¿Arma de doble filo? 63 % de los abogados dice usar IA, 57 % de ellos usa ChatGPT como herramienta principal

La transparencia en los procesos decisionales de la IA es esencial para generar confianza, la supervisión humana no debe ser subestimada y cumplir con las normativas de protección de datos, estándares éticos y seguridad de la información es indispensable
22 de abril de 2024 |
Por Andrés Jara, CEO y fundador de Alster

Es un hecho. La integración de la inteligencia artificial generativa (IAGen) en la práctica jurídica es vox populi, además, parece haber marcado un punto de inflexión en la adopción tecnológica dentro del ejercicio profesional. Como todo movimiento telúrico, algunos están más preparados para la emergencia y lo abordan con inteligencia, otros sucumben ante la ansiedad o el sentido de supervivencia.

Surgen muchas preguntas más que respuestas, pero la pregunta más evidente es: de aquellos que lo están integrando, ¿todos están tomando los resguardos necesarios?

Y es que al menos los beneficios que nos promete parecen ser incalculables: Su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, identificar patrones y generar documentos legales genera ahorro de tiempo y aumenta la eficiencia. Sin embargo, la relevancia no solo reside en la eficiencia operativa, sino también en cómo redefine el rol del abogado, enfocándose más en la estrategia y el juicio crítico para el cuál ha sido entrenado.

La transparencia en los algoritmos y los procesos decisionales de la IA son esenciales para generar confianza, pero más influye aún la supervisión humana como un factor que no debe ser subestimado, pues es con ello que se asegura que las recomendaciones sean coherentes con los marcos legales y éticos exigidos.

En marzo se dieron a conocer los resultados de un estudio extenso sobre adopción, implementación y uso de IA en el ámbito legal en América Latina, que fue realizada por la UBA IALAB -con la colaboración de Global Tech Hub, Alfaro Abogados y Thomson Reuters Argentina-, y donde se expuso sobre el estado de adopción digital legal en América Latina.

Según el sondeo, el 63 % de los encuestados asegura usar IA. El 31 % de los que sí la usan, reconoce emplear IA en la redacción de documentos legales.

Los resultados reflejan una adopción significativa, lo cual es alentador. El uso de IA en la redacción de documentos legales y en otros aspectos del trabajo legal demuestra la creciente confianza en estas tecnologías, pero también uno de los usos más obvios que puede darse a la misma.

ChatGPT, la herramienta más usada

El sondeo también reveló que, al momento de ser consultados respecto a las herramientas más utilizadas en la práctica legal, el 57 % de los encuestados admitió usar ChatGPT, el 22 % Microsoft Copilot y el 21 %, Gemini.

Mi recomendación es explorar y adaptar aquellas herramientas que mejor se alineen con las necesidades específicas de cada práctica legal, pero, sobre todo, el estudiar en detalle qué tan enfocado está el diseño del funcionamiento y características hacia el abogado y su quehacer diario. No todo lo que existe es hoy útil o recomendable para un abogado.

Hasta ahí todo bien, pero siendo ChatGPT la más usada ¿es la herramienta indicada para el abogado?

La invitación a los equipos legales es entender ¿cómo me preparo para esta realidad? Ya sabemos que muchos la están usando. ¿Qué resguardos estamos tomando? ¿Hemos diseñado una política para el uso correcto de la IA? ¿Hemos chequeado o verificado qué tipo de información y datos se están compartiendo? La invitación es a hacernos responsables de introducir estas soluciones en nuestro día a día.

El desafío de adoptar IAGen

En un reciente estudio efectuado por Goldman Sachs, se estimó que el 44 % del trabajo legal puede ser automatizado mediante inteligencia artificial generativa y se informó que el 73 % de los abogados encuestados esperaban tener integradas herramientas de IAGen en su trabajo, pero una misma proporción no sabe aún cómo hacerlo.

Para facilitar la transición hacia una práctica jurídica enriquecida con tecnología, se deben considerar ciertas recomendaciones. La formación y actualización constante en tecnologías emergentes deben ser una prioridad para los profesionales legales, asegurando una comprensión profunda de las herramientas que utilizan. Implementar prácticas de gestión de riesgos tecnológicos ayudará a minimizar vulnerabilidades. Además, es importante fomentar una cultura de innovación dentro de las organizaciones legales, incentivando la experimentación y la adaptación a nuevas herramientas.

Respecto a los principales desafíos para el sector legal en 2024, en relación con la adopción de herramientas de IAGen, la brecha de habilidades tecnológicas entre los profesionales es uno de los principales, seguido de cerca por la necesidad de establecer marcos éticos y regulatorios claros para el uso de IA, y el aprendizaje sobre la gestión de la privacidad y seguridad de los datos. “Es fundamental superar la resistencia al cambio y fomentar una cultura de innovación y adaptabilidad dentro de los equipos legales.