Nuria García Piñeiro cumple casi un año como la primera mujer al frente de la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid. Su mandato tiene un eje claro: convertir Latinoamérica en la prioridad internacional de la Escuela y ofrecer a los abogados de la región una vía de acceso al ordenamiento jurídico español en su contexto europeo, con una formación especializada y directamente aplicable a su ejercicio. Consciente del significado de un nombramiento que espera facilite que otras mujeres vean posible ocupar espacios de responsabilidad en el ámbito académico y jurídico, establece la prioridad con claridad: “me gustaría que esta etapa se valore sobre todo por lo que hayamos conseguido construir”.

Un primer año para evolucionar
Cumple casi un año como la primera mujer al frente de la Escuela de Práctica Jurídica de la Complutense. ¿Qué balance hace de esta primera etapa?
Ha sido un año intenso y muy positivo. Hemos avanzado en líneas que considero fundamentales para el futuro de la Escuela: reforzar nuestra oferta formativa, acercarnos a las necesidades reales de los profesionales y potenciar nuestra proyección internacional, especialmente en Latinoamérica.
Ser la primera mujer al frente de la EPJ de la UCM tiene un significado especial, pero me gustaría que esta etapa se valore sobre todo por lo que hayamos conseguido construir y por nuestra capacidad para preparar la Escuela para los retos de la profesión jurídica actual.
¿Desde qué punto de partida definió las prioridades de esta nueva etapa?
Encontré una institución con una trayectoria extraordinaria, un claustro de primer nivel y una comunidad de antiguos alumnos muy vinculada a la Escuela. Mi planteamiento nunca fue romper con lo anterior, sino evolucionar sobre esa base.
La profesión jurídica ha cambiado y la formación debe acompañar ese cambio. Por eso queremos una Escuela más conectada con el mercado profesional, más abierta internacionalmente y capaz de generar relaciones a largo plazo con alumnos, despachos e instituciones.
Latinoamérica, prioridad estratégica
¿Por qué Latinoamérica ocupa ese lugar prioritario en este momento?
Latinoamérica es un espacio natural para la Escuela. Desde hace años mantenemos relación con algunas de las universidades más prestigiosas de la región en el ámbito del Derecho y, además, nuestros programas presenciales cuentan también con estudiantes procedentes de distintos países latinoamericanos.
Compartimos idioma, una tradición jurídica próxima y un vínculo histórico muy fuerte con España y con la Universidad Complutense de Madrid. Ahora queremos dar un paso más y reforzar estas relaciones, ampliando nuestra presencia y colaboración con el ecosistema jurídico latinoamericano. El conocimiento de otras realidades jurídicas puede contribuir también a ampliar nuestra mirada y a generar vías de entendimiento entre profesionales con experiencias y perspectivas diferentes.
¿Qué buscan hoy los abogados de la región cuando deciden especializarse en España?
Buscan principalmente especialización, aplicación práctica y conexión profesional. Ya no basta con obtener un título: quieren saber qué van a poder aplicar a su ejercicio y qué perspectiva profesional van a adquirir.
Creo que tenemos margen para ofrecer una experiencia más completa, que combine formación rigurosa, práctica y creación de redes profesionales.
Y también una formación que se adapte a las necesidades reales de quienes ejercen. La combinación de formación presencial y telepresencial permite seguir formándose mientras se trabaja y facilita el acceso a la Escuela desde otros lugares.
Asimismo, se invita a visitar y conocer las instalaciones y los recursos de los que dispone la Escuela de Práctica Jurídica en la capital. A disfrutar del contacto directo con profesores y compañeros, del networking y de la experiencia práctica.
Una oferta pensada para quien ejerce
¿Qué está reforzando concretamente la EPJ en su oferta para esos profesionales?
Estamos reforzando una oferta dirigida a profesionales que ya ejercen y buscan una formación especializada y directamente aplicable a su actividad.
A través del Curso General, de los Cursos Avanzados y de la extensa programación académica ofrecemos al profesional latinoamericano la actualización del ordenamiento jurídico español en un contexto europeo.
