En el derecho de los negocios hay despachos que ejecutan operaciones y otros que participan en las decisiones que las preceden. David Devesa quiso construir su firma en ese segundo espacio.
Cuando fundó el despacho hace casi dos décadas, tenía claro que el papel del abogado no podía limitarse a interpretar normas o ejecutar estructuras jurídicas. El verdadero valor del asesoramiento legal, pensaba, estaba en comprender la lógica empresarial, el patrimonio y las personas que hay detrás de cada decisión relevante.
Con el tiempo, esa idea se ha convertido en el eje de la firma. Hoy Devesa acompaña a empresarios, familias patrimoniales y fondos de inversión en decisiones donde el derecho es solo una parte de la ecuación. La otra, la más determinante, es entender el contexto económico, humano y estratégico en el que esas decisiones se producen.
El derecho como lectura estratégica de la empresa
David Devesa evita explicar el posicionamiento de su firma a partir de especialidades jurídicas concretas. Aunque el despacho trabaja en ámbitos como M&A, fiscalidad empresarial, mercados de capitales o litigios complejos, su identidad no se construye alrededor de una práctica determinada, sino de una forma particular de abordar el asesoramiento.
“Nuestro diferencial no está en una especialidad aislada, sino en la capacidad de entender el contexto humano, económico y estratégico detrás de cada decisión jurídica”, afirma.
Desde su punto de vista, el derecho empresarial no puede entenderse como una disciplina puramente técnica. Cada operación corporativa, cada conflicto societario o cada decisión patrimonial responde a una lógica más amplia en la que confluyen intereses empresariales, dinámicas familiares y objetivos de largo plazo.
Por eso, explica, muchas de las conversaciones con los clientes empiezan antes de que exista una pregunta jurídica concreta. A menudo se trata de decisiones empresariales en proceso: la venta de una compañía, la entrada de un inversor, la estructuración de un patrimonio o la gestión de un conflicto dentro de una empresa familiar.
“Cuando una compañía se plantea salir a bolsa, cuando una family office quiere estructurar una SOCIMI o un fondo, o cuando aparece un litigio complejo, el derecho deja de ser un trámite. Se convierte en una herramienta estratégica”.
Madrid como punto de inflexión
La apertura de la oficina de Madrid en 2021 marcó uno de los momentos decisivos en la evolución del despacho. Sin embargo, Devesa insiste en que la decisión no respondió a una lógica de expansión territorial convencional.
“Madrid no fue una apuesta de crecimiento cuantitativo, sino de salto cualitativo y natural”.
En aquel momento, el despacho ya estaba participando en operaciones cada vez más vinculadas a fondos de inversión, estructuras patrimoniales complejas y mercados de capitales. Estar presentes en la capital permitía situarse más cerca de los centros de decisión financiera y de los actores que participan en ese tipo de operaciones.
Cuatro años después, el impacto de esa decisión se refleja tanto en la actividad como en el posicionamiento del despacho. La firma ha ampliado su presencia en todo el territorio nacional y ha comenzado a asesorar también operaciones con dimensión internacional.
“Sin Madrid no podría entenderse que hoy operáramos en toda España y que hayamos empezado a asesorar también en clave internacional”.
Pero el cambio no ha sido únicamente geográfico. La presencia en la capital ha tenido también un efecto reputacional dentro del mercado jurídico. Según explica Devesa, el despacho ha pasado a participar en decisiones y operaciones de mayor complejidad.
“Hoy se nos percibe como un despacho de confianza para decisiones relevantes, no solo para ejecuciones técnicas”.
Entre la empresa familiar y el capital inversor
Uno de los rasgos que mejor define la identidad de la firma es el eje territorial que articula su actividad: Madrid y la Comunidad Valenciana. Dos entornos empresariales distintos que, combinados, han terminado configurando el perfil del despacho.
