Por Heidi Maldonado
Es un abogado por la Escuela Libre de Derecho, especializado en Derecho Bursátil y Bancario, a lo que se ha dedicado por mas de 30 años ininterrumpidos, laborando para importantes instituciones del sistema financiero durante su trayectoria profesional. Es originario de Querétaro, vivió un tiempo en los EE.UU., pero desde hace más de 35 años reside en la Ciudad de México.
Hoy para nuestro especial Voces del Derecho: diálogo con socios y general counsel de América Latina conocerán a Alejandro E. Athié, Bank of America, general counsel for Mexico and Nobramex, Associate General Counsel & Managing Director, quien compara su rol con el de un “embajador” legal, pues sus funciones consisten en hacer saber tanto a “mi equipo como a las distintas áreas, qué es lo que el Banco espera a nivel global en los respectivos países donde tenemos presencia, y de manera inversa, traduzco el riesgo legal local a nuestras casas matrices en el exterior para poder mitigar de manera ordenada tales riesgos”.
Durante nuestra charla nos contó que la tarea del general counsel también consiste en hacer la vida más fácil a sus equipos de manera que cuenten con los mejores recursos humanos y materiales a su alcance. “Hay una gran coordinación e involucramiento de los equipos globales legales en las tareas diarias en la región por lo que la comunicación interna es clave para lograr buenos resultados. En mayor medida mi rol consiste en determinar las prioridades, y áreas de atención a temas particulares dentro del espectro de servicios que un abogado local brinda diariamente”.
Desde tu llegada a Bank of America Merrill Lynch en 2011 y la expansión de tu responsabilidad en 2014 al Cono Sur, ¿qué cambios relevantes ha observado en la complejidad legal del sector financiero en la región?
Muchos cambios legales dependen del entorno político económico financiero. Hace años pasamos de un cierto grado de simplicidad a una mayor sofisticación de los productos financieros, como las operaciones derivadas, área en la que me especialicé. A partir de la más reciente crisis financiera, muchos países introdujeron cambios regulatorios para lograr una mayor estandarización, con un enfoque reciente en colateralización de los mercados, tratando de evitar riesgos de contagio sistémico a las económicas mundiales. Así que digamos que, en general, las regulaciones se han incrementado, se han complejizado, fruto del trabajo coordinado entre las autoridades regulatorias. Cierto es que no todos los países en Latinoamérica caminan al mismo ritmo.

¿Cuáles son los principales retos regulatorios que enfrentan las instituciones financieras en México, Chile y Argentina actualmente?
Considero que el reto consiste en la adaptación a las nuevas condiciones de riesgo geopolíticas, respecto a las cuales las instituciones financieras globales no han sido inmunes, por ejemplo, la prevención en el lavado de activos es un tema vigente que va desde México hasta la Patagonia. Las instituciones que no se tomen en serio su papel en el combate al lavado de activos enfrentarán graves problemas. Las recientes designaciones de entidades financieras mexicanas por parte de las autoridades en los EE. UU. son un ejemplo del nivel de atención que ambos países han empleado en la prevención de operaciones con recursos de procedencia ilícita. En esta materia el escrutinio regulatorio ha sido el común denominador en los países donde tenemos presencia.
Tu experiencia previa incluye roles en Deutsche Bank México y en la Bolsa Mexicana de Valores, ¿qué aprendizajes de esas épocas consideras fundamentales para abordar hoy los riesgos legales y regulatorios?
En los 90’s viví el boom bursátil en México, las casas de bolsa eran más grandes que algunos Bancos, fue el inicio de los sistemas modernos de cotización. Como abogado encargado del área de regulación bursátil en la Bolsa Mexicana de Valores fui testigo de la primera Bolsa de Derivados, de la primera Cámara de Compensación tanto de Valores como de Derivados, con sistemas altamente desarrollados de liquidación de operaciones, además del desarrollo de operaciones financieras fuera de bolsa en los mercados OTC que requirió el contar con documentación legal estandarizada de negociación. Todo ese andamiaje, creado sin modelos ni antecedentes, contó con el apoyo de las autoridades y fue pionero en el desarrollo de los mercados financieros internacionales. Este aprendizaje fue esencial para mi incorporación posterior a Deutsche Bank en México, una firma líder en mercados globales y que requería de un Director Jurídico con el perfil antes señalado. Digamos que históricamente estaba en el lugar correcto en el momento correcto.
No obstante el avance logrado, al boom bursátil siguió la crisis financiera de 2008. Considero que tales experiencias no solo me marcaron en lo personal sino a una generación de colegas abogados tanto nacionales como extranjeros. Es importante no solo contar los éxitos sino los momentos de estrés, por eso entendemos lo que las autoridades de mercado persiguen; evitar distorsiones de mercado, eventos de impago y riesgos crediticios. Hoy la situación es diametralmente distinta.
En tu opinión, ¿cuál es el papel del asesor jurídico general en la gestión de riesgos legales y en la protección de la reputación de una institución financiera global?
