Breno Bassoli, Matheus Fornazari, Lucilene Prado e Irina Santarossa dejaron FM/Derraik Advogados para fundar Prado, Santarossa, un despacho boutique en São Paulo enfocado en derecho tributario, con líneas adicionales en tercer sector e inmobiliario. Los cuatro socios llevan más de una década trabajando juntos, y esa continuidad es, según Prado, la base de la identidad del despacho: “el derecho genera valor cuando se convierte en herramienta de dirección”, señaló la socia.
La firma apunta especialmente a empresas extranjeras que buscan entrar o expandirse en el mercado brasileño. Santarossa explica que la solidez del equipo viene de haber pasado por departamentos jurídicos de grandes empresas, auditorías, escritorios multidisciplinarios y consejos de administración -una base que, dice, “nos permite mirar la cuestión jurídica y los efectos que produce en el negocio”.
Fornazari plantea el rol del despacho en términos concretos: “nuestro papel es transformar complejidad en dirección clara, con precisión, responsabilidad y sentido de realidad”. Bassoli, por su parte, pone el acento en la relación de largo plazo con el cliente, describiendo al equipo como “una extensión independiente del cliente”, cercana y presente en el día a día.
Prado llega con más de tres décadas de trayectoria, que incluyen su paso como directora jurídica de Alpargatas y de Natura, además de su rol como profesora y consejera de administración. Santarossa suma casi 20 años en derecho empresarial y tributario, con formación financiera por el Insper. Bassoli concentra su carrera en consultoría tributaria vinculada a la reforma fiscal brasileña, mientras que Fornazari aporta más de una década en consultoría y contencioso tributario, con paso por Big Four.