coherencia. Y la igualdad no se alcanza contando mujeres, sino rediseñando el poder para que no dependa de afinidades, sino de mérito, estructura y visión de largo plazo.
En un mercado que presume sofisticación técnica, su llamado es simple y profundo: si no transformamos la cultura desde dentro, seguiremos formando talento femenino para que el sistema lo pierda.
Y eso, más que una brecha, es una renuncia colectiva.
En pocas palabras
¿Qué es lo más inteligente que te han dicho (y quién lo dijo)?
No sé si lo más inteligente, pero sí lo que más me ha llegado. “La vida es como un maratón, hay etapas en que debes de hacer sprints y otras en las que hay que bajar el ritmo para lograr llegar a la meta”. Me lo dijo una amiga muy querida.
¿Un libro?
¡¡No puedo sólo uno!!La catedral del Mar de Ildefonso Falcones y El Ruiseñor de Kristin Hannah.
¿Un deporte?
¿Qué practique? Ejercicios funcionales ¿Qué disfrute ver? Patinaje artístico.
¿Una canción?
Lady Marmalade, me pone de buenas.
¿Si no fueras abogada, serías..?
Psicóloga/escritora.
¿Tu comida favorita?
Italiana.
¿Qué te pone de mal humor?
Tener hambre.
¿Una clave para el éxito?
Disciplina.