En el mercado jurídico español se habla de consolidación, de inteligencia artificial y de presión regulatoria. Mario Alonso prefiere hablar de coherencia.
Al frente de Auren, impulsa una etapa de crecimiento acelerado tras la entrada de Waterland, con el objetivo de alcanzar los 200 millones de euros en los próximos dos años. Pero en su discurso no hay triunfalismo ni consignas tecnológicas. Hay método. La inteligencia artificial no es un eslogan, sino una herramienta supervisada. El modelo 360º no es una etiqueta comercial, sino una forma de coordinar talento. Y el liderazgo, insiste, no consiste en ocupar espacio, sino en sostener cultura.
En esta conversación, que forma parte del especial Líderes 2026: visión y retos de los despachos españoles, explica cómo quiere que Auren compita en un entorno más sofisticado sin perder lo que considera su mayor activo: la identidad del proyecto y las personas que lo hacen posible.

Inteligencia artificial: automatizar con criterio
La integración de IA en Auren no se plantea como sustitución, sino como optimización.
“Nuestra prioridad es incorporar soluciones de inteligencia artificial que hayan demostrado eficiencia y robustez, tras una evaluación rigurosa de las opciones disponibles en el mercado”.
La firma ha incorporado perfiles técnicos especializados en el desarrollo de agentes basados en IA y colabora con proveedores de asistentes legales inteligentes capaces de agilizar el análisis normativo y jurisprudencial. Pero el elemento diferenciador no es la herramienta, sino el control.
“Todos los procesos cuentan con la debida supervisión por parte de nuestros profesionales, de tal forma que se garantiza la calidad de los resultados”.
La apuesta es clara: liberar tiempo de tareas repetitivas para concentrarlo en análisis estratégico y acompañamiento al cliente. “La tecnología debe complementar el criterio experto y reforzar la calidad del servicio”.
En un mercado donde la IA se convierte en promesa de eficiencia, Alonso introduce una línea roja: ética, transparencia y cumplimiento normativo en el uso de datos y algoritmos.
El modelo 360º: integración real o no es nada
Auren compite como firma multidisciplinar. Legal, fiscal, auditoría, consultoría y corporate bajo una misma estructura. Pero Alonso insiste en que el valor no está en la coexistencia de áreas, sino en su coordinación.
“La propuesta de valor 360° de Auren se basa en ofrecer una visión integral y coordinada de servicios profesionales”.
El cliente no busca compartimentos estancos, sino una lectura estratégica única. Esa integración, además, se convierte en un escudo frente a la presión de honorarios.
“La automatización de procesos es clave para resistir la presión de precios en un mercado cada vez más competitivo”. La eficiencia ya no es una opción. Es una condición de supervivencia.
Waterland y la nueva escala
El último ejercicio ha sido decisivo. La incorporación de Waterland ha fortalecido la estructura financiera y ha acelerado la ambición.
“Nos ha situado en una posición estratégica dentro del sector, ha impulsado nuestra capacidad de crecimiento y ha reforzado nuestro posicionamiento de marca”.
Auren trabaja actualmente en más de 50 operaciones corporativas en distintas divisiones y ciudades. La previsión es cerrar entre un 20 % y un 30 % de estas integraciones para alcanzar el objetivo de facturar 200 millones de euros en los próximos dos años.
Pero el mensaje vuelve a ser prudente.
“La idea no es crecer sin una estrategia previa, sino hacerlo de manera sostenible, inteligente y alineada con nuestro modelo”.
En un mercado donde el tamaño puede convertirse en fin en sí mismo, Alonso insiste en que la estructura debe sostener la cultura.
2026: más regulación, más sofisticación
El escenario que anticipa es exigente. “Prevemos una mayor presión regulatoria y una creciente complejidad normativa, tanto a nivel nacional como europeo”.
Esa complejidad afectará especialmente a fiscalidad, inversión extranjera, ciberseguridad y regulación tecnológica. Las áreas que concentrarán mayor actividad serán reestructuraciones y concursos -impulsadas por vencimientos financieros-, M&A -favorecido por concentración e inversión extranjera- y urbanismo e inmobiliario -ligado a ayudas públicas y promoción institucional-.
“El derecho tecnológico tendrá un papel relevante para garantizar cumplimiento y acompañar la innovación”.
El despacho ya refuerza equipos en estas áreas para anticiparse a la demanda.
Talento: autonomía y responsabilidad
La retención de talento joven no se plantea solo desde la marca o la retribución. Alonso habla de entorno. “El foco no está en las horas trabajadas, sino en los resultados, el impacto y el valor aportado”.
Teletrabajo estructural, horarios flexibles, delegación efectiva y formación en inteligencia artificial forman parte de la estrategia. Pero hay una condición no negociable.
“Buscamos abogados técnicamente solventes, sí, pero también buenas personas, con ética, sentido de la responsabilidad y capacidad de trabajar de forma colaborativa”.
Para él, la excelencia profesional ya no es solo técnica. Es también humana.

Liderar sin ruido
Cuando se le pregunta por liderazgo, no menciona jerarquía ni poder. Dice que “un buen líder no busca protagonismo, sino crear contextos en los que otros puedan crecer”.
Habla de escucha, coherencia, empatía y ejemplo. En su visión, la cultura es el verdadero activo diferenciador. Sin cultura, el crecimiento es frágil.
“Los resultados llegan cuando se ponen las personas en el centro y se construye un proyecto compartido, sólido y con propósito”.
En 2026, el mercado jurídico español será más tecnológico, más competitivo y más regulado.
Mario Alonso no plantea una revolución ruidosa. Plantea una evolución disciplinada. Automatizar para pensar mejor. Integrar para asesorar con mayor profundidad. Crecer sin perder identidad.
En un sector donde el tamaño impresiona y la tecnología deslumbra, su apuesta es menos espectacular y más exigente: coherencia estratégica y liderazgo cultural como base del crecimiento.
Y quizá, en un mercado cada vez más sofisticado, esa sea la verdadera ventaja competitiva.