Es la única firma legal multi-jurisdiccional de origen sudamericano. Sus profesionales brindan un asesoramiento personal, rápido y enfocado a potenciar la rentabilidad de los negocios de sus clientes. Entre estos destacan algunas de las empresas más importantes de los países en los que opera, las cuales acuden a Ferrere para completar su cobertura legal en la región.
Fomenta la cultura de la innovación, la meritocracia y la diversidad. Creció con base en el liderazgo de Daniel Ferrere. En 1996 ganó el premio nacional de calidad, un logro sin precedentes para una firma de servicios profesionales, lo que marcó el ritmo del estudio.
En 2003, cuando aún el concepto de firma regional era una excentricidad en Latinoamérica, el despacho abrió una oficina en Paraguay, a la que consecutivamente le siguieron el resto de las oficinas como la de Bolivia, convirtiéndose paulatinamente en una de las firmas más prestigiosas de América latina.
Cuenta con una red de oficinas estratégicamente distribuidas en tres mercados clave del Cono Sur: Uruguay (Montevideo, y oficinas especializadas en Punta del Este y Zona Franca Aguada Park), Paraguay (Asunción y Ciudad del Este) y Bolivia (Santa Cruz de la Sierra y La Paz).
La política corporativa de Ferrere sitúa la diversidad y el impacto social como pilares medibles de su operación. Por un lado, promueve la equidad de género a través de comités internos de inclusión, logrando que más del 50% de su equipo legal sea femenino, con una participación creciente en el partnership y en la alta dirección. Por otro, como signataria de la Declaración Pro Bono para las Américas, exige a sus profesionales una cuota anual obligatoria de horas de asesoría legal gratuita para fundaciones, ONGs y proyectos de desarrollo social en Uruguay, Paraguay y Bolivia.