Por Heidi Maldonado
En un contexto internacional marcado por reformas tributarias, tensiones arancelarias y el avance acelerado de la inteligencia artificial, Paraguay se posiciona como un destino atractivo para la inversión gracias a su estabilidad fiscal, incentivos competitivos y energía renovable de bajo costo. Mientras la región se adapta a nuevas reglas globales como el Pilar Dos de la OCDE y enfrenta la incertidumbre de la política comercial estadounidense, el país apuesta por mantener impuestos bajos, atraer capital extranjero y aprovechar su ubicación estratégica y regímenes especiales para consolidarse como un hub productivo y logístico en Sudamérica.
Sobre estos temas conversé con Luis Carísimo, responsable del Departamento Tributario de la firma Altra Legal.
¿Qué tendencias principales anticipa darán forma al panorama tributario en 2025?
A nivel global creo que debemos estar atentos a las siguientes decisiones que se tomen desde Europa y USA respecto al Pilar Dos. Estados Unidos se desmarcó hace pocos meses de la tasa mínima global de la OCDE y dejó en suspenso la “coherencia” general del Pilar Dos, mientras que la Unión Europea sí busca avanzar en este terreno. Si bien el Pilar Dos todavía puede resultar bastante inocuo para el Paraguay, sí puede afectar en mayor medida a las multinacionales radicadas en grandes economías regionales como Argentina, Brasil o México.
En el plano regional, Brasil arranca en 2026 una reforma tributaria que se extenderá hasta 2033, y Argentina ya anunció su propio proyecto de reforma para dinamizar la economía. En un contexto donde Paraguay comparte fronteras —y dependencias comerciales— con estas potencias, será clave saber capitalizar los beneficios que estos cambios traigan y prepararnos para eventuales externalidades negativas.
Finalmente, un punto inevitable: la adopción de la inteligencia artificial y de nuevas tecnologías por parte de las administraciones tributarias. Somos testigos cómo avanzan, en el cruce de datos provenientes de facturación electrónica, sistemas bancarios y declaraciones impositivas para aumentar la recaudación fiscal. Como ejemplo, los años 2025 y 2026 van a ser clave para la facturación electrónica en Paraguay
“El gobierno paraguayo es muy claro en su postura de no aumentar impuestos. La prioridad hoy pasa por atraer inversiones, fomentar la transferencia de tecnología al país y generar empleo joven”
¿Prevé cambios regulatorios en la actividad tributaria en el Paraguay dadas las condiciones actuales?
El gobierno paraguayo es muy claro en su postura de no aumentar impuestos. La prioridad hoy pasa por atraer inversiones, fomentar la transferencia de tecnología al país y generar empleo joven. Esta estrategia no solo se sostiene en el discurso: en 2024, Paraguay alcanzó el grado de inversión según la calificadora de riesgos Moody’s, lo cual refleja la política fiscal prudente y coherente, como también la adaptación de Paraguay a estándares internacionales en materia tributaria, intercambio de información y adopción de leyes antilavado.
Paraguay cuenta con un sistema tributario competitivo, basado en la tríada del 10%-10%-10% (renta corporativa, renta personal e IVA), además de regímenes especiales como la Ley 60/90, la de maquila y la de zonas francas. Estos programas siguen atrayendo capital y generando exportaciones récord año tras año, y todo indica que el gobierno continuará la promoción nacional e internacional de estos beneficios para lograr mayor inyección de capital en los sectores industriales, de servicios y de exportación.
“Nuestra mejor protección ante las decisiones externas es la misma que nos dio el grado de inversión: estabilidad, competitividad y visión a largo plazo”
¿De qué manera incidirá el tema de los aranceles de Trump y cómo impactarán en la balanza comercial tanto del Paraguay como en la región?
Tras las últimas declaraciones de Trump, respecto a la suspensión de la aplicación de aranceles, actualmente estamos atravesando una incertidumbre relativa a la efectiva aplicación de estos aranceles y su eventual continuidad en el tiempo.
Por otro lado, el arancel del 10% previsto para el Paraguay, que exporta principalmente carne y otros alimentos industrializados al mercado norteamericano, sí representará un costo adicional que puede comerse márgenes ya estrechos, sobre todo si Brasil o Argentina redirigen excedentes a la región y deprimen los precios paraguayos. Una vez más, tendremos que analizar qué aranceles serán impuestos a estos países vecinos para entender mejor el impacto en nuestras exportaciones.
Del lado de las importaciones, nuestro país no anunció retaliaciones arancelarias a Estados Unidos, por lo que no se esperan medidas arancelarias a nuestras exportaciones. El resultado probable es una balanza comercial más ajustada y una mayor incertidumbre en los precios de exportación de nuestros commodities locales, especialmente hacia EE.UU.
