Por Heidi Maldonado
Es un abogado argentino, con amplia experiencia en litigios, que hace unos años se volcó hacia el arbitraje internacional. Formó parte de uno de los estudios más grande del país y, ahora, hace 6 años, emprendió su propia práctica. Ha escrito un libro sobre levantamiento del velo societario y muchos artículos sobre conflictos societarios y sobre arbitraje. Es miembro de la Commission de ADR de la CCI, de la Comisión Argentina de ICC y es Fellow del CIARb.
En Voces del Derecho: diálogo con socios y general counsel de América Latina conversamos con Leandro J. Caputo, socio de Capparelli, D’Angelo & Caputo, quien comparte su trayectoria profesional, marcada por su paso por el Poder Judicial, grandes estudios argentinos y su actual práctica independiente.
Durante la entrevista aborda retos en litigios civiles y comerciales, las ventajas y desafíos del arbitraje, y su perspectiva sobre cómo las gerencias legales pueden colaborar mejor con abogados externos. Además, analiza el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en su área y ofrece consejos para jóvenes abogados que están especializándose en litigios complejos y arbitraje.
Leandro J. Caputo también participará como ponente en el Foro Gerencias Legales Mexico organizado por Gerico Associates. Su intervención en el foro promete un diálogo productivo sobre temas actuales y estratégicos en la gestión legal.
¿Cuáles han sido los mayores retos que ha enfrentado en los litigios civiles y comerciales complejos?
Son varios. Pero uno que siempre me ha impactado y lo considero un gran causante de acuerdos fallidos, son los problemas de comunicación entre las partes. Hacer equilibrio entre el juez, la contraparte y el propio cliente cuanto entre este y su contraparte hay problemas de comunicación y enojo es una desafío muy grande para el abogado, que en estos casos recibe la presión del cliente por querer avanzar “cueste lo que cueste”, lo cual no siempre es lo conveniente.
Otro desafío tiene que ver con las prácticas de litigio, especialmente en material arbitral, me preocupa cómo las partes no aprovechan las enormes y claras ventajas que les da el arbitraje para diseñar sus normas procesales. En esta dirección, sí tengo que aclarar que he tenido muy buena experiencia con estudios de los Estados Unidos, que están muy acostumbrados a llegar a acuerdos procesales. En cambio, los abogados latinoamericanos, al menos en mi experiencia personal, no tienen esa costumbre y por lo tanto, no son proclives a ello.
Esto hace que muchas veces haya visto cómo en los arbitrajes, en lugar de hacerse un diseño taylor made e inteligente de la orden procesal nro. 1, para que las partes insuman menos tiempo y tengan ahorros de costos, se copian y pegan los términos de una OP 1 utilizada en un proceso anterior, sin poner foco en las particularidades del conflicto en ciernes. Creo que aquí hay un desafío grande -muy grande, incluso, me animo a decir- para que los abogados y tribunales saquemos ventaja de las oportunidades muy favorables que nos da el arbitraje internacional.
¿Qué elementos considera clave para una práctica exitosa en arbitraje doméstico e internacional?
Tengo alguna duda si son los mismos elementos en un caso y en otro, pues el arbitraje doméstico a veces se asimila mucho -en la forma de razonar los argumentos, por ejemplo- al litigio estatal.
En el caso del arbitraje internacional, creo que hay distintos elementos a tener en cuenta.
Uno, es tener un buen equipo y saber organizarlo. No debería llenarse de abogados que no entienden los criterios del arbitraje internacional -porque la enseñanza lleva tiempo y es muy tensionante e improductivo llevarla a cabo en el medio de la gestión de un caso- y no todos tienen que estar haciendo todo; es decir, es clave dividir las tareas y fijar responsables para cada pieza procesal -el memorial, los testigos, la pericia técnica, la de valuación-.
