ENTREVISTA

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ENTREVISTA

Mafalda Barreto, de Gómez-Acebo & Pombo: “Los clientes ya no buscan solo abogados, buscan socios estratégicos”

Carlos Valenciano, de Ericsson: “El abogado de empresa tiene que dejar el absolutismo técnico para incidir de verdad en el negocio”

Desde México, el Head of Legal Latam North & Caribbean de Ericsson defiende un liderazgo legal que combina curiosidad, anticipación estratégica y juicio ético. Una conversación sobre tecnología, región y el futuro del abogado de empresa en un contexto de automatización acelerada
Por Heidi Maldonado

Hay trayectorias que se explican por los cargos y otras que se entienden mejor a partir de las decisiones incómodas que las atraviesan. La de Carlos Valenciano pertenece claramente a este segundo grupo. Dejar una carrera sólida en firma, mudarse de país, asumir industrias desconocidas y operar en mercados complejos no fue un plan lineal, sino la consecuencia natural de una inquietud persistente: la necesidad de entender el Derecho desde dentro del negocio.

Hoy, para Voces del Derecho: diálogo con socios y general counsel de América Latina, conversamos con el Head of Legal Latam North & Caribbean de Ericsson, lidera desde México una función jurídica regional que abarca más de 20 jurisdicciones. Su visión es clara y poco complaciente con la profesión: el abogado de empresa ya no puede refugiarse en el tecnicismo ni limitarse a controlar riesgos. Tiene que anticipar, comprender la tecnología y asumir responsabilidad estratégica. En definitiva, tiene que aceptar que el Derecho solo sigue siendo relevante si dialoga con la realidad operativa.

La curiosidad como motor de carrera

Cuando mira su trayectoria con perspectiva, Valenciano no identifica una decisión concreta como punto de inflexión, sino una actitud que se repite. “Más que una decisión, una actitud ha sido transversal a mi carrera profesional: la curiosidad”, explica. Una curiosidad que opera en dos planos: “por un lado, intuir la oportunidad que se esconde tras la incertidumbre y, por otro, interesarme no solo en cómo funcionan las cosas, sino en cómo optimizarlas”.

Esa forma de mirar lo llevó a abandonar una carrera satisfactoria en firma para asumir la dirección legal regional de una compañía en una industria completamente nueva y, más adelante, a mudarse a Rumanía para ejecutar una adquisición compleja mientras dirigía los asuntos legales de los Balcanes. Experiencias que, desde el empirismo, terminaron de moldear su criterio profesional. “Como abogados de empresa, abandonamos la comodidad del absolutismo técnico para adaptarnos a la compleja multidimensionalidad de la operación comercial”, afirma.

No se trata solo de entender el marco jurídico. “No basta con interiorizar el giro de la compañía y su ecosistema; hay que conocer a detalle los bienes y productos que ofrece”, insiste. De ahí su definición del área legal como “un catalizador, y no solo un contralor, del negocio”. En un entorno tecnológico, ese enfoque ha tenido un efecto inevitable sobre su propia identidad profesional:

“Creo, sin pena, que cada día soy un poco más ingeniero y tanto menos abogado”.

El salto al negocio y la idea de misión

La  inquietud por ir más allá del encargo puntual empezó incluso antes de su etapa in-house. Desde el Derecho Financiero, su trabajo en firma era eminentemente transaccional. “Intervenía de forma casi quirúrgica para atender una necesidad puntual, una adquisición, un financiamiento, una reestructuración, sin conocer realmente el trasfondo de la compañía”, recuerda.

Ese vacío, el “¿qué habrá pasado después?”, fue empujándolo a involucrarse cada vez más en los aspectos comerciales y operativos de los clientes, hasta que el salto resultó inevitable. En Ericsson encontró algo que terminó de redefinir su manera de entender el rol legal. “Compartir con miles de colegas alrededor del mundo la visión de una conectividad ilimitada como precursora de una transformación digital global sostenible es algo extraordinario”, afirma.

Para un abogado latinoamericano, añade, ese propósito cobra una dimensión especial. “Ver esta tecnología aplicada a la educación remota, a la mejora de cosechas o a la gestión de infraestructura es emocionante”. Ahí, dice, “dejas de verte como abogado o como parte del negocio para sentirte parte de una misión global”.

Latinoamérica: velocidad, complejidad y criterio

Asesorar a Ericsson en todos los países de América Latina le ha dado una perspectiva difícil de adquirir desde otros mercados. Si bien las diferencias políticas, económicas y regulatorias no son exclusivas de la región, aquí los cambios se producen con una velocidad particular. “El abogado de empresa latinoamericano no puede refugiarse en la torre de marfil del tecnicismo jurídico”, sostiene.

Gestionar una función legal regional en más de 20 territorios implica un equilibrio delicado. “Una harmonización superficial puede resultar en incumplimientos legales, mientras que un enfoque localista excesivamente riguroso puede volver exorbitante la actividad comercial”, advierte. En ese contexto, la visión estratégica del director legal regional resulta decisiva: identificar elementos comunes, centralizar su monitoreo y priorizar riesgos según “su inminencia, recurrencia y la severidad de sus consecuencias”.