¿Qué herramientas se tienen para aminorar el impacto y hacer frente a la reforma fiscal impulsada por el Gobierno de Estados Unidos?
Nuestra mejor protección ante las decisiones externas es la misma que nos dio el grado de inversión: estabilidad, competitividad y visión a largo plazo.
Contamos con 100% de energía renovable e hidroeléctrica, una de las más baratas de la región (USD 0,04-0,06/kWh), ideal para industrias electro-intensivas con cero emisiones en origen.
A eso se suma que el Paraguay ofrece un régimen laboral muy adecuado para atraer inversores extranjeros. Sueldos mínimos muy competitivos a nivel regional, mano de obra joven y cualificada, baja o casi nula sindicalización e incentivos tributarios que premian la inversión productiva y la generación de empleos para los paraguayos.
Nuestra ubicación estratégica, en el centro de Sudamérica, y el avance de la Ruta Bioceánica, que comunicará el Atlántico y el Pacífico, hacen de Paraguay un interesante destino al abrir nuevas rutas logísticas para insertarnos mejor en las cadenas de suministro regionales.
Por último, si los aranceles de EE.UU. se mantienen en el tiempo, Paraguay podría convertirse en un hub alternativo para exportar hacia ese mercado, siempre y cuando las condiciones fiscales y comerciales se mantengan estables.
“Paraguay ofrece un régimen laboral muy adecuado para atraer inversores extranjeros: sueldos mínimos competitivos, mano de obra joven y cualificada, baja sindicalización e incentivos tributarios”
¿2025 será un año crucial para el entorno regulatorio en Latinoamérica?
Sin dudas. Hay tres variables importantes que confluyen en este año: las nuevas reglas del juego global dictadas por la OCDE y apoyadas por la Unión Europea, la presión fiscal interna y el potencial proteccionismo arancelario de EE.UU.
Primero, los países de la región están comenzando a ajustar sus regímenes fiscales frente a las exigencias del Pilar Dos de la OCDE, como ya lo hemos mencionado, que impone un impuesto mínimo global del 15% a multinacionales. Esto obliga a repensar los incentivos fiscales y estructuras de atracción de inversiones que ya no serán viables o competitivas en el nuevo mapa tributario internacional.
Luego, los gobiernos enfrentan crecientes presiones fiscales internas: la informalidad, la baja recaudación y los reclamos sociales. Esto empuja reformas que combinan mayor control a través de tecnología e inteligencia artificial aplicadas a la fiscalización, con esquemas más simples y amigables para achicar la economía informal y atraer capitales.
Y tercero, el factor de incertidumbre proveniente de EE.UU. La agenda arancelaria genera alertas con respecto a la logística y en países agroexportadores. Además, si se implementan nuevos aranceles o medidas unilaterales contra China, muchas empresas podrían acelerar su estrategia de nearshoring en América Latina. Esto abre una ventana de oportunidades, pero también exige seguridad jurídica asociada con regímenes fiscales competitivos y sostenibles.
“El reciente convenio firmado con España puede representar una interesante plataforma para abrirnos al mercado europeo y reducir costos en el comercio internacional y de servicios”

¿Qué oportunidades vislumbra para los inversores que deseen generar negocio dentro del Paraguay desde el punto de vista tributario?
Paraguay está encaminado a seguir aumentando el aprovechamiento de nuestros incentivos locales. Las industrias nacionales o extranjeras, que tercericen partes de un proceso productivo o presten servicios en Paraguay para el exterior bajo el programa de maquila, tributan un impuesto único del 1% sobre el valor agregado en Paraguay, y pueden importar insumos libres de aranceles, compensando parte del recargo al entrar luego a Estados Unidos.
Los proyectos de inversión amparados bajo la Ley 60/90 siguen gozando de exoneraciones de IVA en importaciones, exoneraciones de impuestos al pago de intereses por financiación y de impuestos a dividendos durante años claves, lo que ayuda a mantener la tasa efectiva por debajo del umbral que gatilla ajustes en el exterior.
Además, los convenios para evitar la doble imposición (con España, Chile, Uruguay, Taiwán, Emiratos Árabes Unidos y Qatar) permiten estructurar inversiones y repatriar utilidades con tasas preferenciales, en muchos casos incluso inferiores a las que ofrecen países europeos tradicionales. El reciente convenio firmado con España puede representar una interesante plataforma para abrirnos al mercado europeo y reducir costos en el comercio internacional y de servicios.
Considero que todos estos elementos configuran un entorno especialmente favorable para empresas que busquen eficiencia fiscal sin sacrificar seguridad jurídica.