Pero la apuesta va más allá de los programas formativos. Queremos ofrecer una experiencia que combine el aprendizaje con el contacto con profesionales en ejercicio, el conocimiento del entorno jurídico español y europeo y la posibilidad de ampliar su red profesional. Es por ello por lo que disponemos de un extenso Programa de Enseñanzas.
La oferta de formación jurídica en España para profesionales de la región es amplia. ¿Qué obtiene un abogado latinoamericano en la EPJ que no encontraría en otro programa de perfil similar?
La Escuela de Práctica Jurídica de la UCM ofrece una combinación muy particular: el respaldo de la Universidad Complutense, con más de seis décadas de trayectoria, un enfoque eminentemente práctico y un claustro muy vinculado al ejercicio profesional.
A ello se suma nuestra comunidad de profesores, profesionales y antiguos alumnos, que queremos potenciar como un verdadero activo para quienes llegan desde Latinoamérica. La Escuela no es únicamente un lugar donde se imparten programas de formación; también es un espacio de encuentro en torno al conocimiento jurídico. A través de seminarios, webinars y otras actividades abiertas, profesionales con perfiles e inquietudes diferentes pueden compartir dudas, experiencias y puntos de vista. Este intercambio entre distintas generaciones de juristas también forma parte del aprendizaje.
El criterio jurídico frente a la IA
¿Cómo debería prepararse la formación de los abogados ante la llegada de la inteligencia artificial?
La Escuela está conectada con la evolución real de la profesión y trata de anticiparse a los nuevos retos, desde la inteligencia artificial hasta cuestiones como las herencias digitales o el impacto de las nuevas tecnologías. La IA puede ayudarnos a delegar determinadas tareas, pero hay algo que no podemos delegar: el criterio jurídico. Por eso, la formación debe preparar a los profesionales no solo para utilizar las nuevas herramientas, sino también para analizar, interpretar y tomar decisiones con criterio.
Un puente entre ambos lados del Atlántico
Si la apuesta sale como espera, ¿cómo imagina el vínculo entre la Escuela y el ecosistema jurídico latinoamericano dentro de dos o tres años?
Me gustaría que la Escuela fuera reconocida como una institución de referencia para la formación jurídica especializada entre España y Latinoamérica.
Queremos potenciar y reforzar nuestra relación con universidades y asociaciones profesionales de la región, impulsar colaboraciones y programas conjuntos, favorecer el intercambio de profesores y profesionales y seguir generando espacios de encuentro y formación, como los Cursos de Invierno.
En un mundo cada vez más fragmentado, creemos que la formación y la práctica jurídica también pueden contribuir a tender puentes y fortalecer los vínculos entre profesionales, instituciones y sociedades. En definitiva, construir una comunidad jurídica cada vez más conectada entre ambos lados del Atlántico.
El legado de la primera directora
Como primera mujer en el cargo, ¿qué le gustaría que esta etapa dejara instalado en la Escuela, más allá de los resultados que se puedan medir?
Quiero dejar una Escuela más abierta, internacional y conectada con la realidad profesional, pero fiel a la identidad y al valor de una institución con tanta trayectoria.
Y, en lo personal, espero que mi paso por la dirección sirva para demostrar que se puede liderar desde la cercanía, la escucha y la convicción de que siempre hay margen para avanzar. Si además mi llegada facilita que otras mujeres vean posible ocupar espacios de responsabilidad en el ámbito académico y jurídico, será una satisfacción añadida. Al final, más que dejar una huella personal, me gustaría contribuir a que la Escuela siga creciendo y dejando su propia huella en las próximas generaciones de juristas.
Tras su primer año, Nuria García Piñeiro ha fijado el rumbo de la Escuela de Práctica Jurídica de la UCM: conservar su trayectoria y su enfoque práctico, y abrirla con decisión hacia Latinoamérica y hacia los retos que la tecnología plantea a la profesión. La siguiente etapa se medirá en hechos concretos, con programas conjuntos con universidades y asociaciones de la región, intercambio de profesores y profesionales y espacios de encuentro como los Cursos de Invierno. Si la apuesta prospera, la Escuela aspira a consolidarse como referencia de la formación jurídica especializada entre España y Latinoamérica, con el criterio jurídico como aquello que, en sus palabras, no se puede delegar.