Madrid concentra buena parte del músculo financiero e institucional del país. La Comunidad Valenciana, por su parte, mantiene un tejido empresarial profundamente ligado a la industria, la empresa familiar y el emprendimiento. “Ese eje nos conecta con dos realidades complementarias: el músculo financiero de Madrid y la energía empresarial e industrial de la Comunidad Valenciana”.
La combinación de ambos entornos ha configurado también el perfil de cliente con el que trabaja la firma: empresarios, fundadores, familias patrimoniales y fondos de inversión que toman decisiones con una visión de largo plazo.
En ese contexto, el despacho participa habitualmente en operaciones de M&A en el middle market español, asesoramiento tributario para empresas y grandes patrimonios, operaciones en mercados de capitales o litigios empresariales complejos. Sin embargo, Devesa insiste en que el verdadero diferencial no está en la especialización técnica. “El diferencial está en la capacidad de leer el conjunto”.
Derecho, patrimonio y cultura
Dentro de esa visión amplia del asesoramiento jurídico, la relación del despacho con el mundo del arte se ha convertido en uno de los rasgos más singulares de su identidad. La participación en ferias como Art Madrid y la creación de una colección corporativa reflejan una conexión que, según explica Devesa, forma parte del ADN fundacional de la firma.
“La creatividad, la curiosidad y el atreverse a superar los límites de lo aparente están en el origen de Devesa”.
Más allá del componente cultural, el arte se está convirtiendo también en un ámbito jurídico cada vez más relevante para familias empresarias y grandes patrimonios. La fiscalidad de las obras, su movilidad internacional, la planificación sucesoria de colecciones o la creación de estructuras fundacionales son cuestiones que requieren un asesoramiento cada vez más especializado. “El arte ha dejado de ser solo emoción o inversión; es patrimonio, legado e identidad”.
Impacto social, tecnología y liderazgo
La identidad del despacho también se refleja en su aproximación al impacto social. La adhesión a Ashoka, la mayor red global de emprendimiento social, responde a la voluntad de orientar la responsabilidad social corporativa hacia iniciativas con vocación transformadora. “No se trata de aliviar consecuencias, sino de atacar causas”, afirma.
Desde su perspectiva, el emprendimiento social aporta aprendizajes relevantes al mundo empresarial: liderar con propósito, innovar en contextos de escasez y construir proyectos sostenibles.
Al mismo tiempo, el sector legal atraviesa una transformación impulsada por la tecnología. La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano en muchos despachos, especialmente en tareas de análisis o revisión documental.
“La IA ya nos facilita mucho trabajo, especialmente en tareas repetitivas”, reconoce Devesa. Sin embargo, considera que su impacto en el asesoramiento jurídico más complejo todavía está evolucionando. “Queda aún camino para que sea verdaderamente fiable en servicios jurídicos de mayor valor”.

Construir una firma con identidad
Después de casi dos décadas construyendo la firma, Devesa sigue definiendo su papel dentro del sector de una manera particular.
“Siempre me he considerado más un empresario del sector legal que un abogado”.
Esa mirada ha marcado la forma en que dirige el despacho: como una organización con propósito, valores compartidos y una cultura interna basada en el compañerismo, la excelencia y la ética profesional.
Con el paso del tiempo, también ha cambiado su propia definición de éxito. “El éxito es poder compartir tu tiempo con personas que te suman valor y a las que aprecias”.
De cara al futuro, su objetivo es consolidar a Devesa como una firma de referencia nacional con proyección internacional para quienes toman decisiones relevantes en el ámbito empresarial y patrimonial.
Pero si pudiera volver atrás y dar un consejo al David Devesa que fundó el despacho, la reflexión sería clara.
“Define pronto qué tipo de firma no quieres ser y actúa en consecuencia”.
Porque, en su opinión, la estrategia empresarial no siempre consiste en crecer más rápido que los demás. A largo plazo, explica, la verdadera ventaja competitiva suele encontrarse en otro lugar: en la capacidad de mantener una identidad clara.
“A veces la estrategia también consiste en saber decir que no. Las firmas, como las personas, también se definen por lo que deciden no ser”.