Paolo Guerrero, ¿y el ‘due diligence’?

20 de febrero de 2024 |
Por José Francisco Iturrizaga, socio de Deloitte Legal, líder de la práctica de Corporate and M&A en Perú

Si bien recibir una amenaza extorsiva es una situación que afectará las decisiones de cualquier persona (la cual no se la deseo a nadie), ¿la sola recepción será suficiente para poner fin a una relación contractual?

Así nos referimos al reciente fichaje del capitán de la selección peruana de fútbol, Paolo Guerrero, por el Club Deportivo Universidad César Vallejo (“UCV”) y las recientes declaraciones de Paolo sobre su decisión de poner fin al vínculo contractual, tema muy comentado en Perú.

En términos generales, el due diligence (“DD”) o debida diligencia es la auditoria, investigación y/o análisis que se realiza a una determinada persona (y a los temas asociados a esta), natural o jurídica, a fin de conocer el estado en el que se encuentra. El DD puede ser financiero, fiscal, legal o de otro aspecto especifico; y, la profundidad a revisar es a solicitud del cliente.

Sin embargo, sobre el DD se ha escrito mucho así que no vamos a profundizar en esa materia, no obstante, si es importante mencionar que, luego de realizada la auditoría y obtenido el informe final, vamos a poder identificar los riesgos a los que nos exponemos al momento de contratar.

Sin duda, a mayor inversión, mayor riesgo y, consecuentemente más profundidad en la investigación deberá considerar el contratante diligente.

Los riesgos que una persona asume al momento de contratar, en muchos casos, no solo son los riesgos conocidos sino los que diligentemente pudo conocer.

Si bien el DD está estrechamente relacionado con operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A), financiamientos u operaciones de mercado de capitales, es un proceso que debemos realizar ante cualquier contratación.

Por ejemplo, si voy a alquilar mi departamento, la auditoría que le haré al potencial arrendatario será, principalmente, la de analizar su capacidad de pago revisando, al menos, centrales de riesgo; de la misma manera, si voy a ser contratado por una empresa, podré analizar, entre otras cosas, la reputación de su ambiente laboral.

Evidentemente, nadie quiere contratar una controversia.

El caso de Paolo Guerrero, como muchos deben saber (primera plana en diversos diarios locales, cubierto por todos los medios televisivos y radiales, trending topic en todos los medios sociales y sobremesa de diversos almuerzos, cenas y demás reuniones), se resume en que nuestro primer goleador y capitán de la selección nacional de fútbol firmó un contrato de trabajo con el UCV el cual, posteriormente, solicitó su término debido a las amenazas extorsivas que recibieron miembros de su familia.

Nuestro capitán no es nuevo en este tipo de contrataciones, toda vez que los ha firmado con El Bayern de Múnich (2022 – 2006), Hamburgo (2006 – 2012), Corinthians (2012 – 2015), Flamengo (2015 – 2018), Internacional (2018 – 2021), Avaí Futebol Clube (2022), Racing Club (2023) y Liga Deportiva Universitaria (2023); previamente a firmar por la UCV.

Hoy Paolo Guerrero da a entender a la opinión pública que la causa para poner fin a su contrato con UCV se debe a un caso fortuito o de fuerza mayor.

No voy a analizar la naturaleza jurídica del caso fortuito o de fuerza mayor, pero si voy a precisar los cinco elementos que nuestro ordenamiento legal exige, esto es, que el evento no sea imputable al solicitante, que sea extraordinario, imprevisible, irresistible y que impida el cumplimiento de la obligación correspondiente.

Quizás muchos concordarán que, considerando la inseguridad que reflejan nuestros medios de comunicación locales peruanos, una amenaza extorsiva era previsible. En todos los casos, ese es un debate que generará un gran espacio de discusión y que, finalmente, sentará un precedente interesante en el derecho deportivo nacional e internacional.

Sin embargo, si Paolo Guerrero hubiese realizado el DD correspondiente y hubiese identificado que la situación que se ha presentado podría ocurrir, hubiese podido tomar una mejor decisión, esto es, incluir una cláusula de salida ante esta situación sin responsabilidad a su cargo, solicitar una contraprestación mayor y asumir el riesgo o, simplemente, no firmar contrato con UCV.

Adicionalmente, si Paolo Guerrero confirma lo que viene dando a entender a la opinión pública respecto del caso fortuito o de fuerza mayor que le impide cumplir con sus obligaciones contractuales, pues haber realizado el DD diligentemente y no haber identificado un riesgo respecto de la seguridad y criminalidad, sin duda, fortalecería su posición.

Hasta el cierre de este artículo, nuestro capitán no ha comentado nada sobre la realización de algún tipo de DD al respecto y, siendo él experimentado en este tipo de contrataciones, corresponde preguntarnos: Paolo, ¿y el DD?