Transmitir clara, convincente y coherentemente los riesgos legales, debatirlos al interior de la institución y, en su caso, escalar aquellas situaciones que merecen un análisis al más alto nivel, con especial énfasis en la protección de la reputación de la Firma.
¿Cómo ves la interacción y cooperación entre los reguladores financieros de México y Estados Unidos, y qué impacto tiene esto en la operación de bancos multinacionales?
Veo una muy fuerte y saludable interacción entre ambos países que en los momentos cruciales permite abordar los temas de manera más eficiente e integralmente, en especial el combate a la delincuencia organizada, el lavado de dinero y el terrorismo.
Considerando la creciente digitalización del sector financiero, ¿qué nuevos desafíos legales se anticipan para los próximos años en la región?
Considero que la evolución digital continuará creciendo, el reto será acercar los servicios bancarios a un mayor numero de participantes con miras a la reducción del uso del efectivo que permita una mayor transparencia, seguridad operativa y combate a la criminalidad.
¿Qué recomienda a las nuevas generaciones de abogados que aspiran a trabajar en el sector financiero y en roles de asesoría jurídica general?
Una sólida formación basada en la historia personal, anteponiendo el buen nombre y la reputación a la retribución económica. Recomiendo a los jóvenes abogados fijarse objetivos a largo plazo. Mantener una curiosidad intelectual permanente, no solo en cuestiones de especialización jurídica sino en materia cultural e informativa. No conozco grandes abogados que solo sepan de derecho.
No solo se necesitan más competencias técnicas, sino que se requiere cada vez más soft skills, “como la capacidad de pensar de modo imaginativo, de elaborar soluciones creativas para desafíos complejos y de adaptarse a circunstancias cambiantes y a nuevas relaciones” en palabras del Nobel de economía, Edmund S. Phelps.

¿Qué valoras como las cualidades más importantes en un líder legal para navegar la complejidad jurídica y regulatoria actual?
Valoro como cualidad intrínseca del abogado su capacidad para prever situaciones adversas futuras. Un buen general counsel es imaginativo, sabe instintivamente qué puede pasar mal. Advierto recurrentemente un falso dilema entre el abogado de empresa considerado “socio” de las áreas de negocio y el abogado enfocado en evitar a toda costa cualquier riesgo legal. Ambos extremos son riesgosos, uno puede vulnerar la independencia, y el otro, la ausencia de una visión pragmática para lograr rentabilidad. Es importante, en mi opinión, la capacidad para comunicar coherentemente escenarios no previstos y sus consecuencias.
El abogado de empresa debe identificarse con los fines que persiguen las instituciones para las que laboramos, pero eso no debe redundar en perjuicio de la independencia o de nuestra misión como intérpretes de la ley. No concibo un buen abogado de negocios financieros que no prevea los riesgos contenciosos de su actuación, ni concibo un abogado contencioso que no tenga las nociones básicas del negocio que defiende.
Formas parte del Foro Gerencias Legales México 2025, ¿cómo consideras que el mismo puede contribuir al fortalecimiento y la innovación en la gestión jurídica de las empresas en México y Latinoamérica?
Como demócrata considero que el diálogo abierto de los retos que enfrentamos en nuestros países debe generar oportunidades para la reflexión constructiva.
¿De qué va su ponencia? ¿Al cierre de este Foro qué espera?
Gran participación y entusiasmo de los participantes con una visión de optimismo a los distintos problemas planteados.
En pocas palabras
¿Qué es lo más inteligente que te han dicho (y quién lo dijo)?
“You can’t get what you want …till you know what you want” (canción de Joe Jackson).
¿Quién (para bien o para mal) ha sido la persona que más ha influido en tu carrera?
Difícil pregunta, pero pienso que inicialmente fue José Vasconcelos, una mezcla de abogado, historiador, filósofo, y político. En segundo término, mi abuelo, abogado, hombre de ideas claras y firmes. Y en mayor medida un jefe (no abogado) a quien le debo muchísimo, en especial el valor de la integridad y la confianza, y cuyo nombre me gustaría omitir.
¿Un libro?
Imposible pensar en uno solo, pero por el contexto de la entrevista y los retos de México, “El Laberinto de la Soledad” de Octavio Paz.
¿Un deporte?
Tenis
¿Una canción?
Serenade, de Schubert.
¿Si no fueras abogado, serías…?
Tal vez músico, dibujante, docente o … jardinero.
¿Tu comida favorita?
La más simple, sin gluten.
¿Un recuerdo de la infancia?
La casa de mis abuelos en Querétaro.
¿Qué te pone de mal humor?
La ostentación, entre muchas otras formas de exceso.
¿Una clave para el éxito?
No creo mucho en fórmulas, pero tengo apuntada la frase de José Ingenieros: “…a los hombres fuertes les pasa lo que a los papalotes; se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso”.
¿Qué te inspira?
Pienso que lo mismo que a cualquier joven que inició su carrera de abogado; la búsqueda de un país mejor, y dejar un legado.
¿Qué es lo que más disfrutas?
Justo hacer esto que hago ahora, repensar y responder a la entrevista de Líder Legal.