En segundo lugar, creo que el discurso que la parte lleva al arbitraje internacional tiene que ser claro y preciso, sin esquivar los puntos débiles ni exagerar demasiado los puntos favorables. El Tribunal Arbitral, en mi visión, necesita escuchar un discurso claro y preciso que le proporcione información que le sirva para resolver el caso. Cualquier cosa que exceda esto debería evitarse -por ejemplo, largas disquisiciones doctrinarias sobre un tema-, pues no ayuda al árbitro en su labor y empobrece nuestro discurso, con el riesgo que puede afectarnos incluso los puntos positivos.
En tercer lugar, el tiempo es clave. El arbitraje internacional nos proporciona tiempos holgados, por más que los arbitrajes expeditos sean un éxito y más allá de la presión por reducir tiempo. Ese tiempo holgado hay que aprovecharlo y una de las cuestiones en que más se nota es en los detalles. Toda nuestra evidencia tiene que ser cuidadosamente analizado y referenciada. Las audiencias nos muestran que el discurso y la memoria humanas son imperfectas; aun en el caso más sólido pueden encontrarse inconsistencia entre un testigo y la documentación, entre un correo enviado por el área operativa y la opinión del departamento legal. Saber administrar estas inconsistencia es clave. Para eso sirve el equipo, como mencionaba antes. Pero también, aprovechar el tiempo y ser muy cuidadoso, sobre todo en las referencias cruzadas entre documentos, testigos y expertos.

¿Cuál ha sido tu experiencia más significativa en procesos de concursos y quiebras?
No es un área en que tenga mucha experiencia. Puedo mencionar haberle cobrado a un banco en liquidación un crédito de más de 10 millones de dólares fue un caso bastante exitoso, de los pocos que trabajé en mi profesión.
¿Qué tendencias legales y tecnológicas cree que impactarán más el área de litigios y arbitrajes en los próximos años?
Sin duda, la inteligencia artificial por la capacidad que seguramente tendrá para realizar extensas piezas legales. En segundo lugar, el uso de la tecnología más tradicional. Antes de la pandemia del Covid-19 era común el despliegue de una abundante cantidad de papeles y las reuniones presenciales, por más que fuera para una conferencia de conducción que insumiría un par de horas. Hoy la tecnología nos permite tramitar expedientes arbitrajes de manera muy eficiente y ahorrar muchos costos que hace apenas 6 años eran inevitables.
¿Qué expectativas tienes respecto a su participación en el Foro de Gerencias Legales de Gerico Associates?
Es un honor para mí integrar un panel de tanto renombre, y con temas muy interesantes y actuales para abordar. Mi principal expectativa, sobre esa base, es que logremos un diálogo productivo entre gerencias de legales y abogados externos.
¿Qué temas considera imprescindibles para el diálogo entre gerentes legales en el foro?
Creo que el abogado externo necesita siempre entender a fondo la forma en que razona su cliente y que este le sea transparente en cuáles son sus problemas reales. En esta dirección, entiendo que las gerencias legales deben invertir tiempo en este tipo de diálogos con sus abogados, no simplemente trasladarles el trabajo legal, como si fuera una suerte de ejercicio teórico o para que el abogado pretenda lucirse haciendo suposiciones sobre qué necesita el cliente.
Mis mejores experiencias han sido con aquellos clientes que me han integrado plenamente a sus mesas de decisiones y eso me permitió entender todo el abanico de problemas y oportunidades que tenían de cara al conflicto.
¿Cómo ves el rol de las gerencias legales en la toma de decisiones estratégicas dentro de las empresas?
Si bien nunca trabajé en una empresa, debería ser clave, ya que no hay nada mejor para el empresario que el abogado que lo acompañe todos los días y vive desde adentro su negocio, sus riesgos y sus desafíos.
En ámbitos cambiantes y tan regulados como los latinoamericanos, la presencia de las gerencias de legales en el análisis de decisiones debería ser imprescindible, sin olvidar que la finalidad de la empresa es hacer el negocio y generar utilidades. El abogado in-house tiene una inmediatez única con la empresa, su visión, su negocio y sus desafíos.
¿Qué consejos daría a los jóvenes abogados que quieren especializarse en litigios complejos y arbitraje?