Anticipación, riesgo y creación de valor

Para Valenciano, el valor del área legal ya no se juega únicamente en el control del riesgo. “En mi visión, el control del riesgo comienza, ex ante, desde la anticipación estratégica”, afirma. La función jurídica no solo identifica amenazas, sino también oportunidades, eficiencias y estrategias de crecimiento.

“El valor del área legal está hoy no solo en el estrado o en la mesa de negociación, sino también en el war room”.

La tecnología y la inteligencia artificial han acelerado este cambio. Automatizar contratos, debidas diligencias o consultas recurrentes permite hoy hacer en segundos lo que antes tomaba días a equipos enteros. Pero el impacto va más allá de la eficiencia. “La inteligencia artificial puede utilizarse incluso con fines predictivos para anticipar tendencias, detectar patrones y generar escenarios”, explica. Junto con ello, emerge una responsabilidad ineludible: “ser árbitro de su uso ético, aun cuando su regulación sea apenas incipiente”.

Liderar equipos y redefinir el talento legal

Dirigir equipos distribuidos en estructuras matriciales ha sido uno de sus mayores aprendizajes como líder. Mantener cohesión, motivación y estándar común exige fomentar comunicación abierta, confianza y colaboración. No se trata de homogeneizar enfoques, sino de integrar diversidad de capacidades y perspectivas.

Las cualidades que busca en los abogados de su equipo, curiosidad, pensamiento crítico, visión estratégica, capacidad de síntesis, son en gran medida atemporales. Sin embargo, frente a la expansión de la inteligencia artificial, adquieren una dimensión distinta. “No se trata de ser simplemente el ‘human-in-the-loop’”, señala, “sino de asumir el juicio ético, lo estratégico y lo relacional”. La tecnología, en su visión, liberará progresivamente al abogado de lo transaccional para devolverlo a su esencia: atender el llamado a auxiliar.

El debate que quiere provocar: Monterrey como espacio de reflexión

Estas reflexiones no se quedan en el plano individual. Su participación en el Foro Legal de Monterrey 2026, organizado por Gericó Associates, responde a una inquietud muy concreta: abrir conversaciones que todavía no están suficientemente maduras en la agenda de los líderes legales de la región.

“Me interesa poner sobre la palestra temas que me apasionan y que hoy no se encuentran plenamente regulados a pesar de ser parte de la cotidianeidad de nuestras empresas”, explica. Entre ellos, la automatización masiva y el uso de la inteligencia artificial, no solo como herramientas operativas, sino como fenómenos que están redefiniendo el ejercicio del derecho.

Para Valenciano, el verdadero valor de estos espacios no reside únicamente en la discusión técnica, “que es en sí misma riquísima”, sino en elevar el debate a un plano colectivo. “Es interesante preguntarse, como comunidad, qué efectos tendrán estas herramientas no solo en el derecho, por ejemplo, en el régimen de protección a usuarios y consumidores, sino también cómo redefinirán estas nuevas fronteras el papel del abogado de empresa”.

El Foro de Monterrey se convierte así en un espacio casi ontológico: un lugar para cuestionar hacia dónde se dirige la figura del in-house en un contexto donde cumplimiento interno, protección de datos, ciberseguridad y uso ético de tecnologías avanzadas amplían, y tensionan, los límites tradicionales de la función legal.

La trayectoria y el discurso de Carlos Valenciano apuntan a una misma idea: el liderazgo legal del futuro no se ejercerá desde la comodidad del tecnicismo ni desde la resistencia a la tecnología, sino desde la capacidad de formular las preguntas correctas a tiempo. Desde Ericsson, desde Latinoamérica y desde foros como el de Monterrey, su apuesta es clara: un abogado de empresa menos solemne, más estratégico y, paradójicamente, más humano.


En pocas palabras 

¿Qué es lo más inteligente que te han dicho (y quién lo dijo)?

Mi abuela, una señora alemana que este año cumplirá noventa años, y gran artista plástica, de niño me remachaba este aforismo de Picasso: «Aprende las reglas como un profesional, para entonces poder romperlas como un artista.” Aplica a todas las áreas de la vida, porque la improvisación, la espontaneidad, requieren no sólo de dominio técnico absoluto, sino también de un gran acervo empírico. Transponiéndolo a mi carrera profesional, me alegra que el azar me curtiera, en mi juventud, con rigor académico y una práctica jurídica técnica y especializada; esto me permite hoy glosar con mayor libertad y tener un enfoque integrativo y multidisciplinario.

¿Un libro?

Como latinoamericano, soy muy proclive al realismo mágico: “El reino de este mundo” de Alejo Carpentier, y “El ala Izquierda (Cegador, I)”, de Mircea Cărtărescu.

¿Un deporte?

El esgrima, un deporte que practiqué de joven. Ningún otro deporte, en mi opinión, captura tan bien la esencia del ejercicio del Derecho: un gran ataque comienza con una defensa sólida.

¿Una canción?  

Movimiento, de Jorge Drexler: “Somos una especie en viaje; no tenemos pertenencias, sino equipaje”.

¿Si no fueras abogado, serías..?

Artista plástico, o cuentacuentos.

¿Tu comida favorita?

La que viene aparejada de buena compañía.

¿Qué te pone de mal humor?

La impuntualidad.

¿Una clave para el éxito?

La constancia.

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