Por Diego Ignacio Gómez, sénior corporate counsel experto en la gestión de asuntos legales en América Latina y el Caribe
En 2025, la generalización de herramientas de inteligencia artificial generativa (IA o IA generativa) —como GPT 4, Gemini o herramientas especializadas para guía legal— ha exigido a las gerencias legales construir marcos sólidos de gobernanza. Esto implica equilibrar la rápida adopción con el control jurídico y ética profesional, integrando la IA con supervisión humana efectiva.
Según la American Bar Association, un programa eficaz de gobernanza de IA debe incluir políticas, procesos, procedimientos y prácticas que permitan mapear, medir y gestionar los riesgos legales, técnicos y reputacionales asociados a esta tecnología generativa (GenAI, por sus siglas en inglés).
Las gerencias legales corporativas tienen un rol central: no actúan sólo como “guardias de cumplimiento”, sino como integradoras de controles, formadores de cultura, y diseñadoras de políticas legales corporativas eficaces. Se espera que evalúen cómo los abogados internos usan estas herramientas, qué tipo de datos se alimentan y con qué niveles de revisión humana se opera.
Un programa de gobernanza responsable debe contemplar estos componentes mínimos: (i) diagnóstico interno de uso de IA; (ii) comité multidepartamental, integrando legal, TIC (tecnologías de la información y comunicaciones) y compliance; (iii) una política de uso corporativo, con definiciones sobre lo aceptable; (iv) cláusulas contractuales con proveedores; y (v) un plan de capacitación continua.
Desde la perspectiva jurídica-ética, los abogados que utilizan IA generativa incurren en obligaciones profesionales (competencia, confidencialidad, dilemas de revelación) que no deben subestimarse. Las reglas de ética legal recientes (como las emitidas por la New York City Bar Association y la ABA) exigen entender cuándo divulgar IA, obtener consentimiento del cliente, supervisar salidas generadas por la IA, gestionar conflictos y corregir errores.
Los errores generados por GenAI pueden desencadenar riesgos de mala praxis legal o complicaciones en la cobertura de seguro de responsabilidad profesional. Si la gerencia legal no prueba supervisión humana, dicho seguro podría no cubrir negligencia atribuida al uso incorrecto de IA.
Las cláusulas contractuales con proveedores de IA, sean herramientas públicas (p. ej. ChatGPT) o privadas, deben incluir responsabilidades sobre confidencialidad, indemnización por resultados erróneos, auditoría del modelo y corresponsabilidad en el cumplimiento normativo.
Para una aplicación práctica, algunos consultores recomienda usar un enfoque incremental: primero definir los casos de uso prioritarios (por ejemplo, generación de borradores, revisión de contratos, análisis de riesgos); luego desplegar un piloto controlado, medir resultados (ahorro de tiempo, reducción de errores), documentar el proceso y extender gradualmente su uso bajo supervisión legal.
Impacto en América Latina
En Latinoamérica, la adopción de IA generativa en gerencias legales aún ronda el 20 % y 30 %, según datos regionales recientes de KPMG, con México y Argentina liderando. Este uso se concentra más en automatización de contratos y revisiones básicas. Aun así, muchas empresas están empezando a exigir políticas formales de gobernanza para ofrecer servicios legales a clientes internacionales.
En esa misma línea, América Latina está avanzada en la discusión regulatoria sobre IA. Países como Chile, México y Argentina han iniciado estrategias nacionales o proyectos de ley que toman como referencia tanto el AI Act europeo como los lineamientos de EE. UU. Aunque todavía no son de cumplimiento obligatorio, estas iniciativas anticipan una clara tendencia hacia la creación de marcos normativos propios, diseñados específicamente para el contexto regional.
En México, por ejemplo, se presentó en abril de 2025 la iniciativa de ley federal sobre el “Desarrollo Ético, Soberano e Inclusivo de la Inteligencia Artificial”. El proyecto exige transparencia en modelos, revisión humana obligatoria, auditorías independientes y protección de datos sensibles. Aunque aún está en trámite, marca la pauta de regulación emergente en AL.
A futuro, se espera que las autoridades regulatorias latinoamericanas formalicen requisitos vinculantes similares a los de la UE o EE. UU., incluyendo conservación de logs, monitoreo de algoritmos en uso crítico, registros de casos de salida humana y mecanismos de denuncia. Esto implicará nuevas responsabilidades legales para las gerencias jurídicas.
Para las empresas, esto representa una ventaja competitiva: demostrar una gobernanza robusta de IA no sólo reduce riesgos, sino que atrae a clientes globales que exigen cumplimiento formal y entrega de control auditado, especialmente en sectores como fintech, energía y servicios profesionales.
Desafíos y prácticas recomendadas
Los principales desafíos para las gerencias legales en América Latina incluyen la escasez de talento técnico-legal con experiencia en GenAI, la necesidad de mejorar la calidad de los datos estructurados y la resistencia interna a la revisión constante de salidas automáticas. Estos obstáculos reflejan una brecha significativa en la preparación de las organizaciones para integrar de manera efectiva la GenAI en sus operaciones legales.
Además, la falta de marcos regulatorios claros en la región genera incertidumbre jurídica, lo que puede disuadir a las empresas de adoptar tecnologías avanzadas. Aunque países como México, Argentina y Perú han identificado más de 150 proyectos de ley relacionados con la IA, aún persiste una fragmentación normativa que dificulta la implementación coherente de políticas de gobernanza.
En este contexto, es imperativo que las gerencias legales alineen sus programas internos con estándares internacionales de gobernanza de IA. Esto no solo permite evidenciar diligencia debida y minimizar la exposición legal, sino que también proyecta una cultura ética y tecnológica ante socios globales. La implementación de políticas claras de gobernanza y la definición de responsabilidades legales son fundamentales para garantizar que los sistemas de IA operen de manera segura y justa. Al hacerlo, las organizaciones no solo protegen su reputación y evitan riesgos legales, sino que también contribuyen a la construcción de una confianza duradera en la tecnología.
En resumen, para las empresas latinoamericanas, adoptar un modelo sólido de gobernanza de IA generativa implica crear un programa legal integrado: diagnóstico, políticas, comités, contratos claros, formación y supervisión humana. Esta estrategia no solo mitiga riesgos reputacionales y de mala praxis, sino que posiciona al equipo legal como factor estratégico de confianza, innovación y cumplimiento responsable a futuro.