Que aprendan a trabajar en equipo y a presentar bien los argumentos de sus casos. Y que no se apuren ni sientan ansiedad si ven que colegas suyos de áreas transacciones avanzan más rápido en la carrera, pues a mediano plazo todo se equipara.
Finalmente, no quitar el foco de su especialidad, es decir, no querer abarcar todos los temas que pasan cerca, solo porque el litigante siente que sabe más derecho de fondo que otros abogados.
¿Qué aprendizajes has obtenido en tu carrera que consideras cruciales para enfrentar desafíos legales complejos?
La relación cercana y de confianza con el cliente. Esto permite entender bien el caso y usar los mejores recursos (expertos, etc.). Un cliente involucrado es un gran aliado en presentar un caso sólido. Pero eso se logra con un feedback en el que el abogado tiene también que aportar lo suyo: estrategia, conducción del tema legal y manejo de argumentos y pruebas.
¿De qué manera integra el conocimiento interdisciplinario en la solución de conflictos comerciales?
Hablo por conflictos comerciales, que es a lo que me he dedicado. No es una integración fácil. El rol central lo tiene el abogado porque es el que presenta el caso ante el tribunal. Es el encargado de requerir la ayuda interdisciplinaria, porque el conflicto se resuelve principalmente por los argumentos legales, pero estos pueden apoyarse sobre cuestiones técnicas o valuatorias. Ese trabajo debe hacerse en equipo, respetando cada uno sus conocimientos, pero con un norte claro: transmitirle al tribunal un caso sólido desde lo legal.
¿Qué importancia tiene la negociación previa y el manejo preventivo de conflictos en tu práctica diaria?
No mucha. En la Argentina se implementó la mediación obligatoria hace unos 30 años. Precisamente por haber sido implementada de manera obligatoria, no se logró un cambio cultural por el cual empresas y abogados se concientizaran de las ventajas que podría tener la mediación. Por esa razón, está más vista como un trámite administrativo a superar que otra cosa. Si bien en nuestro mercado se ven cláusulas de jurisdicción escalonadas (en los casos en que se pacta arbitraje), en general la parte de mediación es vista como un trámite meramente formal.
¿Cuáles son los desafíos más urgentes que enfrenta la gestión legal en el ámbito empresarial hoy?
El aceleramiento de los plazos y el abaratamiento de los costos. Tal vez esta respuesta viene apoyándose en los mismos conceptos hace muchos años. No obstante, la influencia que tiene hoy el mundo digitalizado y la IA hace que estas necesidades sean cada vez más imperiosas.
Respuestas a estas cuestiones son herramientas más novedades como el arbitraje de emergencia o el expedito.
En pocas palabras…
¿Qué es lo más inteligente que te han dicho (y quién lo dijo)?
Hoy es ese mañana que ayer tanto temías.
¿Quién (para bien o para mal) ha sido la persona que más ha influido en tu carrera?
No hubo uno solo, hubo varios. Si bien admiré a muchos profesionales con los que trabajé, me voy a concentar en aquellos que siento que me han dejado enseñanzas profundas: Rómulo di Iorio (un juez comercial con el que trabajé), Hugo Lafalce (de Bomchil), pero principalmente, Carlos Rotman y Carlos Lombardi (de Bruchou).
¿Un libro?
Hombre vivo (Manalive), de G.K. Chesterton.
¿Un deporte?
El rugby.
¿Una canción?
Muchísimas; puesto a elegir estaría entre Something, de The Beatles, When the levee breaks, de Led Zeppelin, o So What, de Miles Davis (aunque principalmente por sus líneas de contrabajo y teclado).
¿Si no fueras abogado, serías..?
Pienso que sociólogo o músico.
¿Tu comida favorita?
Asado.
¿Un recuerdo de la infancia?
Cuando empecé a jugar al tenis en el patio del colegio La Salle, usando una pared como frontón.
¿Qué te pone de mal humor?
La incertidumbre. Trato de evitar la situación, claramente.
¿Una clave para el éxito?
La perseverancia.
¿Qué te inspira?
Mi esposa y mis ganas de aprender.
¿Qué es lo que más disfrutas?
Descrubir cosas nuevas.